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jueves, 9 de abril de 2020

MARX VS ORTEGA (Sobre Podemos, VOX y G. Bueno)


INTRODUCCIÓN

Todos pudimos ver en su día, y con claridad meridiana, qué era Podemos y quiénes formaban parte de ese nuevo partido de indignados que decía luchar contra la casta política.
Una imagen mental, que creo harto significativa para entender qué era/es Podemos, permanece todavía imborrable en mi memoria: un politiquillo de mi municipio, que se jactaba de ser comunista, exhibía en su Facebook, sin ningún rubor, una fotografía de un joven, con la camiseta del Che, que portaba un AK-47. Pues bien, al poco de irrumpir Podemos en la política española, ese astuto aprendiz de bolchevique retiró la “fotografía subversiva” y la sustituyó por la de un grupo de jóvenes sonrientes con pancartas donde podía leerse la famosa consigna podemita del  “tic-tac” (se acabó vuestro tiempo). Este personaje consiguió ser concejal por Podemos en mi municipio.

DEL KALASHNIKOV A LA CÍNICA SONRISA
No cabía ninguna duda, la mayoría de los integrantes de Podemos procedían de diferentes grupúsculos ideológicos, pero todos ellos relacionados, en mayor o menor medida, con las rancias y retrógradas tesis del comunismo más criminal.

No hacía falta ser ningún genio para comprender que el núcleo de ideólogos de Podemos (Pablo Iglesias, Monedero, Errejón…) había comprendido que la vía revolucionaria para “asaltar los cielos” debería valerse de las tesis de Gramsci: aglutinar a diferentes clases de personas (femimarxismo, animalistas, ecologistas, LGTBI…), procedentes de diferentes clases sociales (obreros, acomodados burgueses, izquierdas indefinidas…), para involucrarlas a todas en una misma lucha común: la lucha contra la privilegiada casta política, en realidad un disfraz cínico y sonriente bajo el que se escondía el viejo sueño marxista de implantar el socialismo tras la caída del Capitalismo.

Y si el Capitalismo no caía por sí mismo (pronóstico marxista), pues se le “ayudaba un poquito” poniéndole mil y una zancadillas a través del agitprop en las calles y en los medios de comunicación.
Muchos ingenuos y no pocas “almas cándidas” cayeron en la trampa de Podemos, pero no así los viejos liberales que todavía teníamos (tenemos) alma orteguiana.

ESCISIÓN ENTRE LOS SEGUIDORES DEL MATERIALISMO FILOSÓFICO (Marx vs ORTEGA)
Desde que comencé a interesarme por el Materialismo Filosófico (a partir de ahora MF) vi en él influencias claramente orteguianas. De hecho, llegué a Gustavo Bueno siguiendo las huellas de Ortega.

Es cierto que en el MF podemos encontrar la clara influencia del realismo aristotélico, la impronta de Spinoza en lo que concierne a la superación del monismo de la sustancia y, sobre todo, y como no podía ser de otra manera, hallamos la siempre omnipresente filosofía marxista. Sin embargo, yo no pude evitar, en un primer contacto con el MF, ver en la filosofía de Bueno la herencia de filósofos españoles como Unamuno, Zubiri y, por supuesto, Ortega y Gasset.

Así, por ejemplo, yo no podía dar crédito a algunos de los “argumentos” de Jesús G. Maestro que despreciaban a Ortega por ser un “idealista europeísta”. Ortega fue mucho más que eso, incluso aunque fuese tan “idealista” (yo discrepo) como sostienen algunos intérpretes de Gustavo Bueno. Ortega, a través de la enorme labor intelectual de la Escuela de Madrid, dejó un legado vital (nunca mejor dicho) que podría considerarse como la semilla de una nueva filosofía española; la semilla de una filosofía raciovitalista, en español y para los españoles, que no llegaría a germinar debido al estallido de la Guerra Civil.
Tampoco me “cuadraban” demasiado, en mi acepción de lo que es/debería ser el MF, algunas reflexiones y críticas de Pedro Insua a la “derecha española”, sobre todo a la “derecha” que representa VOX; y menos aún comprendía la retrógrada propuesta de Santiago Armesilla,  una “reinterpretación” del marxismo-leninismo para ensayar un nuevo comunismo patriótico español.

