miércoles, 5 de agosto de 2026

Ateísmo cristiano de Zizek

INTRODUCCIÓN

Me estoy leyendo "Ateísmo cristiano" de Zizek (2024) y he alucinado al comprobar los paralelismos evidentes que presenta con mi peregrina tesis del "cristianismo hegeliano",  desarrollada en este mismo blog en julio de 2023.

Si bien es cierto que la nueva tesis de Zizek, pasando del "ateísmo religioso" a un ateísmo más específicamente cristiano, ya estaba más o menos implícita, pero sin desarrollarse profundamente, en "Menos que nada" (también comentada en este blog), me ha maravillado comprobar cómo, a través de vías diferentes, llegué a esbozar una tesis muy parecida a la de Zizek, por supuesto con argumentos mucho más intuitivos y peor fundamentados que los del brillante filósofo esloveno.

HEGEL COMO NEXO COMÚN 

Resulta evidente que yo elaboré mi tesis a partir de la lectura de "Menos que nada", apoyándome indudablemente también en Hegel, pero valiéndome de postulados del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, y prescindiendo completamente de Lacan, clave en las tesis de Slavoj Zizek.

LACAN

Hablemos primero muy resumidamente de Lacan, del que no comparto en absoluto su "galimatías" dialéctico para distinguir tres conceptos claves: el Uno, el Gran Otro y el no-Uno.

El Uno, según Lacan, sería la marca singular que se repite en un sujeto; un rasgo o significante del individuo que no constituiría un rasgo de personalidad.

Lacan, al considerar que el Yo es una unidad imaginaria (no real), que construye el individuo sobre sí mismo, para definirse y/o identificarse, recurre al Uno para identificar una singularidad del sujeto que se repite pero no constituye su Yo real.

El Gran Otro estaría constituido por el lenguaje simbólico; sería la condición simbólica de posibilidad que permite crear relatos, significados y cosmovisiones.

El no-Uno sería la imposibilidad de que exista una unidad completa o fundamento absoluto. 

MI INTERPRETACIÓN 

Al no existir un Yo real, sino imaginario, tampoco puede haber una definición de unidad identitaria del individuo, sólo rasgos y marcas singulares que se repiten.

El Gran Otro sería un campo de posibilidad o realidad posibilitante, constituido por el lenguaje simbólico, normas y valores, que permitirá a individuos y colectivos humanos crear relatos y cosmovisiones.

En mi opinión, el Gran Otro lacaniano sería el análogo a la realidad abierta de Zubiri, en cuanto ambos son condiciones posibilitantes previas al sujeto; sólo que Zubiri habla de apertura a la realidad, mientras Lacan habla de apertura al orden simbólico del sentido.

Lacan, a través de su idea del no-Uno niega la posibilidad de un fundamento último absoluto. Por eso el no-Uno es imposibilidad más que negación.

Para entender mejor a Lacan creo necesario introducir la idea del Gran Uno (no desarrollada por Lacan) y, así , poder comprender más fácilmente qué es el no-Uno.

Si consideramos la posibilidad de ser de un Gran Uno o fundamento último absoluto, como hace Zubiri al considerar la posibilidad de la existencia de Dios, se entiende mejor qué es el no-Uno.

Lacan, desde su ateísmo, ni siquiera considera la posibilidad de un fundamento absoluto (llamémosle Dios). Zubiri tampoco afirma la existencia de Dios, pero sí considera la posibilidad de que Dios pueda existir. La diferencia entre ambos es que Lacan, ateo dogmático, parte de una petición de principio: Dios no existe, mientras que Zubiri sí contempla la posibilidad de que pudiera existir, pero sin llegar a afirmar dogmáticamente su existencia.

SLAVOJ ZIZEK 

Igual que Lacan, el filósofo esloveno también es ateo y no cree en la posibilidad de un Gran Uno, Dios o fundamento último absoluto. Por tanto, Zizek tampoco cree en la idea de Espíritu absoluto de Hegel.

Sin embargo, en "Ateísmo cristiano", Zizek desarrolla un magnífico malabarismo dialéctico y filosófico para "salvar la muerte" de Dios y su posicionamiento puramente ateo, a partir de las ideas de "Espíritu" de Hegel y del Gran Otro de Lacan.

