INTRODUCCIÓN
Todos pudimos ver en su día, y
con claridad meridiana, qué era Podemos y quiénes formaban parte de ese nuevo
partido de indignados que decía luchar contra la casta política.
Una imagen mental, que creo
harto significativa para entender qué era/es Podemos, permanece todavía
imborrable en mi memoria: un politiquillo de mi municipio, que se jactaba de
ser comunista, exhibía en su Facebook, sin ningún rubor, una fotografía de un
joven, con la camiseta del Che, que portaba un AK-47. Pues bien, al poco de
irrumpir Podemos en la política española, ese astuto aprendiz de bolchevique
retiró la “fotografía subversiva” y la sustituyó por la de un grupo de jóvenes
sonrientes con pancartas donde podía leerse la famosa consigna podemita del “tic-tac” (se acabó vuestro tiempo). Este personaje consiguió ser concejal por
Podemos en mi municipio.
DEL KALASHNIKOV A LA CÍNICA SONRISA
No cabía ninguna duda, la
mayoría de los integrantes de Podemos procedían de diferentes grupúsculos
ideológicos, pero todos ellos relacionados, en mayor o menor medida, con las
rancias y retrógradas tesis del comunismo más criminal. No hacía falta ser ningún genio para comprender que el núcleo de ideólogos de Podemos (Pablo Iglesias, Monedero, Errejón…) había comprendido que la vía revolucionaria para “asaltar los cielos” debería valerse de las tesis de Gramsci: aglutinar a diferentes clases de personas (femimarxismo, animalistas, ecologistas, LGTBI…), procedentes de diferentes clases sociales (obreros, acomodados burgueses, izquierdas indefinidas…), para involucrarlas a todas en una misma lucha común: la lucha contra la privilegiada casta política, en realidad un disfraz cínico y sonriente bajo el que se escondía el viejo sueño marxista de implantar el socialismo tras la caída del Capitalismo.
Y si el Capitalismo no caía por
sí mismo (pronóstico marxista), pues se le “ayudaba un poquito” poniéndole mil
y una zancadillas a través del agitprop
en las calles y en los medios de comunicación.
Muchos ingenuos y no pocas
“almas cándidas” cayeron en la trampa de Podemos, pero no así los viejos
liberales que todavía teníamos (tenemos) alma orteguiana.
ESCISIÓN ENTRE LOS SEGUIDORES DEL MATERIALISMO FILOSÓFICO
(Marx vs ORTEGA)
Desde que comencé a interesarme
por el Materialismo Filosófico (a partir de ahora MF) vi en él influencias claramente
orteguianas. De hecho, llegué a Gustavo Bueno siguiendo las huellas de Ortega.
Es cierto que en el MF podemos
encontrar la clara influencia del realismo aristotélico, la impronta de Spinoza
en lo que concierne a la superación del monismo de la sustancia y, sobre todo,
y como no podía ser de otra manera, hallamos la siempre omnipresente filosofía
marxista. Sin embargo, yo no pude evitar, en un primer contacto con el MF, ver
en la filosofía de Bueno la herencia de filósofos españoles como Unamuno, Zubiri
y, por supuesto, Ortega y Gasset.
Así, por ejemplo, yo no podía
dar crédito a algunos de los “argumentos” de Jesús G. Maestro que despreciaban
a Ortega por ser un “idealista europeísta”. Ortega fue mucho más que eso, incluso
aunque fuese tan “idealista” (yo discrepo) como sostienen algunos intérpretes
de Gustavo Bueno. Ortega, a través de la enorme labor intelectual de la Escuela
de Madrid, dejó un legado vital (nunca mejor dicho) que podría considerarse como
la semilla de una nueva filosofía española; la semilla de una filosofía raciovitalista, en español y
para los españoles, que no llegaría a germinar debido al estallido de la Guerra
Civil.
