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martes, 11 de abril de 2023

LA CONTRADICCIÓN KANTIANA (España y VOX))


INTRODUCCIÓN

La irrupción de VOX en la escena política española ha sido “escandalosa”, pero no tanto por “inesperada” como por “epatante”. 

A VOX ya se le esperaba desde hacía mucho tiempo, es más, casi se podría decir que todos los necios de las izquierdas más retrógradas se conjuraron para que un partido como VOX tomara forma y legitimara a través de la razón (la diosa Razón) la necesidad de su ser-ahí, en la maltrecha, vilipendiada y mancillada nación española.

Para mí, pero, lo “escandaloso” de VOX no radica en el hecho de que su aparición, como sostienen las almas más cándidas del ingenuo humanismo, suponga una resurrección de los fantasmas del fascismo. Falso, VOX es un partido demócrata y liberal-conservador. 

Lo escandaloso de VOX, en mi opinión, viene dado por su capacidad para atemorizar a tirios y troyanos; a constitucionalistas y golpistas, a “buenos y justos” socialdemócratas y a provincianos tontilocos, a izquierdas liberales acomplejadas (PP y C´s) y a equidistantes de toda la vida.

Entender a VOX, su razón de ser (justificación y legitimidad) requerirá contestar dos preguntas claves:

1) PRIMERA PREGUNTA:

¿Qué ha sucedido para que aparezca en la escena política española un partido como VOX? 

En realidad, sería mejor reformular la pregunta de esta manera: ¿qué NO ha sucedido en España para que haya tenido que aparecer un partido como VOX?

La respuesta es sencilla: NO ha sucedido nada que frenara el apetito insaciable de los particularismos de cualquier pelaje. NO se ha defendido de forma eficaz y operativa nuestro Estado de Derecho durante décadas. Se vienen permitiendo, desde la Transición, sucesivas vulneraciones de la legalidad institucional (violaciones de la Constitución) en aras de “contentar a los eternos descontentos” (¡Ay, Julián Marías, si alguien te hubiese prestado algo de atención!). 

Los sucesivos gobiernos de España NO han cumplido con el deber y la obligación (imperativo constitucional) de salvaguardar la unidad e integridad territorial de la nación española. Como consecuencia de esto, los gobiernos del PSOE y PP, junto a los provincianismos más desvertebradores, NO han evitado que fuesen pisoteados los derechos y libertades de cientos de miles de españoles, asediados y acorralados en zonas rebeldes (principalmente en Vascongadas y en la región catalana).

Esta primera pregunta era fácil de responder y hasta el Tato, que no pasa por ser muy listo, sabía la respuesta. Pero vayamos ahora a la segunda cuestión, que tiene más enjundia y requiere de un poquito más de materia gris y de cortesía filosófica (claridad, en román paladino), para poder ser contestada comme il faut:

2) SEGUNDA PREGUNTA

¿Y por qué? ¿Por qué no se ha hecho NADA para evitar todo el ultraje y las vulneraciones a la legalidad que se han venido materializando en España hasta culminar con el golpe procesista catalán?

No se ha hecho nada porque el Estado español es un Estado fallido que no ha sido lo suficientemente fuerte, operativamente hablando, para defender la unidad e integridad de la nación española.

El Estado español, sobre todo a partir de la Transición, siempre ha sido un Estado cobarde y acomplejado, muy diferente, por ejemplo, del Estado francés.

Uno de los principales partidos españoles, el PSOE. cree legítimas las reivindicaciones de las naciones fragmentarias, y este partido, desde el federalismo que defendía Azaña hasta el socialcomunismo de Pedro Sánchez, siempre ha visto (craso error) a España como una nación de naciones. Así, a partir de esta visión federalista, al PSOE nunca le ha pre-ocupado ceder soberanía nacional a los regionalismos con ínfulas de nación. Y, claro, el PP también entró en este perverso juego de ganar votos a través de cesiones a los particularismos desvertebradores, dinamitando de esta manera la fortaleza y operatividad del Estado y despojándole de su razón de ser unificadora e integradora.

FRANCIA COMO SOLUCIÓN

Mucho se ha escrito, también en este blog, sobre la proclama orteguiana España es el problema y Europa es la solución. Sin embargo, en cuanto a cómo articular un Estado eutáxico, operativo y fuerte, creo que Francia es el referente que deberíamos tomar para intentar articular un Estado nacional.

El Estado francés fue el primer Estado europeo constituido por ciudadanos libres e iguales que asumió, además, ser constitutivamente nacional, es decir, comprendió que para defender los derechos y libertades del conjunto de sus ciudadanos también debía preservar su unidad e integridad territorial (la patria del pueblo soberano).

El Estado francés, desde su constitución, defendió la indivisibilidad de su territorio y, por tanto, no permitió que futuros colectivos desvertebradores pudieran atentar contra la integridad de la nación. De esta manera, Francia, hasta nuestros días, ha controlado uno de los problemas más graves que aquejan a España actualmente: las acciones secesionistas de las naciones fragmentarias.

Pero el Estado francés, nacional y republicano, también supuso, por primera vez en la historia, la ruptura con los valores morales que emanaban directamente de Dios. La república francesa de ciudadanos libres, decidió prescindir de Dios para poder constituirse como tal, y por ello debió afrontar un grave dilema: 

¿Fue legítimo romper con la legalidad institucionalmente establecida (Antiguo Régimen)  a través de un golpe revolucionario?

DIOS Y KANT

El mismísimo Kant defendió dos posturas totalmente antagónicas, en dos de sus obras más célebres, a la hora de proporcionarnos argumentos para contestar  esta cuestión.

En su obra “Metafísica de las costumbres” Kant escribió:

Los ciudadanos no tienen derecho a rebelarse contra el Estado, pues supondría la destrucción de su constitución legal (cap 6: 318-323). ¿No era "legal" el Estado constituido en el Antiguo Régimen?

Sin embargo, en su “Crítica de la razón práctica” Kant aseveró:

Hay que obedecer a Dios más que a los hombres” (fundamento de su imperativo categórico). Un individuo está obligado a negarse a cumplir órdenes, incluso a costa de su propia vida, cuando dichas órdenes vulneren el imperativo categórico moral. 

De esta manera, Kant legitimó la desobediencia civil. Es más, llegó a manifestar con entusiasmo que la Revolución francesa fue el hecho de su tiempo.

He ahí la contradicción que subyacía en el pensamiento kantiano; razonamientos que defendían al Estado ante cualquier acto de rebeldía y, al tiempo, argumentos que justificaban acciones de desobediencia civil. 

Pero más grave que esta contradicción, en mi parecer, es la trampa dialéctica que nos tiende Kant a colación de Dios:

Si Kant alabó y justificó la revolución francesa, que vulneró la legalidad establecida anteriormente y prescindió del mandato moral de Dios, ¿cómo pudo, al tiempo, fundamentar su imperativo categórico reconociendo la existencia a priori de Dios, en realidad reconociendo tres ideas puras a priori: Yo trascendente (alma), mundo y Dios?