Zizek, como Gustavo Bueno, a quien comentaré más adelante, llegó a la conclusión de que era necesario fundamentar la verdad del relato que se pretendiese universal para construir cosmovisiones civilizatorias y para dotar de sentido las vidas de individuos y colectivos humanos.

¿Pero cómo fundamentar y legitimar la universalidad de un relato sin considerar, a priori, la posibilidad de un Dios o fundamento último absoluto?

EL ESPÍRITU SANTO 

La tesis que defiende Zizek en su "Ateísmo cristiano" es muy sugerente y, en mi opinión, está muy bien fundamentada, ya que su comprensión ayuda a explicar la perdurabilidad histórica de una ideología como el comunismo, un banco de odio plagado de "buenos criminales" (ver Sloterdijk) que, a pesar de sus crímenes contra la humanidad, consigue mantener viva la fe de millones de fieles adeptos, entre ellos el propio Zizek.

Nos dice Zizek, resumidamente, que la muerte de Jesucristo en la cruz supuso, en realidad, la muerte de Dios. No fue el hijo de Dios quien murió en la cruz, sino el propio Dios hecho carne.

En la cruz, por tanto, murió el ente supremo, pero en su lugar quedó el Espíritu Santo, es decir, quedó el vínculo simbólico (espiritual) entre Dios y la comunidad cristiana.

Y, en el parecer de Zizek, es ese vínculo simbólico, espiritual y religioso, el que sigue manteniendo viva la universalidad del mensaje cristiano, es decir, es la comunidad de creyentes la que sigue manteniendo viva la fe y la esperanza en un futuro donde la emancipación de todos los seres humanos sea una realidad. Un sueño y un deseo cristianos que, en el parecer de Zizek, son los mismo que los del comunismo.

Así pues, es la comunidad de creyentes, a través de su fe, ceremonias y actos litúrgicos, la que garantiza la perdurabilidad de la idea o misión de universalidad del cristianismo. Y también el comunismo, de manera parecida, logra mantener vivo su ideario universalista y emancipador a través de sus propios rituales litúrgicos: manifestaciones, homenajes reivindicativos, performances psicopolíticas, entramados y asociaciones culturales...

Cada asociación cultural de izquierdas funciona como una Iglesia cristiana que reune a sus fieles para adoctrinarlos y mantener viva la fe. Cada manifestación y/o reivindicación pública de la izquierda es un ritual litúrgico para mantener en estrecha comunión a sus creyentes y fortalecer los vínculos espirituales (léase ideológicos) entre ellos.

Véanse, como ejemplos, las liturgias socialistas de "El día de la Rosa" y la comunista de "El día del trabajador ".

LA COMUNIDAD vs EL PADRE (DIOS)

El Padre (Dios) no importa, porque murió en la cruz, precisamente, para permitir que los seres humanos fuesen realmente libres (sin dioses, reyes ni tribunos) a través de los vínculos espirituales y simbólicos del Espíritu Santo, que sería el análogo del Gran Otro lacaniano.

Zizek sostiene desde su ateísmo, siguiendo a Lacan, que no hay Dios o Gran Uno absoluto que pudiera ser fundamento último del mundo y la realidad, sino un Gran Otro, espacio simbólico o comunidad espiritual,  vinculado universalmente a la humanidad. 

Este espacio simbólico y/o espiritual sería una posibilidad de apertura que permitiría a la humanidad consumar el ideal universal y emancipador del comunismo, que, según Zizek, es muy parecido, si no el mismo, que el del cristianismo.

Esta tesis de Zizek permite comprender muy bien, por ejemplo, una frase que solía repetir mi abuelo (socialista) para definir su posicionamiento político: 

"Yo no soy de Dios, sino de Jesucristo".

Mi abuelo no creía en Dios, pero sí en Jesucristo, porque el Mesías representaba la lucha de la clase obrera, de los parias y desposeídos, mientras que Dios era el jerarca, el cacique en el imaginario de mi abuelo, que exigía sumisión y obediencia.

ATEÍSMO CRISTIANO, ATEÍSMO RELIGIOSO Y ATEÍSMO CATÓLICO

El propio Zizek reconoce que la tesis de "ateísmo cristiano" es mucho más potente que la de ateísmo meramente religioso, porque si bien es cierto que ya señaló en "Menos que nada" que el comunismo se fundamentaba en una suerte de vínculo espiritual entre una comunidad de creyentes y una ideología que se pretendía universal y emancipadora, el calificativo de "cristiano " no sólo refuerza el carácter espiritual (religioso) de su ateísmo, sino que también  fundamenta su universalidad a través de Dios, más concretamente a partir de la muerte de Dios.

