jueves, 16 de julio de 2026

El absentismo y el Partido Popular (tonto pa siempre)

INTRODUCCIÓN

La mayor desgracia de España no ha sido tanto sufrir al autócrata Sánchez, que también, como padecer una oposición timorata, acomplejada y tonta, muy tonta.

DESESPERANZA APRENDIDA 

Sí, la desesperanza se "aprende", se asume y se asimila poco a poco, imparable y de forma progresiva, cuando los individuos encadenan frustración tras frustración y desilusión tras desilusión, hasta llegar a un estado de desesperación y claudicación vital que les empuja a la inacción, el pasotismo y la dejación de responsabilidades.

Por supuesto que cada vez más individuos "pasan" de trabajar, esforzarse y sacrificarse. Por supuesto que aumenta el absentismo y, obviamente, el fraude en las bajas por enfermedad. Obvio.

Pero detrás de esta obviedad fáctica e irrebatible subyacen causas psicológicas e incluso existenciales que no ha entendido, o no quiere ver, el siempre errado y desorientado Partido Popular.

PENALIZAR VS ILUSIONAR 

Todo el mundo sabía que el absentismo laboral llevaba años aumentando y lastrando la competitividad de las empresas españolas en general, pero perjudicando y dañando principalmente a pequeños autónomos y PYMES. Lo sabía hasta el Tato.

Antes de que Feijoo (sin acentuar porque no me salen de los cojones) ejerciera de "bocachanclas" y sacara a la palestra pública el problema del absentismo, el gobierno de Sánchez llevaba años destinando importantes partidas presupuestarias para perseguir el fraude de las bajas médicas.

La única diferencia entre el PSOE y el PP (ambos socialdemócratas), es que el primero tiene mucha calle y el segundo es un tonto a las tres y pa siempre.

Feijoo abrió su bocaza mientras Sánchez, artero y sibilino como siempre, permanecía callado cual putilla ante el problema del absentismo, pero actuando operativamente para perseguir las bajas fraudulentas.

Sánchez sabía (sabe) que no es conveniente airear el problema del absentismo, porque detrás de cada baja médica hay un trabajador quemado, harto y sumido en la desesperanza vital. Sánchez sabe, en definitiva, que detrás de cada trabajador cansado de trabajar hay un potencial votante.

Pero hete aquí que aparece Feijoo abriendo su bocaza sobre el absentismo y la caga, para variar, pegándose un tiro en el propio pie y sin entender que no se trata de penalizar el absentismo, sino de motivar, ilusionar y volver a crear condiciones sociopolíticas favorables para poder emprender, crear empresa y ofrecerles a los trabajadores oportunidades para alcanzar logros y metas personales y profesionales.

¿Pero qué se puede esperar de un PP socialdemócrata que siempre hace suyas las políticas socialistas?

MI TESIS 

Quizás, y sólo digo quizás, el absentismo laboral se reduciría si se combatiera, primero, la desesperanza en la que está sumida la generalidad de la ciudadanía.

El PP no ha entendido, igual que las izquierdas progresistas, que si la gente no quiere trabajar es porque está desilusionada, harta de ser expoliada fiscalmente, harta de sacrificarse sin expectativas de futuro (los jóvenes encabezan los porcentajes de absentismo).

¿Para qué va a querer trabajar y sacrificarse un joven que sabe que no tendrá la opción de comprarse una vivienda ni de costearse un alquiler desorbitado?

La juventud ha optado por vivir al día (carpe diem), viajar, salir de fiesta y destinar sus sueldos mileuristas a actividades de ocio. ¿Para qué trabajar sin expectativas de futuro?

Pero otro tanto les sucede a los pequeños autónomos: ¿para qué sacrificarse si el Estado les expolia el fruto de su trabajo, y además para costear políticas ideológicas (inmigración subsidiada, permisividad con la okupación, leyes femimarxistas como la Ley VioGen, agenda globalista 2030...)?