No olvidemos que Kant dejó escrito:

La inmortalidad del alma nos garantiza un progreso infinito hacia la virtud. Y por eso, si es necesario, la voluntad libre del sujeto tiene que preferir morir antes que cumplir órdenes que atenten contra el imperativo categórico universal.

¿Pero cómo podemos convencer a la generalidad de la humanidad, después de que la posmodernidad proclamara la muerte de Dios, que debe sacrificarse voluntariamente? 

Si no hay Dios tampoco hay inmortalidad del alma que nos garantice una felicidad virtuosa tras la muerte. Sólo nos queda el mundo.

SÓLO NOS QUEDA EL MUNDO

Cuando los hombres de la modernidad entendieron que Dios ya no justificaba ni legitimaba nada, se aferraron a Kant, pero cuando los cínicos ilustrados se dieron cuentan de que Kant, al cabo, también era un esencialista y un redomado metafísico, se vieron obligados a justificar (legitimar) sus acciones rebeldes, no a través de Dios ni de imperativos categóricos esencialistas, sino a través de la hipóstasis o sustanciación de otra nueva idea etérea: la justicia social.

Así, Marx construyó todo su materialismo dialéctico e histórico a través de la nueva diosa, también metafísica, llamada justicia social. De nuevo, un humanismo, ahora marxista, inculcó en los hombres una idea que les obligaba, como otrora Dios, al cumplimiento de un nuevo imperativo de deber (moral al cabo) que legitimaba la desobediencia civil y la revolución, siempre, por supuesto, que éstas tuvieran como loable fin último alcanzar la justicia social.

CONCLUSIÓN

Si VOX está entre nosotros es, básicamente, y pecando de exceso de reduccionismo, porque nuestros kantianos y posmarxistas siguen empeñados en legitimar acciones subversivas y desobediencias civiles que siguen creyendo necesarias para alcanzar justos fines.

El problema de partidos como el PSOE (y en menor medida también del PP) es que, a pesar de ser constitucionalistas, creen legítimas (justas) las reivindicaciones nacionalistas de las naciones fragmentarias. De nuevo la contradicción kantiana: ¿hay que defender y hacer cumplir la Constitución o es lícito vulnerarla (o burlarla) en aras de satisfacer las reivindicaciones de los particularismos desvertebradores?

Desde el momento en que uno o varios partidos "constitucionalistas" legitiman las reivindicaciones de los nacionalismos provincianos, no tienen más remedio que prostituir al Estado y la nación para permitir y/o consentir diferentes grados de desobediencia civil. Esto es lo que viene sucediendo en España desde hace décadas.

El problema, pero, es que se comienza legitimando desobediencias civiles “pacíficas”; después se condesciende con leves vulneraciones de la legalidad (retirada de banderas y simbología española en Cataluña), luego se mira de perfil cuando son cercenados los derechos y libertades de ciudadanos catalanes (imposición de la ley de inmersión lingüística). Y, finalmente, perplejos, los ciudadanos de toda España son testigos de un golpe de Estado en Cataluña.

Y ante el golpe de Estado, anunciado y consumado, los principales partidos (PP y PSOE) han preferido “edulcorar” la realidad y minimizar la gravedad del mismo, disfrazándose con ropajes kantianos para decirnos que el problema es político, no judicial. Lo que traducido al román paladino viene a decir: entendemos la desobediencia y la rebelión de las naciones fragmentarias porque sus reivindicaciones son justas y legítimas. Tan justas las consideran que Feijoó, que pasa por ser un político que defiende la unidad nacional (¡juás!), ha desterrado la lengua española de Galicia para imponer institucionalmente la regionalista lengua gallega. 

No, España no es Francia. Pero es que, además, el Estado español ni está ni se le espera en una gran parte del territorio nacional. Y por eso muchos españoles han entendido que, ante el desolador panorama político-social en España, ya sólo les queda VOX.




lunes, 9 de agosto de 2021

METAFÍSICA MARXISTA (el negro de VOX)

INTRODUCCIÓN

Karl Popper sostuvo que tanto el psicoanálisis como el marxismo, ambas teorías no falsables (no refutables), quedaban fuera del ámbito científico.
De esta manera, la teoría marxista, en el parecer de Popper, debería considerarse otra suerte de metafísica. Ortega y Gasset ya señaló que el marxismo era una "pseudomoral" y Bertrand Russell lo tildó de pseudofilosofía. Más recientemente, Gustavo Bueno le dio la vuelta del revés a Marx y dejó al descubierto todo su esencialismo metafísico.
¿Y AHORA QUÉ?
Los criterios de demarcación de Popper, para determinar qué cabe considerarse o no "ciencia", resultan incontestables a día de hoy. Podría concluirse que el SXX aprendió, definitivamente, que el estatus de ciencia no podía otorgársele al marxismo, teoría que no permitía ser falsada (refutada) porque ésta siempre rebatía las críticas contrarias con argumentos ad hoc.
Y, sin embargo, el marxismo, en tanto que religión, o metafísica si se prefiere, sigue muy vivo, mimetizado o "metamorfoseado", que diría López Laso, en otros nuevos "modos de ser" también internacionalistas, ahora llamados posnacionales y transnacionales (Habermas).
Pero, sobre todo, la esencia del marxismo, y su afán por reivindicar una única conciencia verdadera, puede apreciarse en las pretensiones, dogmáticas e impositoras, del actual globalismo multicultural; podemos detectarlo en el diseño de una gran agenda futura para el conjunto de la humanidad; un proyecto que bien podría considerarse un novedoso "poshumanismo" que se vale de nuevas técnicas antropotécnicas (Sloterdijk) para criar y domesticar al ganado humano.
LA PARADOJA HABERMASIANA
Viendo cómo, efectivamente, los actuales pastores del ser, ahora globalistas, han decidido implantar "su verdad" o conciencia auténtica a través de una masiva vacunación (terapia génica), resulta paradójico que Jürgen Habermas tildara de "joven fascista" a Peter Sloterdijk, por atreverse éste, precisamente, a señalar la posibilidad de que un nuevo poshumanismo (ver "Reglas para el parque humano") se valiera de innovadoras técnicas eugenésicas para "pastorear" al ganado humano y evitar la superpoblación del planeta.
Habermas reaccionó airado ante las especulaciones filosóficas de Sloterdijk, carentes de afán apologista, que revelaban la existencia de nuevas posibilidades de "pastoreo".
Quizá lo que le molestó a Habermas fue que Sloterdijk se acercara demasiado a la verdad; le molestó que alguien dijera en "voz alta" lo que la intelligentsia globalista lleva ya tiempo susurrando y cuchicheando a puerta cerrada: es necesario un nuevo orden mundial (reseteo de la vida tal y como la conocemos) y es necesario reducir el número de habitantes del planeta Tierra.
Pero no hay buen "pastor del ser" que no tenga una buena jauría de perros rabiosos prestos a silenciar a los últimos espíritus libres; no hay gurú espiritual que se precie que no tenga una numerosa legión de fieles dispuestos a corromper y pervertir la verdad.
El nuevo internacionalismo global (marxismo mimetizado) ha aprendido que para imponer su verdad debe combatir a la gran conciencia contraria (capitalista, tradicional y heteropatriarcal) a través de la acción erosiva (guerrillera) de multitud de pequeñas conciencias endiosadas que, como perros furiosos, ladran y muerden a todo aquel que ose alejarse del rebaño.
Estos perros y mamporreros varios (sobre todo periodistas del régimen, femimarxistas, podemitas y otras hierbas parecidas) aceptan, e incluso consideran legítimo, que una mujer sea agredida, si es de VOX. Se regocijan cuando un político como Ignacio Garriga es insultado y menospreciado, porque, aunque negro, cometió el pecado de pertenecer a VOX. Ponen el grito en el cielo si un hombre mata a una mujer, pero callan cuales putillas cada vez que una madre mata a su hijo.
Estos perros rabiosos señalan y boicotean a un rockero como Sherpa por defender el hecho serio de ser español; por decir algo tan de sentido común como que una nación debe preservar y defender sus fronteras de invasiones (como, por cierto, se recoge en nuestra Constitución).
Estos esbirros del nuevo orden mundial, que bloquean al disidente en las RRSS a las primeras de cambio o amenazan con "reventar" la cara" de su interlocutor (por "facha", faltaría más), son los dignos herederos del marxismo cultural; son los hijos de Adorno y de los ofendiditos de la Escuela de Frankfurt; son los que ladran reivindicando la supremacía moral de un pensamiento sensible, emocional y sentimental, a través del cual instrumentalizan y rentabilizan el victimismo, bien magnificándolo o, las más de las veces, inventándoselo.
Inventar victimismos, recuperar y actualizar agravios pasados, mentir y difamar, perseguir y boicotear al disidente, hasta que, incluso, Ignacio Garriga, al que llaman despectivamente "el negro de VOX" nuestras sectarias izquierdas, parezca más totalitario que el papito Stalin, por el mero hecho de militar en VOX, un partido demócrata y más constitucionalista que muchos constitucionalistas, que, por cierto, callan y miran para otro lado cada vez que socialcomunistas, tontilocos y hasta el último lerdo del pueblo, vulneran la legalidad institucional.