INTÉRPRETES DE GUSTAVO BUENO
Al descubrir la obra de Manuel F. Lorenzo, autor de “La razón Manual”, entendí que el MF, tras la muerte de Bueno, siguió desarrollándose a través de dos líneas filosóficas que lo fundamentaban, al mismo tiempo y de manera contradictoria: una línea de interpretación en clave marxista y otra que hacía suya la ciencia positivista piagetiana.

Pues bien, los autores antes mencionados, Pedro Insua y Santiago Armesilla, se encontrarían adscritos a la línea marxista defensora de una ontología realista-materialista, mientras que autores como Manuel F. Lorenzo abogarían por la superación y trituración definitiva del marxismo gnoseológico y político.
De hecho, “La Razón Manual” de Manuel F. Lorenzo, y a partir de la obra de Gustavo Bueno, pretende desarrollar un nuevo vitalismo, muy en la línea del raciovitalismo orteguiano, que se denomina Vitalismo Trascendental Antrópico.

Pero no me extenderé en explicar los argumentos en los que se fundamenta el Vitalismo Trascendal Antrópico (ver aquí), sino en desenmascarar las falacias de las que se ha servido Pedro Insua, en varias ocasiones, para atacar a VOX.

PEDRO INSUA CONTRA VOX
Antes de nada, y para que conste, hay que reconocer que Pedro Insua es, actualmente, uno de los más brillantes intelectuales españoles. Sin embargo, y sin pretender argumentar ad hominem, resulta obligado señalar que Insua, además de exmilitante del PCE (Partido Comunista de España) sigue defendiendo el desarrollo de una línea marxista, a partir del MF, para articular una nueva filosofía en español defensora de la nación española. Estas apreciaciones resultan obligadas para entender el distanciamiento entre Pedro Insua y VOX, un partido, no lo olvidemos, que también cuenta entre sus filas con muchos pensadores seguidores de la obra de Gustavo Bueno, como Iván Vélez .

No cabe duda de que Pedro Insua es un patriota y cree, como VOX, en la extrema necesidad de preservar la unidad e integridad de la nación española. Muchos han sido los correctivos dialécticos que Insua ha aplicado al provincianismo tontiloco y a ese gran absurdo que es nuestro parasitario sistema autonómico. Pocos como él han defendido la legitimidad de la trayectoria histórica real de España, tanto como nación indiscutible como en su papel universal de imperio generador.
Pedro Insua también se ha mostrado como un luchador infatigable contra los argumentos negrolegendarios de nuestras izquierdas indefinidas y contra el tontoprogresismo más abyecto.

¿Qué le pasa, entonces, a Pedro Insua, para que no pueda disimular su rechazo a VOX y caiga, puerilmente, en argumentaciones falaces de 1º de filosofía?

PEDRO INSUA CONTRA JESÚS LAINZ

Antes de que tuviese lugar un pequeño “rifirrafe” dialéctico entre Insua y Lainz, a colación de VOX, yo no pude evitar fijarme en cómo, en uno de sus artículos, Pedro Insua dejaba caer sobre VOX la sospecha de ser un partido islamófobo. Yo no daba crédito. Pero sí, pese a las advertencias de Gustavo Bueno sobre las amenazas impositoras del Islam, Insua se marcó “un Sampayo” que, para quien no lo sepa, es un argumento falaz del hombre de paja del tamaño de una catedral. No le di importancia. Me dije que Insua no era como el demagogo Sampayo, y que una mala tarde, que diría Chiquito, podía tenerla cualquiera.
Pero hete aquí que, al poco tiempo, descubro a Pedro Insua tirando otra vez de falacia argumental, en esta ocasión usando una analogía falaz para igualar torticeramente a Podemos con VOX. Venía a sostener Insua que tan totalitario era Podemos, en tanto comunista, como VOX, en tanto que fascista.