Mientras las condiciones sociopolíticas favorezcan al okupa, al inmigrante ilegal, al delincuente reincidente y a los parásitos de diferentes pelajes (ONGs, entramados políticos clientelares...), a costa del trabajo y sacrificio de los sufridos trabajadores, seguirá aumentando el absentismo. Sin duda cada vez más trabajadorrs llegarán a una desesperanzadora conclusión: para seguir igual o peor, que trabaje Rita.

viernes, 27 de febrero de 2026

Desesperanza aprendida (¿para qué trabajar?)

En mis últimas reflexiones sobre el filósofo Byung-Chul Han señalé mi disconformidad con una de sus tesis más fuertes y potentes:

"La sociedad está cansada".

Al contrario que Han en su "La sociedad  del cansancio", yo sostengo que lo que predomina en Occidente, y sobre todo en la actual España socialcomunista, es la sociedad de la desesperanza.

No es tanto el cansancio, que también, como la frustración y el hartazgo, lo que ha llevado a la ciudadanía a una suerte de desesperanza vital que le empuja a la claudicación y/o resignación existencial.

Byung-Chul Han yerra al considerar el modo  de ser capitalista como la causa primera que genera ansiedad y cansancio en los individuos. Sin embargo, Han acierta al describir los síntomas que aquejan cada vez a más ciudadanos occidentales: el estrés y la ansiedad.

¿Pero es realmente el Capitalismo el responsable directo de provocar estrés y ansiedad, exigiendo a los ciudadanos altos rendimientos en el trabajo y generando lo que Han denomina "auto-explotación" voluntaria?

Yo creo que, hasta hace unos años (décadas quizás), el ciudadano medio  occidental (también español) vivía estresado y pre-ocupado por responder y salvar circunstancias adversas, tales como garantizarse el sustento, adquirir una vivienda y formar una familia.

Dichas preocupaciones vitales instaban a los individuos, efectivamente, a trabajar duro y sacrificarse (autoexigencia) para alcanzar metas profesionales y familiares. Por supuesto, esta lucha constante por salvar circunstancias adversas generaba, inevitablemente, cansancio y estrés. Pero era un cansancio asumido como un coste necesario para poder vivir "desahogadamente". El ciudadano sabía que obtendría algo a cambio de su esfuerzo.

Sin embargo, desde hace unos años, la percepción del ciudadano medio occidental, sobre su realidad vital y existencial, ha cambiado. Cada vez más individuos tienen la certeza de que trabajar y sacrificarse ya no sirve para nada o, en todo caso, sirve para muy poco.

Sí, se han perdido las ganas de trabajar pero, sobre todo, se han perdido la motivación y la ilusión por alcanzar metas y logros profesionales. 

Yo sostengo que la pérdida de interés y motivación por trabajar, emprender y sacrificarse, es consecuencia directa de la desesperanza aprendida, la pérdida de fe en el futuro.

MI TESIS

Defiendo, al contrario que Han, que han sido las izquierdas antioccidentales, en su actual versión socialdemócrata, las que han despojado a los individuos de las ganas de luchar, trabajar, hacer y emprender. Y no por cansancio, sino por hartazgo, porque el ciudadano medio ya no cree posible poder prosperar a través de su esfuerzo.

ARGUMENTOS A FAVOR DE MI TESIS 

Desde que Sánchez alcanzó el poder, a través de su artero golpe-moción, han sucedido varios hechos relevantes:

1) Desprotección de la propiedad privada, permitiendo y legitimando la ocupación y la inquiocupación.

2) Obligatoriedad de convertir todos los contratos de trabajo en indefinidos, además de constantes subidas del SMI.

3) Reforma del sistema de autónomos, penalizando y gravando duramente (una vez más ) el trabajo por cuenta propia.

4) Subida generalizada de impuestos que, al cabo, deja sin efectos reales las subidas anteriores del SMI. El trabajador mantiene el mismo poder adquisitivo o incluso pierde algo del mismo, ya que el Estado recauda más en concepto de IRPF.