Tampoco me “cuadraban”
demasiado, en mi acepción de lo que es/debería ser el MF, algunas reflexiones y
críticas de Pedro Insua a la “derecha española”, sobre todo a la “derecha” que
representa VOX; y menos aún comprendía la retrógrada propuesta de Santiago
Armesilla, una “reinterpretación” del
marxismo-leninismo para ensayar un nuevo comunismo patriótico español.
INTÉRPRETES DE GUSTAVO BUENO
Al descubrir la obra de Manuel
F. Lorenzo, autor de “La razón Manual”, entendí que el MF, tras la muerte de
Bueno, siguió desarrollándose a través de dos líneas filosóficas que lo fundamentaban,
al mismo tiempo y de manera contradictoria: una línea de interpretación en clave
marxista y otra que hacía suya la ciencia positivista piagetiana.
Pues bien, los autores antes
mencionados, Pedro Insua y Santiago Armesilla, se encontrarían adscritos a la
línea marxista defensora de una ontología realista-materialista, mientras que
autores como Manuel F. Lorenzo abogarían por la superación y trituración
definitiva del marxismo gnoseológico y político.
De hecho, “La Razón Manual” de
Manuel F. Lorenzo, y a partir de la obra de Gustavo Bueno, pretende desarrollar
un nuevo vitalismo, muy en la línea del raciovitalismo
orteguiano, que se denomina Vitalismo
Trascendental Antrópico.
Pero no me extenderé en
explicar los argumentos en los que se fundamenta el Vitalismo Trascendal
Antrópico (ver aquí), sino en desenmascarar las falacias de las que se ha
servido Pedro Insua, en varias ocasiones, para atacar a VOX.
PEDRO INSUA CONTRA VOX
Antes de nada, y para que
conste, hay que reconocer que Pedro Insua es, actualmente, uno de los más
brillantes intelectuales españoles. Sin embargo, y sin pretender argumentar ad
hominem, resulta obligado señalar que Insua, además de exmilitante del PCE
(Partido Comunista de España) sigue defendiendo el desarrollo de una línea
marxista, a partir del MF, para articular una nueva filosofía en español defensora
de la nación española. Estas apreciaciones resultan obligadas para entender el
distanciamiento entre Pedro Insua y VOX, un partido, no lo olvidemos, que
también cuenta entre sus filas con muchos pensadores seguidores de la obra de
Gustavo Bueno, como Iván Vélez .
No cabe duda de que Pedro Insua
es un patriota y cree, como VOX, en la extrema necesidad de preservar la unidad
e integridad de la nación española. Muchos han sido los correctivos dialécticos
que Insua ha aplicado al provincianismo tontiloco y a ese gran absurdo que es
nuestro parasitario sistema autonómico. Pocos como él han defendido la
legitimidad de la trayectoria histórica real de España, tanto como nación
indiscutible como en su papel universal de imperio generador.
Pedro Insua también se ha
mostrado como un luchador infatigable contra los argumentos negrolegendarios de
nuestras izquierdas indefinidas y contra el tontoprogresismo más abyecto.
¿Qué le pasa, entonces, a Pedro
Insua, para que no pueda disimular su rechazo a VOX y caiga, puerilmente, en
argumentaciones falaces de 1º de filosofía?
PEDRO INSUA CONTRA JESÚS LAINZ
Antes de que tuviese lugar un
pequeño “rifirrafe” dialéctico entre Insua y Lainz, a colación de VOX, yo no
pude evitar fijarme en cómo, en uno de sus artículos, Pedro Insua dejaba caer
sobre VOX la sospecha de ser un partido islamófobo. Yo no daba crédito. Pero
sí, pese a las advertencias de Gustavo Bueno sobre las amenazas impositoras
del Islam, Insua se marcó “un Sampayo” que, para quien no lo sepa, es un argumento
falaz del hombre de paja del tamaño de una catedral. No le di importancia. Me
dije que Insua no era como el demagogo Sampayo, y que una mala tarde, que diría
Chiquito, podía tenerla cualquiera.
Pero hete aquí que, al poco
tiempo, descubro a Pedro Insua tirando otra vez de falacia argumental, en esta
ocasión usando una analogía falaz para igualar torticeramente a Podemos con
VOX. Venía a sostener Insua que tan totalitario era Podemos, en tanto
comunista, como VOX, en tanto que fascista.