Afortunadamente, Jesús Lainz (otro gran intelectual) le salió al quite rápidamente para triturar su argumentación falaz de un plumazo. Efectivamente, y como bien señaló Lainz, Podemos y su líder Pablo Iglesias SÍ habían declarado públicamente ser comunistas, pero ni VOX ni su líder Santiago Abascal habían dicho jamás ser fascistas. Pero dejando de lado las declaraciones verbales, y atendiendo a los hechos fácticos, Lainz también demostró que Pablo Iglesias sí había cantando la Internacional con el puño en alto en más de una ocasión y había exhibido simbología comunista, mientras que VOX no había hecho lo propio con himnos ni simbologías fascistas. Hechos.

PEDRO INSUA CONTRA “GOBIERNO DIMISIÓN”
A mí no me interesaba, de verdad de la buena, escribir nada que pudiera perjudicar mínimamente el buen quehacer de Pedro Insua. Me mola Pedro Insua y prefiero que, pese a su ojeriza contra VOX, esté en el bando de “nuestros hijos de puta” (léase como aliado de quienes defendemos la unidad de la nación española).

Sin embargo, ayer no pude morderme la lengua y le solté un sarcástico maullido cuando, con aires de intelectual de impoluta ética, el “estirado” Pedro Insua afeó y criticó las “malas maneras”, y en su parecer mentiras, que exhibieron algunos de los que convocaron la manifestación de “Gobierno dimisión”.
He de decir que Pedro Insua me contestó respetuosamente con una lacónica frase que hacía hincapié en el hecho de que él era, ante todo, un patriota español. Nada que ver con el cobarde Sampayo, que me bloqueó de buenas a primeras cuando le pregunté por sus falacias contra VOX.

CONCLUSIÓN
No quiero que se me malinterprete, pues, como suelen señalarme algunas amistades virtuales, tengo el feo defecto de “poner nombres” siempre que elaboro alguna de mis despiadadas críticas. Pero los nombres (con apellidos) son necesarios, porque la crítica que pretendo exponer no va dirigida a mi suegra (votante del PSOE) ni a mi vecina choni que vota a Podemos; no va dirigida a los millones de españoles que dieron sus votos a PSOE y Podemos. Mi crítica, mis maullidos y mis arañazos gatunos, va dirigida, sobre todo, a ciertos personajes con ínfulas (ésta me la he copiado de un insulto que me dedicó en su día Julio Béjar , jejeje); va dirigida a sujetos, supuestamente ilustrados, como el cobarde Sampayo, el cínico Javier Marías o el errado Mikel Arteta (antes mil veces Podemos que VOX).

Nada tiene que ver Pedro Insua, por supuesto, con los personajes anteriormente citados, salvo, quizás, el hecho de compartir con ellos apegos y afectos tempranos por la ideología marxista. Y aquí quería llegar.
He escrito otro tocho, tan vano como sinsorgo, para intentar, una vez más, llegar a la raíz del problema que subyace en la razón de ser española: el problema de ser roja en tanto que católica.

