jueves, 16 de julio de 2026

El absentismo y el Partido Popular (tonto pa siempre)

INTRODUCCIÓN

La mayor desgracia de España no ha sido tanto sufrir al autócrata Sánchez, que también, como padecer una oposición timorata, acomplejada y tonta, muy tonta.

DESESPERANZA APRENDIDA 

Sí, la desesperanza se "aprende", se asume y se asimila poco a poco, imparable y de forma progresiva, cuando los individuos encadenan frustración tras frustración y desilusión tras desilusión, hasta llegar a un estado de desesperación y claudicación vital que les empuja a la inacción, el pasotismo y la dejación de responsabilidades.

Por supuesto que cada vez más individuos "pasan" de trabajar, esforzarse y sacrificarse. Por supuesto que aumenta el absentismo y, obviamente, el fraude en las bajas por enfermedad. Obvio.

Pero detrás de esta obviedad fáctica e irrebatible subyacen causas psicológicas e incluso existenciales que no ha entendido, o no quiere ver, el siempre errado y desorientado Partido Popular.

PENALIZAR VS ILUSIONAR 

Todo el mundo sabía que el absentismo laboral llevaba años aumentando y lastrando la competitividad de las empresas españolas en general, pero perjudicando y dañando principalmente a pequeños autónomos y PYMES. Lo sabía hasta el Tato.

Antes de que Feijoo (sin acentuar porque no me salen de los cojones) ejerciera de "bocachanclas" y sacara a la palestra pública el problema del absentismo, el gobierno de Sánchez llevaba años destinando importantes partidas presupuestarias para perseguir el fraude de las bajas médicas.

La única diferencia entre el PSOE y el PP (ambos socialdemócratas), es que el primero tiene mucha calle y el segundo es un tonto a las tres y pa siempre.

Feijoo abrió su bocaza mientras Sánchez, artero y sibilino como siempre, permanecía callado cual putilla ante el problema del absentismo, pero actuando operativamente para perseguir las bajas fraudulentas.

Sánchez sabía (sabe) que no es conveniente airear el problema del absentismo, porque detrás de cada baja médica hay un trabajador quemado, harto y sumido en la desesperanza vital. Sánchez sabe, en definitiva, que detrás de cada trabajador cansado de trabajar hay un potencial votante.

Pero hete aquí que aparece Feijoo abriendo su bocaza sobre el absentismo y la caga, para variar, pegándose un tiro en el propio pie y sin entender que no se trata de penalizar el absentismo, sino de motivar, ilusionar y volver a crear condiciones sociopolíticas favorables para poder emprender, crear empresa y ofrecerles a los trabajadores oportunidades para alcanzar logros y metas personales y profesionales.

¿Pero qué se puede esperar de un PP socialdemócrata que siempre hace suyas las políticas socialistas?

MI TESIS 

Quizás, y sólo digo quizás, el absentismo laboral se reduciría si se combatiera, primero, la desesperanza en la que está sumida la generalidad de la ciudadanía.

El PP no ha entendido, igual que las izquierdas progresistas, que si la gente no quiere trabajar es porque está desilusionada, harta de ser expoliada fiscalmente, harta de sacrificarse sin expectativas de futuro (los jóvenes encabezan los porcentajes de absentismo).

¿Para qué va a querer trabajar y sacrificarse un joven que sabe que no tendrá la opción de comprarse una vivienda ni de costearse un alquiler desorbitado?

La juventud ha optado por vivir al día (carpe diem), viajar, salir de fiesta y destinar sus sueldos mileuristas a actividades de ocio. ¿Para qué trabajar sin expectativas de futuro?

Pero otro tanto les sucede a los pequeños autónomos: ¿para qué sacrificarse si el Estado les expolia el fruto de su trabajo, y además para costear políticas ideológicas (inmigración subsidiada, permisividad con la okupación, leyes femimarxistas como la Ley VioGen, agenda globalista 2030...)?

Mientras las condiciones sociopolíticas favorezcan al okupa, al inmigrante ilegal, al delincuente reincidente y a los parásitos de diferentes pelajes (ONGs, entramados políticos clientelares...), a costa del trabajo y sacrificio de los sufridos trabajadores, seguirá aumentando el absentismo. Sin duda cada vez más trabajadores llegarán a una desesperanzadora conclusión: para seguir igual o peor, que trabaje Rita.

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