Consecuencias:

Los pequeños propietarios se sienten indefensos jurídicamente ante las ocupaciones de sus viviendas. No se atreven a alquilar por miedo a la inquiocupación y temen ser víctimas de okupas.

Los trabajadores, que se sienten más protegidos que nunca (más prestaciones y contratos indefinidos) se relajan y el absentismo laboral aumenta un 53% desde 2019.

El 80% de los gestores administrativos considera que la situación de los autónomos ha empeorado en los últimos 5 años. Cada vez resulta más costoso y menos motivador emprender, sacrificarse y trabajar duro para, al final, ser expoliado fiscalmente por el Estado.

Pequeños autónomos, Pymes y la generalidad de los trabajadores, han visto reducidas sus expectativas de futuro. Se sienten expoliados fiscalmente y estafados vitalmente.

¿Para qué trabajar si el Estado expolia el fruto de mi trabajo y, además, me deja desprotegido frente a okupas y delincuentes?

¿Para qué trabajar si los servicios de educación y sanidad son cada vez peores?

¿Para qué trabajar si puedo obtener una "paguita", prestación o ayuda social, sin dar palo al agua?

En Cataluña está sucediendo algo muy grave que no trasciende en los medios de comunicación:

Las bajas por "enfermedad" (entrecomillado malicioso) de los profesores en la ESO son tan numerosas que, en ocasiones, la administración debe contratar a sustitutos para que sustituyan a los sustitutos de los profesores titulares, muchos de los cuales no dan clase prácticamente durante todo el curso. Se pagan hasta tres nóminas por un mismo puesto de profesor titular.

En la sanidad más de lo mismo: falta de médicos especialistas que obligan a rebajar las exigencias de los MIR para poder cubrir plazas.

¿La gente está cansada de trabajar?

No, la gente está harta de trabajar para nada, sin expectativas de futuro y sin seguridad jurídica. Está harta de ver cómo mientras unos se sacrifican y son exprimidos fiscalmente, otros se tocan los huevos a dos manos, recibiendo paguitas, ayudas o abusando de interminables bajas laborales.

Todo muy desesperanzador.


lunes, 8 de diciembre de 2025

Parte II, Byung-Chul Han

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO 

¿Qué nos propone realmente Byung-Chul Han en su obra "La sociedad del cansancio? 

Resumidamente, Han nos dice que frente al estrés y las insatisfacciones vitales generadas por las sociedades capitalistas, deberíamos recuperar una existencia serena, contemplativa y reflexiva que nos permitiera ser felices y reencontrarnos con el sentido del ser.

No cabe duda de que hay mucho del "último Heidegger", y mucho budismo, en las tesis de Byung-Chul Han. De hecho, el Heidegger que caminaba reflexivo y solitario por la Selva Negra ya había interiorizado y asimilado muchos de sus propios postulados criptobudistas (místicos al cabo) para afrontar su fracaso vital y existencial.

Desde luego, ni el postrero Heidegger reflexivo ni el místico Byung-Chul Han tienen nada que ver con otras propuestas de vida más materialistas y activas.

Podría decirse que Byung-Chul Han sería la antítesis actual del operativo y activo Slavoj Zizek, comunista irredento siempre elucubrando teorías y propuestas para transformar las sociedades y librar a los hombres de las cadenas del malvado Capitalismo.

Tanto Zizek como Han señalan al Capitalismo como un sistema alienante que oprime (Zizek) y deprime (Han) a los seres humanos. Ambos filósofos coinciden en el reconocimiento de un enemigo común al que hay que enfrentar, pero difieren significativamente en las maneras de llevar a cabo dicho enfrentamiento: operatividad externa mediante acciones políticas (Zizek) vs recogimiento interior místico-psicológico (Han). Acción vs contemplación.