Gustavo Bueno supo verlo muy bien cuando se declaró “ateo católico” y “marxista español”, intentando conciliar dentro del sistema del MF las diferentes esencias nacionalistas, católicas y marxistas.
Pero Manuel F. Lorenzo ha sabido verlo mucho mejor. Hay que rescatar el raciovitalismo orteguiano y triturar, de una vez por todas, la ontología materialista del marxismo. Hay que desterrar esos afectos tempranos que impulsaron ayer a Pedro Insua a defender al peor gobierno de la historia de España. Debemos acabar con esos apegos que instaron a Insua, en graves momentos para la nación española, a ejercer como “abogado del Diablo” defendiendo a cínicos criminales (golpistas) sin escrúpulos.

martes, 4 de febrero de 2014

"Filosofía y Poesía", de María Zambrano


Me leí "Filosofía y Poesía" prácticamente de un tirón, y sin poder evitar experimentar cierto déjà vu. El libro de Zambrano reflexionaba sobre el origen común (en Grecia) de la filosofía y de la poesía; y hacía hincapié en el posterior distanciamiento entre ambas a partir del planteamiento platónico que diferenciaba dos realidades: la inteligible y la sensible o, como decía Zambrano, "el pensamiento y la poesía". Así, a partir de la filosofía platónica, se desarrolló en Occidente toda una línea filosófica, siempre con pretensión transcendente, que buscaba verdades universales, absolutas e inmutables, valiéndose de la Razón como única vía válida para hallar dichas verdades.
Zambrano apostará por la reconciliación entre razón y sentimiento, entre pensamiento y poesía, argumentando que la vida, la realidad y el ser humano, necesita de ambos.

La originalidad de Zambrano, desde luego, radica en su empeño por reivindicar la poesía como una vía necesaria y complementaria de la razón para poder aprehender la realidad; para afrontarla y salvar al ser humano de su angustia vital.
Pero hasta ahí llega la "originalidad" de Zambrano, pues ese loable intento por armonizar o fusionar racionalidad e irracionalidad, idealismo y vitalismo, fue, de hecho, el proyecto primigenio de Ortega y Gasset (su maestro) y el de la Escuela de Madrid.
Tras haber leído a Ortega y a Zubiri, sobre todo, la propuesta de Zambrano resulta en exceso "familiar". Zambrano desarrolla una propuesta filosófica que tiene la misma finalidad que la de sus colegas, en mi opinión más aventajados: reconciliar razón y sentido, es decir, hermanar el pensamiento más racional con la poesía más irracional.
Recordemos que Ortega, alma máter de la Escuela de Madrid, bebió tanto de las fuentes filosóficas del idealismo kantiano como del vitalismo nietzscheano. Creyó Ortega que ambas propuestas filosóficas, idealista vs vitalista, no explicaban ni abordaban "per se" la realidad del ser y toda su complejidad. Así, desarrolló la propuesta de su filosofía raciovitalista o de la razón vital.
Ortega, como Heidegger, llegó a la conclusión de que la verdad del ser, la razón y sentido del mismo, no podía reducirse a un mero juicio de valores (filosofía clásica) ni podía tan solo "crearse" a través del pensamiento humano (Kant). Ambos filósofos, el español y el alemán, llegaron a la conclusión de que para poder abordar y explicar la verdad radical (la vida) era necesario considerar también aspectos irracionales (vitales) inherentes a la misma.
Zubiri con su inteligencia sentiente llegó más lejos y consideró al conocimiento sensible, y a los sentimientos, emociones y voliciones que conformaban al mismo, como una vía más, también racional, para hallar la verdad.
Argumentó Zubiri que cuando el ser humano aprehende la realidad, es decir, cuando hace suya la realidad que le rodea, no solo la asimila, procesa e interpreta a través del pensamiento, sino también a través de sus sentimientos, emociones y deseos. La aprehensión de la realidad constituiría un acto racional donde es imposible disociar pensamiento y sentimiento. Tan racionales serán las vías de la ciencia como las vías místicas y religiosas para hallar el conocimiento, pues todas las vías son producto de la razón humana. ¿Por qué llamar a unas racionales y a otras irracionales?