El nuevo "neomarxismo" campa por sus fueros, sin que nadie lo frene, por una España arruinada económica y moralmente. Y en Europa, los buenos y justos están acorralando, coaccionando y presionando a países como Polonia y Hungría para que abracen la fe verdadera de una ingeniería social que ha diseñado una agenda globalizadora a imagen y semejanza de sus sueños teleológicos (léase metafísicos).

jueves, 27 de mayo de 2021

DE COJONES Y CHUMINOS (reflexión seria aunque no lo parezca)


INTRODUCCIÓN

Esta reflexión es una continuación más jocoso-transgresora (también pedagógica) de "Los nuevos dioses". Ver aquí: El sepulcro de Don Quijote: LOS NUEVOS DIOSES (los filósofos de la sospecha) (sanchopancesco.blogspot.com)
Desde que los pensadores de la sospecha: Nietzsche, Marx y Freud dejaran abierta la puerta de la duda, respecto a lo que es real, no han parado de proliferar “posmodernos” dispuestos a hacernos creer que la realidad es lo que dictaminan sus cojones, y no los hechos, nudos y testarudos, que se dan ante sus ojos. Así, la realidad y la verdad han quedado “desdibujadas”, cuando no descaradamente negadas, por nuevos valores morales transmutados, deconstruidos e interpretados hermenéutica y psicoanalíticamente.
Este nuevo “modo de ser”, en-y-con la sospecha, ha degenerado en un círculo vicioso de “interpretación y reinterpretación ad nauseam” que cuestiona la facticidad que se da en la realidad y, por tanto, también los hechos que en ella se consuman.
Las conciencias nacidas en la época de las “posverdades” han aprendido, desde la cuna, que la verdad ya no emerge de la realidad, sino de sus santos cojones, aunque las femimarxistas, como no podía ser de otra manera, insisten en que la verdad surge en realidad, desnuda y empoderada, del chumino.
MENTES POSMODERNAS
En verdad, las conciencias individuales de hoy no son más esquizofrénicas que las de hace unas décadas, pero han padecido, desde la cuna, una sistemática y constante preparación (manipulación y adoctrinamiento) para endiosarse y poder alcanzar una meta suprema: el empoderamiento del yo (atención a este concepto).
El yo empoderado es una suerte de nuevo dios, tan seguro de su verdad que no duda, ni por un instante, en dictaminar él mismo qué es realidad o ficción, verdad o mentira, bueno o malo…
Así son “las mentes posmodernas”, conciencias que se disfrazan de “almas bellas” o de “equidistancia buenrollera” que, en realidad, son diosecillas empequeñecidas que viven, también, en diminutas moradas de verdades hechas a la medida de sus sentimientos y emociones; de sus deseos en definitiva.
La labor de un perseguidor de "roedoreh", ahora reconvertido en guardián de la realidad material, consistirá en descubrir a estos replicantes (falsos hombres de carne y hueso) que se obstinan en negar la verdad, aquella que se desoculta en la realidad abierta, para, así, imponer la verdad surgida de sus cojones y chuminos.
DIME QUÉ VES
A un hermeneuta solo se le puede desenmascarar con más hermenéutica. De nada servirá mostrarle la realidad a través de la razón, es decir, a través de razonamientos argumentados y fundamentados. El “alma bella” y el “equidistonto”, entrenados en la sospecha, no atenderán a razones, sino a los deseos de sus santos cojones… o chuminos.
La evaluación consistirá en mostrarles una serie de imágenes que harán las veces de tests proyectivos (tipo Rorschach).
Primera imagen: la bandera de España.
Una persona sana, sin prejuicios ni resentimientos ideológicos, verá una tela con forma rectangular, con dos franjas rojas y una gualda, y en el centro el escudo constitucional.
Pues hete aquí que el equidistonto, autohipnosis consciente mediante, verá en su mente, en vez del escudo constitucional, una orgullosa águila de San Juan. La realidad no será lo que vea el sujeto en el ex-sistere (mundo exterior), sino el “modo de ser” que se manifieste y actualice como presencia real en su conciencia. Y él, nuestro equidistonto, no sólo verá un águila de san Juan donde no la hay, sino que, además, deseará fervientemente que la bandera rojigualda que ve sea una tricolor republicana.
Esta disonancia cognitiva (ya dediqué una reflexión a este tema) o incongruencia entre lo que realmente es el objeto y lo que el individuo desea que sea, provocará en el pequeño diosecillo una tremenda frustración.
¿Cómo superará la frustración este yo empoderado y contrariado?
MECANISMOS DE AUTOENGAÑOS
Lo que hará el “equidistonto”, contrariado y frustrado, será racionalizar sus deseos (vía psicológica) y construir argumentos falaces (vía filosófica o sofista) por tal de negar la razón de ser de la actual bandera española.
Racionalización psicológica: El sujeto equidistonto se autoconvencerá de que las banderas, en tanto que meros símbolos, no tienen, en realidad, ninguna importancia trascendental. Proclamará, cual cínico mentiroso, que las banderas no significan nada para él; a él, pequeño diosecillo, no le representa ninguna bandera, ni ninguna bandera le pone la carne de gallina ni le pone de pie (letra del grupo Barricada). Pero ¡oh, sorpresa!, a estos mismos equidistontos se les ve el cínico plumero cuando, traicionados por sus verdaderos sentimientos, rinden honores a una ikurriña.
Argumentación falaz: la mayoría de los equidistontos (falsos equidistantes) tiran de argumentos sofistas, siendo el más recurrente de ellos la analogía falaz, consistente en establecer una igualación entre dos realidades muy diferentes. Cuando un equidistonto, por ejemplo, os diga que la bandera española tiene la misma importancia, simbólica e institucional, que una ikurriña o una estelada, deberéis echar mano a vuestra browning dialéctica. Están igualando torticeramente el símbolo de una nación auténtica, con trayectoria histórica real, con los trapos de regiones que aspiran a ser naciones, pero no lo son ni nunca lo fueron.
CONCLUSIÓN
El caso de la bandera es perfectamente extrapolable a VOX o al propio concepto de España. El yo empoderado del equidistonto se negará a ver en VOX lo que realmente es: un partido democrático y constitucionalista, porque él “sospecha”, en su mente resentida y frustrada, que es fascista. Así, no dudará en establecer otra analogía falaz, igualando a un partido “limpio” como VOX con un partido lleno de “suciedad moral” (nido de violentos y asesinos, torturadores y secuestradores) como Bildu. Dirán, como tantos pseudointelectuales en España, que ambos partidos son igual de “malos” e indeseables.
Durante décadas, a partir de la Transición para ser más exactos, también España ha sido negada como nación real, y todo porque un puñado de tontilocos, con la ayuda de los equidistontos del PSC (caso de Cataluña), se han obcecado en negar la realidad de los hechos, con tal de, así, imponer sus deseos y hacer reales sus naciones ficticias a través de políticas de facto, que están dispuestas, incluso, a vulnerar la legalidad. ¡Por sus cojones!