¿Pero la vida contemplativa que nos propone Han no sería, de hecho, una suerte de resignación vital?

MODOS DE SER CONTEMPLATIVOS

¿Por qué Siddhartha se preguntó por la cuestión del ser?

Seguramente porque, igual que los primeros filósofos griegos, el joven y privilegiado Siddharta tenía todas sus necesidades vitales suficientemente cubiertas. Todas, menos su sed de inmortalidad.

Cuando Siddharta comprendió que, a pesar de sus riquezas y privilegios, tan sólo era un ser para la muerte, se puso a meditar y reflexionar sobre el sentido de la existencia. Y así, con paciencia y tesón, alcanzó una suerte de iluminación mística y devino El Buda.

Los místicos españoles San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, principalmente, también meditaron y reflexionaron buscando alcanzar un estado de Gracia o comunión con Dios. Y lo hicieron, como más tarde lo haría Hölderlin, a través de la poesía, porque mística y poesía siempre van juntos de la mano.

Lo que hizo Heidegger, tras su fracaso vital en política, fue salvarse de la frustración y la depresión a través de la resignación; refugiándose en el recogimiento interior y la soledad.

Los senderos de La Selva Negra por los que Heidegger transitaba, mientras reflexionaba, tenían la misma función que las celdas de los monasterios y conventos donde los místicos españoles se entregaban a la oración y la poesía. Senderos solitarios y celdas aisladas eran espacios de recogimiento íntimo para la introspección y la meditación.

El filósofo Byung-Chul Han ha recuperado la tradición de la mística católica y el criptobudismo existencialista de Heidegger en un momento histórico en el que la decadente civilización occidental, sumida en el dolor y la desesperanza, se desvanece y muere sin que nadie haga nada por evitarlo.

Cada vez son más los eurábigos que se sienten dolidos y frustrados ante unas circunstancias adversas (guerra, inmigración incontrolada, inseguridad ciudadana...) y la pérdida de sus añoradas sociedades del bienestar.

Zizek y Byung-Chul Han culpan al Capitalismo, pero los responsables últimos, y primeros, del derrumbe de los cimientos de la civilización europea han sido las izquierdas antioccidentales (ver Oriana Fallaci).

España y Eurabia se encuentran una vez más en "el claro del bosque", el lugar donde la verdad se desvela y donde la lucha entre conciencias (léase civilizaciones) decidirá si el futuro ciudadano eurábigo seguirá gozando de derechos y libertades o, por el contrario, aprenderá a recitar versos coránicos dócil y sumiso.

Pero el ser no se desvela por sí mismo en el claro, por más que el Dasein contemplativo y reflexivo, permanezca atento al acontecer (ereignis) de una verdad revelada.

Mientras el Dasein europeo, gracias a las izquierdas antioccidentales, ha permanecido dormido en los laureles, pasivo y claudicante en la defensa de sus tradicionales valores occidentales, otro Dasein (conciencia antagónica) ha estado construyendo, a través del vientre de sus mujeres, un futuro acontecer que habrá de revelar la definitiva verdad de Eurabia.

El claro es una campo de batalla, no un lugar de pasiva contemplación; es el lugar donde, a través de la lucha entre conciencias, se construirá y manifestará la futura verdad.

La verdad que habrá de revelarse no será la de la conciencia más soñadora e idealista, reflexiva y contemplativa, sino la de la conciencia más segura de sí misma, con más convicción y fuerza operativa.

Y en esta crucial batalla que se está dando entre conciencias (diferentes culturas y civilizaciones) Byung-Chul Han nos invita sutilmente a claudicar; nos recomienda volver a reflexionar y meditar sobre el sexo de los ángeles mientras los bárbaros, hoy como ayer, vuelven a tomar Bizancio.

Insisto, si la claudicación (recogimiento interior) de Heidegger se produjo tras la pérdida de fe y esperanza en el futuro (sólo un dios puede salvarnos), ¿no deberíamos referirnos, hoy, a nuestras sociedades como "sociedades de la desesperanza" en vez de como "sociedades del cansancio"?