Ortega, en "¿Qué es Filosofía?" lo expresa muy claro: el hombre tiene una necesidad, urgente y vital, por comprender al ser, descubrir su razón o sentido (Heidegger), pero la ciencia, junto con su método de evaluación y medición de la realidad, no permite responder las preguntas que, precisamente, más angustian y preocupan al ser humano: ¿Quiénes somos? ¿Qué fin tiene la vida humana?
Al final y como dijera Camus, la filosofía es una huida del suicidio (parafraseo), una necesidad vital, añado yo, para afrontar la angustia existencial, el sentimiento trágico de vivir (Unamuno) o el drama de vivir (Ortega), como prefiramos llamarlo. La filosofía es, en definitiva, una búsqueda de esperanza frente al nihilismo existencial, frente a la angustia que nos provoca la Nada.
La razón nos abre vías para afrontar la existencia, para superar circunstancias vitales adversas, pero dichas vías no son exclusivamente científicas, como se empeñan en defender los materialistas más recalcitrantes, sino también místicas y/o religiosas, sentientes (como diría Zubiri) o poéticas en el parecer de Zambrano. Todas las vías son racionales en tanto que productos de la razón humana.
Cuando aceptamos que la vida (el dasein en el mundo o el yo en sus circunstancias) es la verdad radical podemos permitirnos crear alternativas humanas, demasiado humanas, y, como diría Unamuno, propias de "hombres de carne y hueso", para salvarnos de la angustia de ser:

- Razón Vital (Ortega y Gasset).
- Inteligencia Sentiente (Xavier Zubiri).
- Inteligencia Poética (María Zambrano).

Pero el ser humano, por más que pueda crear vías alternativas para escapar de la angustia existencial, no puede evitar preguntarse: ¿Hago trampas y me estoy engañando a mí mismo?
La duda, la eterna duda, no dejará de corroer a aquellos espíritus más atormentados que todavía no han decidido qué creer; los que, precisamente, sospechan que toda verdad esconde una gran mentira, necesaria, sin embargo, para mitigar el sentimiento trágico de vivir.
Unamuno fue uno de esos espíritus atormentados que quería y deseaba creer en la salvación del hombre; que ansiaba la inmortalidad del ser, único e irrepetible, que era su yo individual, pero no estaba convencido de que, tras su muerte, se cumpliesen sus anhelos.
Por esta misma condición trágica del ser unamuniano, y en el parecer de Zambrano, el maestro de Salamanca fue un poeta, más que un filósofo al uso.
Y es que, según Zambrano, mientras el filósofo se aferra a una verdad o a un sistema que pueda racionalizar su existencia, de la misma manera que el creyente se aferra a su religión y a su Dios, al poeta atormentado, que duda de filosofías y religiones, solo le queda asirse a la vida, a lo único que de verdad tiene y que sabe, además, que solo tendrá por tiempo limitado.
Cuando ni la filosofía ni la religión mitigan el sentimiento trágico de vivir, solo queda la poesía; la creación desesperada que se convierte ora en llanto lastimero ora en alegría desbordante.
Zambrano sintió una gran admiración por Unamuno, a quien consideró un poeta por encima de todo. De hecho, en el libro "Unamuno", que constituye en sí mismo todo un homenaje al filósofo vasco, Zambrano reflexiona sobre "El Cristo de Velázquez", la gran obra poética de Unamuno en su parecer. Y en dicho libro nos señala y evidencia cómo la generalidad de la obra de Unamuno está impregnada de poesía, seguramente de aquella "poesía prometedora" que era tan del gusto de José Antonio, quien, por cierto, también era un gran admirador de Unamuno.
Pero no toca ahora comentar "Unamuno", el libro de María Zambrano, aunque, ya que el desarrollo de mi reflexión me ha llevado hasta este punto, sí debería ser propio de un español de bien reconocer la grandeza y la existencia pretérita de aquel período harto fecundo del pensamiento español, como diría Ortega, que se desarrolló durante el primer tercio del SXX: La Escuela de Madrid, con Ortega, Morente, Zambrano, Julián Marías, Zubiri....