jueves, 29 de abril de 2021

HABERMAS, CONSTITUCIONALISTAS (y la espiritualidad marxista)

INTRODUCCIÓN

Gustavo Bueno decía que no había que entender el concepto de “espíritu” como el análogo al pneuma de la filosofía griega (concepto mitológico) sino como un subproducto dialéctico en relación a la materia.

La idea de espíritu en filosofía se desarrolló a partir de la escolástica, considerando la existencia de un acto puro o ser inmaterial, análogo al primer motor inmóvil de Aristóteles, que, siendo causa de sí mismo (no creado por nada ni por nadie) era origen y creador del universo material.

La filosofía escolástica identificó este primer espíritu (motor inmóvil aristotélico) con la idea de Dios (ser inmaterial). Desde entonces, la filosofía occidental ha identificado todo lo referente a lo espiritual con esencialismos e ideas y/o mundos suprasensibles (alienos al mundo material).

Así, cuando el marxismo se reivindicó materialista cometió el error, o la trampa (como yo sostengo), de negar la sustancia espiritual en aras de mejor reivindicar un materialismo puro. Negó, en definitiva, el carácter metafísico de su pseudofilosofía, como la definió acertadamente Bertrand Russell.

LA METAFÍSICA MARXISTA

Llevo mucho tiempo insistiendo en señalar que el marxismo también es un esencialismo; intentando demostrar, a partir de un primer pre-sentimiento intuitivo que siempre me ha acompañado, que toda religión y/o filosofía o ideología están impregnados de inevitable metafísica.

Finalmente, al acceder a la obra de Gustavo Bueno, encontré la que considero la mejor argumentación que fundamenta y explica la presencia de la idea de espíritu, entendiéndola como un subproducto que surge, inevitablemente, a partir del proceso dialéctico material.

EL ESPÍRITU VIVENCIADO

Lo que viene a sostener Gustavo Bueno, salvando las diferencias con el existencialismo sartriano, es que el espíritu no es una esencia a priori, sino que, en tanto que subproducto surgido de las relaciones dialécticas materiales (transformaciones operativas y manipulativas) de los seres humanos, aparecerá, dentro de la materia ontológica general, como un género de materialidad M2 (ensoñaciones y sentimientos vivenciados). Las ideas, por tanto, tienen la cualidad de vivenciarse en la conciencia individual, antes incluso de llegar a ser; es decir, antes de consumarse como verdad o realidad en el ex-sistere, en el mundo.

Así, si un cristiano vivencia la idea de Dios como un modo de ser real, manifiesto y actualizado en su conciencia, un marxista, de manera parecida, vivencia y hace suya (presente en su conciencia) las ideas hipostasiadas (abstractas y virtuales) de justicia social o sociedad ideal.

Vivenciar virtualmente una idea, sentirla, en definitiva, significará hacerla nuestra; significará apoderarnos del espíritu, razón de ser y/o esencia de la misma, para consumarla operativamente en el mundo real.

Tradicionalmente hemos relacionado la espiritualidad con lo religioso y lo místico, negándonos a aceptar el carácter espiritual de determinadas ideologías. Resulta paradójico porque, precisamente, ideología es un concepto que etimológicamente significa conjunto de ideas (creencias y valores) que decidimos hacer nuestros, preservándolos y defendiéndolos. Y estas ideas son siempre virtuales, es decir, son sentimientos que vivenciamos en nuestras conciencias como modos de ser reales.

IMPLICACIONES POLÍTICAS

A menudo leo, sorprendido, a gente anónima, pero también a sesudos intelectuales, preguntarse cómo es posible que nuestras izquierdas (las que padecemos en España) sean tan dogmáticas y sectarias.

Y, paradójicamente, nuestros pensadores de cabecera, leídos marxistas que conforman nuestras izquierdas ilustradas, siempre ven la paja en el ojo ajeno; es decir, siempre ven esencialismos”peligrosos en aquellas ideologías que se fundamentan a partir de entidades nacionales. Y claro, esta visión borrosa, hemipléjica y sesgada, les insta a combatirlas como las cochambres políticas, morales e intelectuales que consideran que son. ¡Joío Arcadi Espada!