Zizek se nos muestra, así, mucho más pragmático y menos "escrupuloso" que Engels, que decidió rebautizar su primigenio "Catecismo comunista" como "Manifiesto comunista" para, precisamente, evitar las connotaciones religiosas de la palabra "catecismo'.

Zizek, al contrario que Engels, no sólo reivindica el carácter religioso del comunismo, sino que, además, lo fundamenta a través del potente relato cristiano: una estructura dialéctica que permite la transformación social y la emancipación del ser humano.  

Gracias al sacrificio voluntario del propio Dios, del mismísimo Padre que se autoinmola en un generoso acto de amor, los hombres pueden ser libres y dueños de sus destinos.

La superioridad dialéctica (también espiritual) de la tesis de Zizek es mucho más potente que la de Gustavo Bueno, ya que se fundamenta en una comunidad de verdaderos creyentes, mientras que Bueno fundamenta su propuesta atea y católica en una objetividad histórica que no precisa creyentes, sino sujetos racionales.

Gustavo Bueno sostiene que el catolicismo es una realidad objetiva que, al contener  elementos racionales históricos universales y toda la herencia y tradición cultural europea, constituye el fundamento de la civilización occidental.

La validez del relato católico de Gustavo Bueno no se justifica, por tanto, en las creencias subjetivas de una comunidad, como el de Zizek, sino por estar inserto en un proceso dialéctico material (conflictos y relaciones sociales de poder) que operan históricamente en la realidad objetiva.

CONCLUSIÓN 

La mayor potencia y superioriad del relato "ateo cristiano" de Zizek se debe, principalmente, a su carácter irracional o místico-espiritual, que convierte a su comunidad de creyentes en fervientes seguidores y defensores de la fe comunista.

Para el verdadero creyente no importa el dato, la realidad histórica objetiva de Gustavo Bueno, sino el relato que fundamenta su modo de ser "bueno y justo".

Tanto peor para la realidad si esta no se ajusta al relato, porque al contrario de lo que pensaba Gustavo Bueno y siguen pensando muchos liberales despistados (racionales), el dato no mata al relato. De hecho, los "buenos criminales", como define Sloterdijk a los comunistas, se sienten legitimados para vulnerar la legalidad y cometer los actos más atroces porque ellos son, realmente, los elegidos por Dios.

Los comunistas serían los auténticos creyentes que entendieron que la muerte de Dios no sumía a los seres humanos en un nihilismo desesperanzador, sino que, al contrario, les permitía ser realmente libres y dueños de sus destinos, pero, eso sí, vinculados a una comunidad o razón de ser superior a ellos mismos; una comunidad espiritual (Espíritu Santo) heredada de un Dios generoso que, en sublime acto de amor, se sacrificó y murió por todos ellos.

¿Qué dato objetivo racional, científico o histórico, podría ya no sólo matar, sino dañar mínimamente a un relato tan poderoso y sugestivo?



jueves, 16 de julio de 2026

El absentismo y el Partido Popular (tonto pa siempre)

INTRODUCCIÓN

La mayor desgracia de España no ha sido tanto sufrir al autócrata Sánchez, que también, como padecer una oposición timorata, acomplejada y tonta, muy tonta.

DESESPERANZA APRENDIDA 

Sí, la desesperanza se "aprende", se asume y se asimila poco a poco, imparable y de forma progresiva, cuando los individuos encadenan frustración tras frustración y desilusión tras desilusión, hasta llegar a un estado de desesperación y claudicación vital que les empuja a la inacción, el pasotismo y la dejación de responsabilidades.

Por supuesto que cada vez más individuos "pasan" de trabajar, esforzarse y sacrificarse. Por supuesto que aumenta el absentismo y, obviamente, el fraude en las bajas por enfermedad. Obvio.

Pero detrás de esta obviedad fáctica e irrebatible subyacen causas psicológicas e incluso existenciales que no ha entendido, o no quiere ver, el siempre errado y desorientado Partido Popular.

PENALIZAR VS ILUSIONAR 

Todo el mundo sabía que el absentismo laboral llevaba años aumentando y lastrando la competitividad de las empresas españolas en general, pero perjudicando y dañando principalmente a pequeños autónomos y PYMES. Lo sabía hasta el Tato.