Afortunadamente, Jesús Lainz
(otro gran intelectual) le salió al quite rápidamente para triturar su
argumentación falaz de un plumazo. Efectivamente, y como bien señaló Lainz, Podemos
y su líder Pablo Iglesias SÍ habían declarado públicamente ser comunistas, pero
ni VOX ni su líder Santiago Abascal habían dicho jamás ser fascistas. Pero
dejando de lado las declaraciones verbales, y atendiendo a los hechos fácticos,
Lainz también demostró que Pablo Iglesias sí había cantando la Internacional
con el puño en alto en más de una ocasión y había exhibido simbología
comunista, mientras que VOX no había hecho lo propio con himnos ni simbologías
fascistas. Hechos.
PEDRO INSUA CONTRA “GOBIERNO DIMISIÓN”
A mí no me interesaba, de
verdad de la buena, escribir nada que pudiera perjudicar mínimamente el buen
quehacer de Pedro Insua. Me mola Pedro Insua y prefiero que, pese a su ojeriza
contra VOX, esté en el bando de “nuestros hijos de puta” (léase como aliado de
quienes defendemos la unidad de la nación española).
Sin embargo, ayer no pude
morderme la lengua y le solté un sarcástico maullido cuando, con aires de
intelectual de impoluta ética, el “estirado” Pedro Insua afeó y criticó las
“malas maneras”, y en su parecer mentiras, que exhibieron algunos de los que
convocaron la manifestación de “Gobierno dimisión”.
He de decir que Pedro Insua me
contestó respetuosamente con una lacónica frase que hacía hincapié en el hecho
de que él era, ante todo, un patriota español. Nada que ver con el cobarde
Sampayo, que me bloqueó de buenas a primeras cuando le pregunté por sus
falacias contra VOX.
CONCLUSIÓN
No quiero que se me
malinterprete, pues, como suelen señalarme algunas amistades virtuales, tengo el feo
defecto de “poner nombres” siempre que elaboro alguna de mis despiadadas
críticas. Pero los nombres (con apellidos) son necesarios, porque la crítica
que pretendo exponer no va dirigida a mi suegra (votante del PSOE) ni a mi
vecina choni que vota a Podemos; no va dirigida a los millones de españoles que
dieron sus votos a PSOE y Podemos. Mi crítica, mis maullidos y mis arañazos
gatunos, va dirigida, sobre todo, a ciertos personajes con ínfulas (ésta me la he copiado de un insulto que me dedicó en su día Julio Béjar , jejeje); va
dirigida a sujetos, supuestamente ilustrados, como el cobarde Sampayo, el
cínico Javier Marías o el errado Mikel Arteta (antes mil veces Podemos que
VOX).
Nada tiene que ver Pedro Insua,
por supuesto, con los personajes anteriormente citados, salvo, quizás, el hecho
de compartir con ellos apegos y afectos tempranos por la ideología marxista. Y
aquí quería llegar.
He escrito otro tocho, tan vano
como sinsorgo, para intentar, una vez más, llegar a la raíz del problema que
subyace en la razón de ser española: el problema de ser roja en tanto que
católica.
Gustavo Bueno supo verlo muy
bien cuando se declaró “ateo católico” y “marxista español”, intentando
conciliar dentro del sistema del MF las diferentes esencias nacionalistas,
católicas y marxistas.
Pero Manuel F. Lorenzo ha
sabido verlo mucho mejor. Hay que rescatar el raciovitalismo orteguiano y
triturar, de una vez por todas, la ontología materialista del marxismo. Hay que
desterrar esos afectos tempranos que impulsaron ayer a Pedro Insua a defender
al peor gobierno de la historia de España. Debemos acabar con esos apegos que
instaron a Insua, en graves momentos para la nación española, a ejercer como
“abogado del Diablo” defendiendo a cínicos criminales (golpistas) sin
escrúpulos.