Otro tanto sucede con lo que consideran malas izquierdas; esas izquierdas extravagantes y divagantes que G. Bueno considerara indefinidas, y que el capo de los constitucionalistas habermasianos (Félix Ovejero) ha dado en llamar reaccionarias. Nuestros constitucionalistas también combaten a estas izquierdas que se han dejado seducir por las ensoñaciones (espirituales) de los nacionalismos periféricos, pero lo hacen con la boca chica, porque, al cabo, estas izquierdas son sus díscolas hermanas ideológicas. Al final, como dejó bien claro Mikel Arteta, siempre será mil veces preferible el comunismo divagante y extravagante de Podemos que el liberal-conservadurismo de VOX. Cuestión de afectos tempranos o, si se prefiere, de modos de sentir y vivenciar nuestra propia espiritualidad (ideología).

A menudo solemos decir que las izquierdas, en general, se han arrogado una superioridad moral que les permiten legitimar cualquier acto criminal o vulneración de la legalidad, por miserable que estos sean. Hemos visto en Cataluña cómo Podemos (mil veces preferible a VOX) apoyaba el golpe de Estado del secesionismo. Hemos visto a Pedro Sánchez blanquear, e incluso cantar las excelencias, de Bildu, partido filoterrorista. Pero no pasa nada, todo se acepta, se justifica o se soporta como un mal menor, porque peor sería que gobernara la malosa derechona. ¡Por favor!

Pero lo más frustrante de todo ha sido comprobar cómo nuestras izquierdas ilustradas, a pesar de sus tan cacareados centrismos equidistantes, al final siempre acaban tirando pal monte, como las cabritillas marxistas que son. Al final siempre acaban magnificando y sobredimensionando mucho más las reacciones legítimas de VOX (el cartel de los menas angelitos) en un sempiterno intento, inmoral y descarado, por igualar a los agresores (quienes matan a españoles por llevar tirantes con la bandera de España) con quienes defienden sus derechos y libertades; comparando a quienes apedrean al adversario con quienes, orgullosos, se fuman un puro mientras la chusma roja le increpa. ¡Habrase visto tanta chulería facha! ¡Eso sí que no!

Y esto es, realmente, lo que no soportan los discípulos de Habermas: el orgullo de quienes se sienten españoles, porque, como decía Arteta en su defensa del patriotismo constitucional, hay que ser españoles pero sin mostrar orgullo por ello. Claro que sí, guapis, porque la única estética, moral al cabo, buena y justa es la de los cínicos habermasianos; la moral de esos centristas que creen haberse despojado de cualquier atisbo de esencialismo espiritual y que, sin embargo, son más creyentes que el nacionalista más acérrimo.

CONCLUSIÓN

La paradoja que subyace en nuestras izquierdas ilustradas, siempre prestas a combatir los dogmatismos de “los hunos y los hotros” es que, como bien señalaran Adorno y Horkheimer, ellas mismas han mutado en una Razón Ilustrada supremacista, intransigente y celosa de su verdad, que lo mismo penaliza a Polonia por defender su nación y su catolicismo, que no duda en mentir para cosificar y/o deslegitimar a la conciencia contraria (VOX). 

Y cuando la realidad no tiene su correspondencia aristotélica con las proposiciones falaces y prejuiciosas que enarbolan, porque no se ha demostrado que VOX sea un partido de “ultraderecha”, entonces se convierten en sofistas. Entonces, cuando la terca realidad no se compadece de sus sospechas y prejuicios, no dudan en instrumentalizar la realidad fáctica, a la que tanto les gusta referirse, utilizando el pensamiento sensible y la hermenéutica psicoestética para interpretar palabras y hechos (de nuevo el cartel de VOX) según los dictados de su ideología. Tradúzcase: según las creencias espirituales de su ideología religiosa que les permite creerse, por ejemplo, que la patria es el lugar donde se está a gusto (puro sentimentalismo), y no la tierra de nuestros padres y el lugar donde se nace (materialismo realista).

viernes, 2 de octubre de 2020

ESTILOS COGNITIVOS (aplicación política)

 INTRODUCCIÓN

Todos los individuos desarrollamos una determinada personalidad o forma de ser a partir de nuestra herencia biogenética y la suma de la influencia de factores ambientales y culturales. Los estilos cognitivos (maneras de enfrentar y aprehender la realidad) también estarán predeterminados biogenéticamente y modulados por factores circunstanciales.

Uno de los estilos cognitivos más estudiados, para determinar cómo nos relacionamos con el entorno y qué respuestas generamos en el mismo, es el DIC (dependencia/independencia de campo).

DEPENDENCIA E INDEPENDECIA DE CAMPO

Para no extenderme demasiado, he seleccionado algunas de las características de cada polo del estilo cognitivo DIC, según Jonassen y Grabowsky (1993):

Dependientes de campo: son individuos gestálticos que aceptan la estructura (lo que es); se orientan por los hechos y buscan soluciones pragmáticas adaptándose a la realidad problemática. Son individuos flexibles e improvisadores, disponen de habilidades sociales y son buenos comunicadores.

Independientes de campo: son individuos analíticos que generan una estructura propia (lo que debería ser); se centran en el estudio del concepto y filosofan y/o teorizan por tal de hallar una solución ideal a una realidad problemática. Son individuos rígidos que suelen destacar un rasgo (considerado relevante) para explicar una realidad compleja; son metódicos y científicos (o aspiran a serlo).

IMPLICACIONES POLÍTICAS (resolución de conflictos)

La acción política tiene como misión operar en la realidad por tal de resolver los conflictos de la polis y dar respuesta a los problemas de los ciudadanos.

Y la praxis política, como la acción de cualquier individuo inmerso en unas determinadas circunstancias, estará determinada por el estilo cognitivo inherente a dicha praxis, es decir, toda acción política se orientará hacia el contexto (hechos de la realidad) o hacia el concepto (idea) según predomine un estilo cognitivo dependiente o independiente de campo.

Una política pragmática (dependiente de campo) se centrará en ir resolviendo problemas, improvisando y mostrándose flexible ante los sucesivos conflictos que vayan surgiendo en una sociedad. Sin embargo, una política idealista (independiente de campo) se obcecará en mantener unos objetivos últimos rígidos e inamovibles.

LA IZQUIERDA ILUSTRADA (independiente de campo)

Una crítica habitual de nuestras “izquierdas ilustradas” al actual gobierno socialcomunista consiste en señalarle que carece de proyecto político. Nuestra izquierda ilustrada no entiende que se pueda gobernar sin definir, primero, un objetivo último, que, en su docto parecer siempre ha de ser buscar la transformación social que facilite alcanzar la justicia social. Por motivos parecidos critican a VOX, a quienes tildan de populistas y demagogos por no presentar un proyecto político sólido y racional.

¿Pero realmente no hay un proyecto político sólido en el programa de VOX, o se trata, tan solo, de despreciar una propuesta alejada del ideal marxista?