Antes de que Feijoo (sin acentuar porque no me sale de los cojones) ejerciera de "bocachanclas" y sacara a la palestra pública el problema del absentismo, el gobierno de Sánchez llevaba años destinando importantes partidas presupuestarias para perseguir el fraude de las bajas médicas.

La única diferencia entre el PSOE y el PP (ambos socialdemócratas), es que el primero tiene mucha calle y el segundo es un tonto a las tres y pa siempre.

Feijoo abrió su bocaza mientras Sánchez, artero y sibilino como siempre, permanecía callado cual putilla ante el problema del absentismo, pero actuando operativamente para perseguir las bajas fraudulentas.

Sánchez sabía (sabe) que no es conveniente airear el problema del absentismo, porque detrás de cada baja médica hay un trabajador quemado, harto y sumido en la desesperanza vital. Sánchez sabe, en definitiva, que detrás de cada trabajador cansado de trabajar hay un potencial votante.

Pero hete aquí que aparece Feijoo abriendo su bocaza sobre el absentismo y la caga, para variar, pegándose un tiro en el propio pie y sin entender que no se trata de penalizar el absentismo, sino de motivar, ilusionar y volver a crear condiciones sociopolíticas favorables para poder emprender, crear empresa y ofrecerles a los trabajadores oportunidades para alcanzar logros y metas personales y profesionales.

¿Pero qué se puede esperar de un PP socialdemócrata que siempre hace suyas las políticas socialistas?

MI TESIS 

Quizás, y sólo digo quizás, el absentismo laboral se reduciría si se combatiera, primero, la desesperanza en la que está sumida la generalidad de la ciudadanía.

El PP no ha entendido, igual que las izquierdas progresistas, que si la gente no quiere trabajar es porque está desilusionada, harta de ser expoliada fiscalmente, harta de sacrificarse sin expectativas de futuro (los jóvenes encabezan los porcentajes de absentismo).

¿Para qué va a querer trabajar y sacrificarse un joven que sabe que no tendrá la opción de comprarse una vivienda ni de costearse un alquiler desorbitado?

La juventud ha optado por vivir al día (carpe diem), viajar, salir de fiesta y destinar sus sueldos mileuristas a actividades de ocio. ¿Para qué trabajar sin expectativas de futuro?

Pero otro tanto les sucede a los pequeños autónomos: ¿para qué sacrificarse si el Estado les expolia el fruto de su trabajo, y además para costear políticas ideológicas (inmigración subsidiada, permisividad con la okupación, leyes femimarxistas como la Ley VioGen, agenda globalista 2030...)?

Mientras las condiciones sociopolíticas favorezcan al okupa, al inmigrante ilegal, al delincuente reincidente y a los parásitos de diferentes pelajes (ONGs, entramados políticos clientelares...), a costa del trabajo y sacrificio de los sufridos trabajadores, seguirá aumentando el absentismo. Sin duda cada vez más trabajadores llegarán a una desesperanzadora conclusión: para seguir igual o peor, que trabaje Rita.

viernes, 27 de febrero de 2026

Desesperanza aprendida (¿para qué trabajar?)

En mis últimas reflexiones sobre el filósofo Byung-Chul Han señalé mi disconformidad con una de sus tesis más fuertes y potentes:

"La sociedad está cansada".

Al contrario que Han en su "La sociedad  del cansancio", yo sostengo que lo que predomina en Occidente, y sobre todo en la actual España socialcomunista, es la sociedad de la desesperanza.

No es tanto el cansancio, que también, como la frustración y el hartazgo, lo que ha llevado a la ciudadanía a una suerte de desesperanza vital que le empuja a la claudicación y/o resignación existencial.

Byung-Chul Han yerra al considerar el modo  de ser capitalista como la causa primera que genera ansiedad y cansancio en los individuos. Sin embargo, Han acierta al describir los síntomas que aquejan cada vez a más ciudadanos occidentales: el estrés y la ansiedad.

¿Pero es realmente el Capitalismo el responsable directo de provocar estrés y ansiedad, exigiendo a los ciudadanos altos rendimientos en el trabajo y generando lo que Han denomina "auto-explotación" voluntaria?

Yo creo que, hasta hace unos años (décadas quizás), el ciudadano medio  occidental (también español) vivía estresado y pre-ocupado por responder y salvar circunstancias adversas, tales como garantizarse el sustento, adquirir una vivienda y formar una familia.