Si analizamos meticulosamente lo que está sucediendo en Eurabia, y también en España, podemos observar que el factor común que explica el éxito de determinadas políticas e ideologías estoicas de resignación y sumisión es la desesperanza, no el cansancio.

LA EUROPA DE LA DESESPERANZA

Vivimos en sociedades cansadas, sí, pero cansadas y hartas de trabajar, sacrificarse y pagar más y más impuestos para nada; para que todo siga igual o peor.

La Europa del Estado del bienestar ha mutado en la Eurabia de la desesperanza; una Eurabia multicultural (islamizada) que se cansó de "pagarle la fiesta" a clases sociales improductivas y parasitarias (inmigrantes ilegales, okupas, MENAS, ONGs, asociaciones político-ideológicas...), y que opta (al menos una parte importante de la ciudadanía) por reivindicar un modo de ser fundamentado en el carpe diem; una nueva filosofía que combina el "vivir y aprovechar el momento" (fiestas y espectáculos de ocio) con una suerte de estoicismo que renuncia a luchar  y defender determinadas posibilidades de ser.

Los ciudadanos, trabajadores y pequeños empresarios están sumidos en la desesperanza. Ya ni siquiera pueden creer en el consuelo de que algún dios pueda salvarles. Saben, como el último Heidegger, que no hay salvación.

Los ciudadanos, por tanto, no están cansados. Las gentes todavía tendrían fuerzas y energías para trabajar a cambio de justos incentivos y beneficios, pero están hartas de trabajar y sacrificarse en vano; están hartas de pagar cada vez más impuestos mientras ven, frustradas e indignadas, cómo las élites extractivas les expolian con políticas fiscales cada vez más agresivas, ofreciéndoles, a cambio, peores servicios en educación, sanidad, seguridad ciudadana...

Byung-Chul Han tan sólo realiza un análisis parcial y sesgado de la actual realidad social. El filósofo coreano ve los síntomas de lo que, en su parecer, es la consecuencia patológica de un modo de ser capitalista y neoliberal: cansancio, ansiedad y depresión. Pero obvía todo el daño ocasionado por las políticas erosivas y zapadoras de las izquierdas occidentales; políticas irresponsables e inconscientes que han generado frustración y desesperanza.

El Occidente europeo lleva décadas desarrollando políticas socialdemócratas que generan lo que en psicología social se llama desesperanza aprendida; políticas extractivas que penalizan el esfuerzo, el mérito y la excelencia, ocasionando la frustración y la falta de fe en el futuro.

¿Para qué y por qué tendría que trabajar y sacrificarse un ciudadano si el futuro va dibujándose, cada vez con mayor claridad, como un porvenir desesperanzador y sin expectativas que le impedirá desempeñar sugestivos proyectos de vida personal y profesional?

El ciudadano eurábigo actual está sumido en la desesperanza, que no el cansancio, porque se sabe estafado vitalmente; porque ha visto que estudió, trabajó y se sacrificó para ser "clase media" y disfrutar de beneficios vitales y servicios sociales de calidad. Pero la sociedad mutó, cambió las reglas del juego durante la partida, y legisló e implantó leyes que, poco a poco, destruyeron los fundamentos y la razón de ser de la clase media: familia, trabajo y esperanza en el futuro.

Las clases medias están desapareciendo, se están empobreciendo y, obviamente, han perdido la fe en el futuro. Y no por culpa del Capitalismo.

Los ciudadanos han entendido que sus sacrificios no sirvieron ni servirán para nada; han comprendido que fueron estafados vitalmente y han acabado sumidos en la desesperanza.

El verdadero diagnóstico de nuestras sociedades no es, por tanto, el que expone Byung-Chul Han: cansancio, ansiedad y depresión, sino: frustración, rabia y desesperanza. Insisto: desesperanza aprendida a fuer de sufrir la implantación de políticas ideológicas teleológicas (antioccidentales) contrarias al sentido común y la vida.