Nuestra izquierda ilustrada, en tanto que independiente de campo, no solo peca de rigidez idealista, sino también de arrogancia y soberbia.

Curiosamente, una de las características del independiente de campo, señalada por Jonassen y Grabowsky, es la tendencia o necesidad de destacar un rasgo relevante por tal de explicar una realidad compleja.

Nuestra izquierda ilustrada ya hace mucho tiempo que decidió creer ciegamente en un rasgo relevante de entre los muchos que podrían extraerse de la compleja realidad histórica: la lucha de clases.

La trampa de Marx, al pervertir la dialéctica hegeliana, convirtió a la lucha de clase en el “motor dialéctico” que explicaba el devenir histórico, y convirtió al nacionalismo en el rasgo relevante negativo para explicar la falta de progreso y la regresión de la razón a estadios de barbarie o de “precivilización”.

La izquierda ilustrada, como el independiente de campo, no acepta la estructura (realidad) tal y como es, sino que filosofa y teoriza por tal de determinar cómo debería ser. En este sentido, leí el otro día un fragmento de Andrés Trapiello, muy querido por nuestras izquierdas ilustradas, que decía lo siguiente:

“El sentido de la existencia consiste en transformar el mundo”.

No pude evitar responder a tan prepotente y marxista aseveración:

“Muy bien, pero seguro que Trapiello no cree que deba ser una ideología liberal-conservadora la que deba llevar a cabo la transformación del mundo”.

CONCLUSIÓN

Así son nuestras izquierdas ilustradas; así son los independientes de campo que, en vez de orientarse por los hechos, se orientan por los conceptos (ideas); así son quienes se obcecan en filosofar y teorizar sobre lo que ellos consideran los rasgos más relevantes de una realidad holística y compleja. Así son nuestros adorables bizantinos, siempre teorizando sobre el sexo de los ángeles, o siempre discutiendo conceptualmente sobre si el peligro que acecha es galgo o podenco, en vez de enfrentarlo operativamente, haciendo y actuando, resolviendo.

Por eso la partida política la está ganando el gobierno socialcomunista (dependiente de campo), buen comunicador, flexible y, sobre todo, improvisador. Y por eso solo VOX ha entendido de qué va el juego y cómo hay que jugar; aceptando las nuevas reglas, es decir, adaptándose y asumiendo la nueva realidad, y no soñando con “realidades ideales” (léase mundos Yupi).

 

jueves, 9 de abril de 2020

MARX VS ORTEGA (Sobre Podemos, VOX y G. Bueno)


INTRODUCCIÓN

Todos pudimos ver en su día, y con claridad meridiana, qué era Podemos y quiénes formaban parte de ese nuevo partido de indignados que decía luchar contra la casta política.
Una imagen mental, que creo harto significativa para entender qué era/es Podemos, permanece todavía imborrable en mi memoria: un politiquillo de mi municipio, que se jactaba de ser comunista, exhibía en su Facebook, sin ningún rubor, una fotografía de un joven, con la camiseta del Che, que portaba un AK-47. Pues bien, al poco de irrumpir Podemos en la política española, ese astuto aprendiz de bolchevique retiró la “fotografía subversiva” y la sustituyó por la de un grupo de jóvenes sonrientes con pancartas donde podía leerse la famosa consigna podemita del  “tic-tac” (se acabó vuestro tiempo). Este personaje consiguió ser concejal por Podemos en mi municipio.

DEL KALASHNIKOV A LA CÍNICA SONRISA
No cabía ninguna duda, la mayoría de los integrantes de Podemos procedían de diferentes grupúsculos ideológicos, pero todos ellos relacionados, en mayor o menor medida, con las rancias y retrógradas tesis del comunismo más criminal.

No hacía falta ser ningún genio para comprender que el núcleo de ideólogos de Podemos (Pablo Iglesias, Monedero, Errejón…) había comprendido que la vía revolucionaria para “asaltar los cielos” debería valerse de las tesis de Gramsci: aglutinar a diferentes clases de personas (femimarxismo, animalistas, ecologistas, LGTBI…), procedentes de diferentes clases sociales (obreros, acomodados burgueses, izquierdas indefinidas…), para involucrarlas a todas en una misma lucha común: la lucha contra la privilegiada casta política, en realidad un disfraz cínico y sonriente bajo el que se escondía el viejo sueño marxista de implantar el socialismo tras la caída del Capitalismo.

Y si el Capitalismo no caía por sí mismo (pronóstico marxista), pues se le “ayudaba un poquito” poniéndole mil y una zancadillas a través del agitprop en las calles y en los medios de comunicación.
Muchos ingenuos y no pocas “almas cándidas” cayeron en la trampa de Podemos, pero no así los viejos liberales que todavía teníamos (tenemos) alma orteguiana.

ESCISIÓN ENTRE LOS SEGUIDORES DEL MATERIALISMO FILOSÓFICO (Marx vs ORTEGA)
Desde que comencé a interesarme por el Materialismo Filosófico (a partir de ahora MF) vi en él influencias claramente orteguianas. De hecho, llegué a Gustavo Bueno siguiendo las huellas de Ortega.

Es cierto que en el MF podemos encontrar la clara influencia del realismo aristotélico, la impronta de Spinoza en lo que concierne a la superación del monismo de la sustancia y, sobre todo, y como no podía ser de otra manera, hallamos la siempre omnipresente filosofía marxista. Sin embargo, yo no pude evitar, en un primer contacto con el MF, ver en la filosofía de Bueno la herencia de filósofos españoles como Unamuno, Zubiri y, por supuesto, Ortega y Gasset.

Así, por ejemplo, yo no podía dar crédito a algunos de los “argumentos” de Jesús G. Maestro que despreciaban a Ortega por ser un “idealista europeísta”. Ortega fue mucho más que eso, incluso aunque fuese tan “idealista” (yo discrepo) como sostienen algunos intérpretes de Gustavo Bueno. Ortega, a través de la enorme labor intelectual de la Escuela de Madrid, dejó un legado vital (nunca mejor dicho) que podría considerarse como la semilla de una nueva filosofía española; la semilla de una filosofía raciovitalista, en español y para los españoles, que no llegaría a germinar debido al estallido de la Guerra Civil.
Tampoco me “cuadraban” demasiado, en mi acepción de lo que es/debería ser el MF, algunas reflexiones y críticas de Pedro Insua a la “derecha española”, sobre todo a la “derecha” que representa VOX; y menos aún comprendía la retrógrada propuesta de Santiago Armesilla,  una “reinterpretación” del marxismo-leninismo para ensayar un nuevo comunismo patriótico español.

INTÉRPRETES DE GUSTAVO BUENO
Al descubrir la obra de Manuel F. Lorenzo, autor de “La razón Manual”, entendí que el MF, tras la muerte de Bueno, siguió desarrollándose a través de dos líneas filosóficas que lo fundamentaban, al mismo tiempo y de manera contradictoria: una línea de interpretación en clave marxista y otra que hacía suya la ciencia positivista piagetiana.