Dichas preocupaciones vitales instaban a los individuos, efectivamente, a trabajar duro y sacrificarse (autoexigencia) para alcanzar metas profesionales y familiares. Por supuesto, esta lucha constante por salvar circunstancias adversas generaba, inevitablemente, cansancio y estrés. Pero era un cansancio asumido como un coste necesario para poder vivir "desahogadamente". El ciudadano sabía que obtendría algo a cambio de su esfuerzo.

Sin embargo, desde hace unos años, la percepción del ciudadano medio occidental, sobre su realidad vital y existencial, ha cambiado. Cada vez más individuos tienen la certeza de que trabajar y sacrificarse ya no sirve para nada o, en todo caso, sirve para muy poco.

Sí, se han perdido las ganas de trabajar pero, sobre todo, se han perdido la motivación y la ilusión por alcanzar metas y logros profesionales. 

Yo sostengo que la pérdida de interés y motivación por trabajar, emprender y sacrificarse, es consecuencia directa de la desesperanza aprendida, la pérdida de fe en el futuro.

MI TESIS

Defiendo, al contrario que Han, que han sido las izquierdas antioccidentales, en su actual versión socialdemócrata, las que han despojado a los individuos de las ganas de luchar, trabajar, hacer y emprender. Y no por cansancio, sino por hartazgo, porque el ciudadano medio ya no cree posible poder prosperar a través de su esfuerzo.

ARGUMENTOS A FAVOR DE MI TESIS 

Desde que Sánchez alcanzó el poder, a través de su artero golpe-moción, han sucedido varios hechos relevantes:

1) Desprotección de la propiedad privada, permitiendo y legitimando la ocupación y la inquiocupación.

2) Obligatoriedad de convertir todos los contratos de trabajo en indefinidos, además de constantes subidas del SMI.

3) Reforma del sistema de autónomos, penalizando y gravando duramente (una vez más ) el trabajo por cuenta propia.

4) Subida generalizada de impuestos que, al cabo, deja sin efectos reales las subidas anteriores del SMI. El trabajador mantiene el mismo poder adquisitivo o incluso pierde algo del mismo, ya que el Estado recauda más en concepto de IRPF.

Consecuencias:

Los pequeños propietarios se sienten indefensos jurídicamente ante las ocupaciones de sus viviendas. No se atreven a alquilar por miedo a la inquiocupación y temen ser víctimas de okupas.

Los trabajadores, que se sienten más protegidos que nunca (más prestaciones y contratos indefinidos) se relajan y el absentismo laboral aumenta un 53% desde 2019.

El 80% de los gestores administrativos considera que la situación de los autónomos ha empeorado en los últimos 5 años. Cada vez resulta más costoso y menos motivador emprender, sacrificarse y trabajar duro para, al final, ser expoliado fiscalmente por el Estado.

Pequeños autónomos, Pymes y la generalidad de los trabajadores, han visto reducidas sus expectativas de futuro. Se sienten expoliados fiscalmente y estafados vitalmente.

¿Para qué trabajar si el Estado expolia el fruto de mi trabajo y, además, me deja desprotegido frente a okupas y delincuentes?

¿Para qué trabajar si los servicios de educación y sanidad son cada vez peores?

¿Para qué trabajar si puedo obtener una "paguita", prestación o ayuda social, sin dar palo al agua?

En Cataluña está sucediendo algo muy grave que no trasciende en los medios de comunicación:

Las bajas por "enfermedad" (entrecomillado malicioso) de los profesores en la ESO son tan numerosas que, en ocasiones, la administración debe contratar a sustitutos para que sustituyan a los sustitutos de los profesores titulares, muchos de los cuales no dan clase prácticamente durante todo el curso. Se pagan hasta tres nóminas por un mismo puesto de profesor titular.

En la sanidad más de lo mismo: falta de médicos especialistas que obligan a rebajar las exigencias de los MIR para poder cubrir plazas.

¿La gente está cansada de trabajar?

No, la gente está harta de trabajar para nada, sin expectativas de futuro y sin seguridad jurídica. Está harta de ver cómo mientras unos se sacrifican y son exprimidos fiscalmente, otros se tocan los huevos a dos manos, recibiendo paguitas, ayudas o abusando de interminables bajas laborales.

Todo muy desesperanzador.