Y aquí quería llegar:

¿Qué propone Byung-Chul ante la decadencia de nuestras sociedades y la estafa vital orquestada contra las clases medias trabajadoras y emprendedoras?

Propone resignación y sumisión; propone la aceptación de una nueva realidad o nuevo modo de ser hombre; un hombre que, como promete la Agenda 2030, pueda llegar a ser feliz sin tener nada; un hombre reflexivo, meditativo, contemplativo y sin atisbo de depresión.

Igual que la psicología, que obvia la realidad circunstancial y enfatiza la importancia del Yo individual, Han nos propone que cambiemos desde "dentro" para ser felices, aunque el mundo se desmorone a nuestro alrededor. No merece la pena estresarse ni deprimirse intentando cambiar la realidad (las circunstancias). Según Han, es mejor pasear, meditar, reflexionar y contemplar. Sólo cabe la resignación cuando no hay salvación.

¿Pero la propuesta de Han surge realmente de una meditación reflexiva sobre la realidad o ha sido la realidad misma, construida  y controlada por ideologías teleológicas, la que ha condicionado y fundamentado su propuesta filosófica, también ideológica en tanto que anticapitalista?



viernes, 5 de diciembre de 2025

Byung-Chul Han y la Agenda 2030

INTRODUCCIÓN 

Voy a reflexionar sobre dos obras fundamentales de Byung-Chul Han: "La sociedad  de la transparencia" y "La sociedad del cansancio", para intentar mostrar la relación existente entre el globalismo y la totalitaria Agenda 2030 con los postulados y tesis de la obra del filósofo coreano.

Byung-Chul Han es, como todos los filósofos, hijo de una época y de unas circunstancias históricas concretas; y pocos como él han sabido desarrollar y fundamentar las aspiraciones teleológicas de nuestra era globalizadora y de la Eurabia actual: llegar a ser felices sin tener nada.

¿El premio Princesa de Asturias, concedido recientemente a Han, no supone, de hecho, su reconocimiento como filósofo del régimen actual? O, por decirlo en términos heideggerianos:

¿Sería Byung-Chul Han el pastor elegido para propagar la verdad de un nuevo Dasein histórico?

LA SOCIEDAD DE LA TRANSPARENCIA 

Decía Heidegger que "las verdades" eran el fruto del devenir de cada época histórica. Foucault afinó más y nos explicó que la verdad surgía del consenso político que institucionaliza y legitima verdades a partir de los intereses y motivaciones de grupos de poder.

La verdad ontológica, por tanto, siempre se corresponde con un modo de ser hombre, con una determinada cosmovisión (interpretación del mundo y de la vida) y, en última instancia, dicha verdad es el fundamento de las aspiraciones teleológicas de un concreto Dasein histórico.

La verdad que hace suya e institucionaliza un determinado período histórico legitimara, por tanto, las normas y reglas que se impartirán en las granjas-escuela para regir las vidas de los hombres o, en palabras  de Sloterdijk, para criar y domesticar al ganado humano; para formar y moldear un determinado modo de ser hombre en el mundo y con los demás.

Reconocida esta relación dinámica e interactiva entre historia y verdad, deberíamos hacernos la siguiente pregunta:

¿El filósofo descubre y/o revela la verdad de una época? ¿O son los condicionantes históricos, sus aspiraciones, esperanzas y dolores, los que determinan unos concretos modos de pensar y ser (filosofar)?

EL CLARO DEL BOSQUE (lichtung)

Según Byung-Chul Han "la sociedad de la transparencia" ha eliminado el claro donde se desvela la verdad ontológica, sustituyéndola por una verdad positiva, ebria de excesiva información, que le impide al ser humano acceder a la apertura o desocultación del ser (sentido de su ser-en el mundo).