Pues bien, los autores antes mencionados, Pedro Insua y Santiago Armesilla, se encontrarían adscritos a la línea marxista defensora de una ontología realista-materialista, mientras que autores como Manuel F. Lorenzo abogarían por la superación y trituración definitiva del marxismo gnoseológico y político.
De hecho, “La Razón Manual” de Manuel F. Lorenzo, y a partir de la obra de Gustavo Bueno, pretende desarrollar un nuevo vitalismo, muy en la línea del raciovitalismo orteguiano, que se denomina Vitalismo Trascendental Antrópico.

Pero no me extenderé en explicar los argumentos en los que se fundamenta el Vitalismo Trascendal Antrópico (ver aquí), sino en desenmascarar las falacias de las que se ha servido Pedro Insua, en varias ocasiones, para atacar a VOX.

PEDRO INSUA CONTRA VOX
Antes de nada, y para que conste, hay que reconocer que Pedro Insua es, actualmente, uno de los más brillantes intelectuales españoles. Sin embargo, y sin pretender argumentar ad hominem, resulta obligado señalar que Insua, además de exmilitante del PCE (Partido Comunista de España) sigue defendiendo el desarrollo de una línea marxista, a partir del MF, para articular una nueva filosofía en español defensora de la nación española. Estas apreciaciones resultan obligadas para entender el distanciamiento entre Pedro Insua y VOX, un partido, no lo olvidemos, que también cuenta entre sus filas con muchos pensadores seguidores de la obra de Gustavo Bueno, como Iván Vélez .

No cabe duda de que Pedro Insua es un patriota y cree, como VOX, en la extrema necesidad de preservar la unidad e integridad de la nación española. Muchos han sido los correctivos dialécticos que Insua ha aplicado al provincianismo tontiloco y a ese gran absurdo que es nuestro parasitario sistema autonómico. Pocos como él han defendido la legitimidad de la trayectoria histórica real de España, tanto como nación indiscutible como en su papel universal de imperio generador.
Pedro Insua también se ha mostrado como un luchador infatigable contra los argumentos negrolegendarios de nuestras izquierdas indefinidas y contra el tontoprogresismo más abyecto.

¿Qué le pasa, entonces, a Pedro Insua, para que no pueda disimular su rechazo a VOX y caiga, puerilmente, en argumentaciones falaces de 1º de filosofía?

PEDRO INSUA CONTRA JESÚS LAINZ

Antes de que tuviese lugar un pequeño “rifirrafe” dialéctico entre Insua y Lainz, a colación de VOX, yo no pude evitar fijarme en cómo, en uno de sus artículos, Pedro Insua dejaba caer sobre VOX la sospecha de ser un partido islamófobo. Yo no daba crédito. Pero sí, pese a las advertencias de Gustavo Bueno sobre las amenazas impositoras del Islam, Insua se marcó “un Sampayo” que, para quien no lo sepa, es un argumento falaz del hombre de paja del tamaño de una catedral. No le di importancia. Me dije que Insua no era como el demagogo Sampayo, y que una mala tarde, que diría Chiquito, podía tenerla cualquiera.
Pero hete aquí que, al poco tiempo, descubro a Pedro Insua tirando otra vez de falacia argumental, en esta ocasión usando una analogía falaz para igualar torticeramente a Podemos con VOX. Venía a sostener Insua que tan totalitario era Podemos, en tanto comunista, como VOX, en tanto que fascista.

Afortunadamente, Jesús Lainz (otro gran intelectual) le salió al quite rápidamente para triturar su argumentación falaz de un plumazo. Efectivamente, y como bien señaló Lainz, Podemos y su líder Pablo Iglesias SÍ habían declarado públicamente ser comunistas, pero ni VOX ni su líder Santiago Abascal habían dicho jamás ser fascistas. Pero dejando de lado las declaraciones verbales, y atendiendo a los hechos fácticos, Lainz también demostró que Pablo Iglesias sí había cantando la Internacional con el puño en alto en más de una ocasión y había exhibido simbología comunista, mientras que VOX no había hecho lo propio con himnos ni simbologías fascistas. Hechos.

PEDRO INSUA CONTRA “GOBIERNO DIMISIÓN”
A mí no me interesaba, de verdad de la buena, escribir nada que pudiera perjudicar mínimamente el buen quehacer de Pedro Insua. Me mola Pedro Insua y prefiero que, pese a su ojeriza contra VOX, esté en el bando de “nuestros hijos de puta” (léase como aliado de quienes defendemos la unidad de la nación española).

Sin embargo, ayer no pude morderme la lengua y le solté un sarcástico maullido cuando, con aires de intelectual de impoluta ética, el “estirado” Pedro Insua afeó y criticó las “malas maneras”, y en su parecer mentiras, que exhibieron algunos de los que convocaron la manifestación de “Gobierno dimisión”.
He de decir que Pedro Insua me contestó respetuosamente con una lacónica frase que hacía hincapié en el hecho de que él era, ante todo, un patriota español. Nada que ver con el cobarde Sampayo, que me bloqueó de buenas a primeras cuando le pregunté por sus falacias contra VOX.

CONCLUSIÓN
No quiero que se me malinterprete, pues, como suelen señalarme algunas amistades virtuales, tengo el feo defecto de “poner nombres” siempre que elaboro alguna de mis despiadadas críticas. Pero los nombres (con apellidos) son necesarios, porque la crítica que pretendo exponer no va dirigida a mi suegra (votante del PSOE) ni a mi vecina choni que vota a Podemos; no va dirigida a los millones de españoles que dieron sus votos a PSOE y Podemos. Mi crítica, mis maullidos y mis arañazos gatunos, va dirigida, sobre todo, a ciertos personajes con ínfulas (ésta me la he copiado de un insulto que me dedicó en su día Julio Béjar , jejeje); va dirigida a sujetos, supuestamente ilustrados, como el cobarde Sampayo, el cínico Javier Marías o el errado Mikel Arteta (antes mil veces Podemos que VOX).

Nada tiene que ver Pedro Insua, por supuesto, con los personajes anteriormente citados, salvo, quizás, el hecho de compartir con ellos apegos y afectos tempranos por la ideología marxista. Y aquí quería llegar.
He escrito otro tocho, tan vano como sinsorgo, para intentar, una vez más, llegar a la raíz del problema que subyace en la razón de ser española: el problema de ser roja en tanto que católica.

