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viernes, 2 de octubre de 2020

ESTILOS COGNITIVOS (aplicación política)

 INTRODUCCIÓN

Todos los individuos desarrollamos una determinada personalidad o forma de ser a partir de nuestra herencia biogenética y la suma de la influencia de factores ambientales y culturales. Los estilos cognitivos (maneras de enfrentar y aprehender la realidad) también estarán predeterminados biogenéticamente y modulados por factores circunstanciales.

Uno de los estilos cognitivos más estudiados, para determinar cómo nos relacionamos con el entorno y qué respuestas generamos en el mismo, es el DIC (dependencia/independencia de campo).

DEPENDENCIA E INDEPENDECIA DE CAMPO

Para no extenderme demasiado, he seleccionado algunas de las características de cada polo del estilo cognitivo DIC, según Jonassen y Grabowsky (1993):

Dependientes de campo: son individuos gestálticos que aceptan la estructura (lo que es); se orientan por los hechos y buscan soluciones pragmáticas adaptándose a la realidad problemática. Son individuos flexibles e improvisadores, disponen de habilidades sociales y son buenos comunicadores.

Independientes de campo: son individuos analíticos que generan una estructura propia (lo que debería ser); se centran en el estudio del concepto y filosofan y/o teorizan por tal de hallar una solución ideal a una realidad problemática. Son individuos rígidos que suelen destacar un rasgo (considerado relevante) para explicar una realidad compleja; son metódicos y científicos (o aspiran a serlo).

IMPLICACIONES POLÍTICAS (resolución de conflictos)

La acción política tiene como misión operar en la realidad por tal de resolver los conflictos de la polis y dar respuesta a los problemas de los ciudadanos.

Y la praxis política, como la acción de cualquier individuo inmerso en unas determinadas circunstancias, estará determinada por el estilo cognitivo inherente a dicha praxis, es decir, toda acción política se orientará hacia el contexto (hechos de la realidad) o hacia el concepto (idea) según predomine un estilo cognitivo dependiente o independiente de campo.

Una política pragmática (dependiente de campo) se centrará en ir resolviendo problemas, improvisando y mostrándose flexible ante los sucesivos conflictos que vayan surgiendo en una sociedad. Sin embargo, una política idealista (independiente de campo) se obcecará en mantener unos objetivos últimos rígidos e inamovibles.

LA IZQUIERDA ILUSTRADA (independiente de campo)

Una crítica habitual de nuestras “izquierdas ilustradas” al actual gobierno socialcomunista consiste en señalarle que carece de proyecto político. Nuestra izquierda ilustrada no entiende que se pueda gobernar sin definir, primero, un objetivo último, que, en su docto parecer siempre ha de ser buscar la transformación social que facilite alcanzar la justicia social. Por motivos parecidos critican a VOX, a quienes tildan de populistas y demagogos por no presentar un proyecto político sólido y racional.

¿Pero realmente no hay un proyecto político sólido en el programa de VOX, o se trata, tan solo, de despreciar una propuesta alejada del ideal marxista?

Nuestra izquierda ilustrada, en tanto que independiente de campo, no solo peca de rigidez idealista, sino también de arrogancia y soberbia.

Curiosamente, una de las características del independiente de campo, señalada por Jonassen y Grabowsky, es la tendencia o necesidad de destacar un rasgo relevante por tal de explicar una realidad compleja.

Nuestra izquierda ilustrada ya hace mucho tiempo que decidió creer ciegamente en un rasgo relevante de entre los muchos que podrían extraerse de la compleja realidad histórica: la lucha de clases.

La trampa de Marx, al pervertir la dialéctica hegeliana, convirtió a la lucha de clase en el “motor dialéctico” que explicaba el devenir histórico, y convirtió al nacionalismo en el rasgo relevante negativo para explicar la falta de progreso y la regresión de la razón a estadios de barbarie o de “precivilización”.

La izquierda ilustrada, como el independiente de campo, no acepta la estructura (realidad) tal y como es, sino que filosofa y teoriza por tal de determinar cómo debería ser. En este sentido, leí el otro día un fragmento de Andrés Trapiello, muy querido por nuestras izquierdas ilustradas, que decía lo siguiente:

“El sentido de la existencia consiste en transformar el mundo”.

No pude evitar responder a tan prepotente y marxista aseveración:

“Muy bien, pero seguro que Trapiello no cree que deba ser una ideología liberal-conservadora la que deba llevar a cabo la transformación del mundo”.

CONCLUSIÓN

Así son nuestras izquierdas ilustradas; así son los independientes de campo que, en vez de orientarse por los hechos, se orientan por los conceptos (ideas); así son quienes se obcecan en filosofar y teorizar sobre lo que ellos consideran los rasgos más relevantes de una realidad holística y compleja. Así son nuestros adorables bizantinos, siempre teorizando sobre el sexo de los ángeles, o siempre discutiendo conceptualmente sobre si el peligro que acecha es galgo o podenco, en vez de enfrentarlo operativamente, haciendo y actuando, resolviendo.

Por eso la partida política la está ganando el gobierno socialcomunista (dependiente de campo), buen comunicador, flexible y, sobre todo, improvisador. Y por eso solo VOX ha entendido de qué va el juego y cómo hay que jugar; aceptando las nuevas reglas, es decir, adaptándose y asumiendo la nueva realidad, y no soñando con “realidades ideales” (léase mundos Yupi).