Según Han, estamos inmersos en una época tecnológica que elimina el lichtung y donde los datos prescinden de las esencias; una época caracterizada por un definitivo olvido por la cuestión del ser.

¿Pero realmente ya no hay un claro donde pueda desvelarse la verdad? ¿O lo que sucede realmente es que las élites globalizadoras nos han ocultado la realidad y la necesidad vital de permanecer atentos y expectantes a la religación (Zubiri) y/o encuentro con el ser?

El claro sigue estando entre nosotros, en nuestro ser-en y con el mundo, por supuesto. Lo que sucede es que nos han privado de la ereignis (Heidegger), es decir, nos niegan determinadas posibilidades de ser; nos ocultan otros posibles modos de ser que no interesan a nuestros pastores.

LA NEGACIÓN DE LA EREIGNIS.           

Está sucediendo en la actual Europa globalista y, por supuesto, también en España. Toda la superestructura (sistema educativo, medios de información, organismos e instituciones políticas...) está al servicio de unas determinadas verdades. Pero para legitimar una verdad concreta, es decir, para justificar sus bondades (o su necesidad de ser) resulta inevitable, al tiempo, negar y estigmatizar otras verdades o posibilidades de ser (ereignis) antagónicas.

Así, por ejemplo, la Europa habermasiana, socialdemócrata y multicultural, no se limita, tan sólo, a construir un proyecto europeo supranacional y transnacional, sino que también penaliza (coacciones institucionales mediante) las posibilidades de ser de las diferentes soberanías nacionales de los países que la integran.

En España, por ejemplo, se han legislado y aprobado leyes sectarias, como son la ley de memoria histórica y la ley de memoria democrática, cuyo único objetivo no es sólo reescribir la historia, que también, sino que pretenden, más grave en mi opinión, negar posibilidades de ser alternativas al relato y las verdades oficiales.

No se admite la pluralidad de conciencias. Dentro de poco también  se castigará y perseguirá la libertad de expresión. Ya está sucediendo de hecho.

Y ante la negación de otras posibilidades de ser, quizás la nuestra, ¿qué deberíamos hacer?

¿Nos rebelamos o nos resignamos?

El lichtung no es sólo un "acontecer" donde se desvela la verdad ontológica sin la intervención del Dasein (ver Heidegger), sino que es un campo de batalla donde se desarrolla, a lo largo del tiempo, la lucha entre conciencias (tesis de Sloterdijk).

Si coincidimos con Sloterdijk, estaremos de acuerdo, por tanto, en que el claro no ha sido eliminado, sino que le ha sido conscientemente ocultado a una ciudadanía que, también, intencionadamente, ha sido convertida en "animales de lujo", o animales de granja privilegiados, como se prefiera.

Byung-Chul Han nos dice que ya no hay claro. Pero lo que sucede realmente es que al ciudadano medio le han sido negadas determinadas posibilidades de ser.

En muchas partes de España, por ejemplo, a los ciudadanos se les ha negado la posibilidad de ser español; se penaliza el sentimiento de pertenecer a España y se ridiculiza y estigmatiza la españolidad. Hemos olvidado que ser español es una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo.

Lo que pretende la élite actual, tanto  en Eurabia como en España, a través del exceso de información en RRSS y la vorágine tecnológica en la que estamos inmersos, es lo mismo que, antaño, pretendieron las élites sirviéndose de otras antropotécnicas domesticadoras como la mitología, las religiones y las ideologías: 

Siempre se trata de imponer una verdad ontológica, un nuevo modo de ser humano, negando, al tiempo, otras posibilidades o modos de ser alternativos. El claro, por tanto, podrá ocultarse entre ingentes cantidades de datos y distracciones (espectáculos de masas, internet, actividades de ocio...), pero jamás desaparece, porque la lucha entre conciencias constituye un imperativo vital inevitable e ineludible.


Continuaré con la parte II y "La sociedad del cansancio".