Gustavo Bueno supo verlo muy bien cuando se declaró “ateo católico” y “marxista español”, intentando conciliar dentro del sistema del MF las diferentes esencias nacionalistas, católicas y marxistas.
Pero Manuel F. Lorenzo ha sabido verlo mucho mejor. Hay que rescatar el raciovitalismo orteguiano y triturar, de una vez por todas, la ontología materialista del marxismo. Hay que desterrar esos afectos tempranos que impulsaron ayer a Pedro Insua a defender al peor gobierno de la historia de España. Debemos acabar con esos apegos que instaron a Insua, en graves momentos para la nación española, a ejercer como “abogado del Diablo” defendiendo a cínicos criminales (golpistas) sin escrúpulos.

miércoles, 23 de enero de 2019

ENTIDADES POLÍTICAS VS ENTIDADES NACIONALES (a colación de Fernando Savater)


INTRODUCCIÓN

En España son muchos los “ideólogos marxistas” que, desde hace décadas, insisten en seguir sosteniendo las tesis federalistas de Manuel Azaña y del socialismo español (ahí siguen los cansinos defensores de la “nación de naciones” y las “plurinacionalidades”). Pretenden, más o menos, garantizar la autodeterminación de cada terruño con ínfulas de nación para después integrarlos en un proyecto común más amplio. Pero en España ya ensayamos (creativamente) esta esquizofrénica propuesta dándole forma de “pseudofederalismo”, y obtuvimos como resultado nuestro nefasto sistema autonómico. No, gracias.

También en Europa, los habermasianos (seguidores de Habermas) apuestan por una suerte de “federalismo europeo”; una supranacionalidad que trascienda la razón de ser de las diferentes naciones, unificándolas en un proyecto común superior que, además, debería llegar a ser transnacional, es decir, debería tener capacidad para afrontar  unitariamente problemas globales (identitarios, económicos, ecológicos…) situándose por encima de las decisiones políticas de cada nación.

UNA BUENA NUEVA OS DOY: DESTERREMOS LAS NACIONES

Desterrar las naciones, tal parece ser el proyecto que se ha empeñado en llevar a cabo la UE (Unión europea). De hecho, la socialdemocracia europea cree que el concepto de nación es una hipóstasis, la sustantivación de una idea etérea, ni real ni material, que alberga en su seno el peligro latente del supremacismo. Cree que en todo nacionalismo subyace la perversa intención de acabar imponiendo “dogmas superiores”. No hay nacionalismo bueno, sostienen todos los ideólogos de las izquierdas de una u otra forma, ya sea desde la “creatividad jocosa” de Arcadi Espada, el argumento falaz de Romero Sampayo o la racionalidad bien argumentada de Habermas y otros pesos pesados del pensamiento ilustrado europeo.

Se han obcecado tanto en negar la realidad (sentido y/o esencia) de la razón de ser de la nación española que, al final, han despertado las iras reaccionarias del español medio. De la misma manera que en toda Europa están surgiendo nuevos movimientos reaccionarios patrióticos, tildados de “populistas” (Liga Norte en Italia, RN en Francia, NPD en Alemania…), ha surgido en España VOX ; una derecha liberal, como ellos mismos dicen, de “extrema necesidad”.

Y, efectivamente, VOX es de extrema necesidad, porque la nación española está siendo rechazada, cuando no destruida desde dentro, por todos los particularismos provincianos (vascos, catalanes, gallegos…) que niegan la realidad material de la nación española, pues saben que sus ficticias naciones no podrán llegar-a-ser naciones reconocidas internacionalmente mientras formen parte intrínseca de otra nación ya existente (España).

También el nuevo internacionalismo marxista pretende negar la nación española, como a tantas otras, degradándola al rango de posnación para, así, poderla convertir en “parte de” ese todo global, o entidad superior, que intenta construirse en Europa con la ayuda de Soros y todos los enemigos de Occidente.

Se me dirá que no, que ya no existe ese socialismo marxista de antaño, empeñado en lograr una comunidad internacional de pueblos unidos negando la realidad material de las diferentes naciones. Y yo pregunto:

¿Qué creerán las almas cándidas que pretende la actual socialdemocracia europea valiéndose de los postulados habermasianos que abogan por un supranacionalismo unificador e integrador?

Cuando Jürgen Habermas aboga por construir entidades políticas en vez de entidades nacionales, lo que está haciendo es reinventar y readaptar las tesis marxistas a los nuevos tiempos poshumanistas; a los nuevos tiempos del posnacionalismo.

Así, lo preocupante de la actual socialdemocracia europea no es que siga siendo “marxista” en esencia; ni es preocupante su loable (sí, loable) empeño por articular entidades políticas necesarias para garantizar las libertades y DDHH de TODOS los ciudadanos. Esto no es lo preocupante, al contrario, es deseable y bueno.
Lo preocupante es que, en aras de defender este idealista pensamiento buenista, se abuse de tramposas analogías falaces obcecadas en igualar, por ejemplo, a todas las religiones y a todos los nacionalismos.

EL FILÓSOFO FERNANDO SAVATER

En España, sin ir más lejos, el mismísimo Fernando Savater, sin ir más lejos, alertó, no ha mucho, del peligro que suponían los nacionalismos y las religiones. Esta alerta, proclamada por uno de los filósofos españoles más brillantes, se fundamenta, en mi opinión, en una cobarde igualación.

¿Qué subyace en este razonamiento tan perverso como falaz? Pues subyace el deseo de imponer un igualitarismo “ingenuo” o falsamente ingenuo (cínico). Se trata de uniformar y crear un único enemigo común, la religión, a través de la igualación de los valores morales de los diferentes credos. Se obvían, así, las importantes diferencias existentes, por ejemplo, entre la religión cristiana y la musulmana.

Resultó perverso, falaz y torticero, que Savater metiera a todas las religiones en el mismo saco cuando, en realidad, quería referirse (y él lo sabe muy bien) al Islam. Savater es consciente de que sería políticamente incorrecto señalar al único supremacismo religioso que, a día de hoy, no solo no ha limado su celo dogmático (como sí lo han hecho el judaísmo y el cristianismo), sino que lo ha multiplicado. Sabe también Savater que no son en absoluto comparables el nacionalismo supremacista que representó la Alemani nazi, el nacionalismo chauvinista francés o el nacionalismo generador español. Lo sabe. Pero le interesa igualarlos a todos por tal de, así, legitimar la esencia (sentido) de “su ideología” filomarxista; para legitimar la defensa de la entidad política por encima de la entidad nacional.

No comprende Savater, o no quiere ni le interesa entender, que la entidad política (necesaria para preservar libertades y DDHH) puede ser perfectamente COMPATIBLE con la entidad nacional (salvaguardar nuestro legado histórico-cultural). No quiere ver que negar la mayor, es decir, negar la realidad material de la nación que ya ES, lo único que consigue es envalentonar a las “ficticias naciones” que pretenden llegar-a- ser. No se da cuenta de que arremeter contra el actual catolicismo (que cometió errores y excesos en el pasado) supone fortalecer al Islam impositor que sigue pretendiendo cometer excesos y someter a Europa a la verdad de Alá.