viernes, 27 de febrero de 2026

Desesperanza aprendida (¿para qué trabajar?)

En mis últimas reflexiones sobre el filósofo Byung-Chul Han señalé mi disconformidad con una de sus tesis más fuertes y potentes:

"La sociedad del cansancio".

Al contrario que Han, yo sostengo que lo que predomina en Occidente, y sobre todo en la actual España socialcomunista, es la sociedad de la desesperanza.

No es tanto el cansancio, que también, como la frustración y el hartazgo, lo que ha llevado a la ciudadanía a una suerte de desesperanza vital que le empuja a la claudicación y/o resignación existencial.

Byung-Chul Han yerra al considerar el modo  de ser capitalista como la causa primera que genera ansiedad y cansancio en los individuos. Sin embargo, Han acierta al describir los síntomas que aquejan cada vez a más ciudadanos occidentales: el estrés y la ansiedad.

¿Pero es realmente el Capitalismo el responsable directo de provocar estrés y ansiedad, exigiendo a los ciudadanos altos rendimientos en el trabajo y generando lo que Han denomina "auto-explotación" voluntaria?

Yo creo que, hasta hace unos años (décadas quizás), el ciudadano medio  occidental (también español) vivía estresado y pre-ocupado por responder y salvar circunstancias adversas, tales como garantizarse el sustento, adquirir una vivienda y formar una familia.

Dichas preocupaciones vitales instaban a los individuos, efectivamente, a trabajar duro y sacrificarse (autoexigencia) para alcanzar metas profesionales y familiares. Por supuesto, esta lucha constante por salvar circunstancias adversas generaba, inevitablemente, cansancio y estrés. Pero era un cansancio asumido como un coste necesario para poder vivir "desahogadamente". El ciudadano sabía que obtendría algo a cambio de su esfuerzo.

Sin embargo, desde hace unos años, la percepción del ciudadano medio occidental, sobre su realidad vital y existencial, ha cambiado. Cada vez más individuos tienen la certeza de que trabajar y sacrificarse ya no sirve para nada o, en todo caso, sirve para muy poco.

Sí, se han perdido las ganas de trabajar pero, sobre todo, se han perdido la motivación y la ilusión por alcanzar metas y logros profesionales. 

Yo sostengo que la pérdida de interés y motivación por trabajar, emprender y sacrificarse, es consecuencia directa de la desesperanza aprendida, la pérdida de fe en el futuro.

MI TESIS

Defiendo, al contrario que Han, que han sido las izquierdas antioccidentales, en su actual versión socialdemócrata, las que han despojado a los individuos de las ganas de luchar, trabajar, hacer y emprender. Y no por cansancio, sino por hartazgo, porque el ciudadano medio ya no cree posible poder prosperar a través de su esfuerzo.

ARGUMENTOS A FAVOR DE MI TESIS 

Desde que Sánchez alcanzó el poder, a través de su artero golpe-moción, han sucedido varios hechos relevantes:

1) Desprotección de la propiedad privada, permitiendo y legitimando la ocupación y la inquiocupación.

2) Obligatoriedad de convertir todos los trabajos en indefinidos, además de constantes subidas del SMI.

3) Reforma del sistema de autónomos, penalizando y gravando duramente el trabajo por cuenta propia.

4) Subida generalizada de impuestos que, al cabo, deja sin efectos reales las subidas del SMI. El trabajador mantiene el mismo poder adquisitivo o incluso pierde algo del mismo, ya que el Estado recauda más en concepto de IRPF.

Consecuencias:

Los pequeños propietarios se sienten indefensos jurídicamente ante las ocupaciones de sus viviendas. No se atreven a alquilar por miedo a la inquiocupación y temen ser víctimas de okupas.

Los trabajadores, que se sienten más protegidos que nunca (más prestaciones y contratos indefinidos) se relajan y el absentismo laboral aumenta un 53% desde 2019.

El 80% de los gestores administrativos considera que la situación de los autónomos ha empeorado en los últimos 5 años. Cada vez resulta más costoso y menos motivador emprender, sacrificarse y trabajar duro para ser expoliado fiscalmente por el Estado.

Pequeños autónomos, Pymes y la generalidad de los trabajadores, han visto reducidas sus expectativas de futuro. Se sienten expoliados fiscalmente y estafados vitalmente.

¿Para qué trabajar si el Estado expolia el fruto de mi trabajo y, además, me deja desprotegido frente a okupas y delincuentes?

¿Para qué trabajar si los servicios de educación y sanidad son cada vez peores?

¿Para qué trabajar si puedo obtener una "paguita", prestación o ayuda social, sin dar palo al agua?

En Cataluña está sucediendo algo muy grave que no trasciende en los medios de comunicación:

Las bajas por "enfermedad" (entrecomillado malicioso) de los profesores en la ESO son tan numerosas que, en ocasiones, la administración debe contratar a sustitutos para que sustituyan a los sustitutos de los profesores titulares, muchos de los cuales no dan clase prácticamente durante todo el curso. Se pagan hasta tres nóminas por un mismo puesto de profesor titular.

En la sanidad más de lo mismo: falta de médicos especialistas que obligan a rebajar las exigencias de los MIR para poder cubrir plazas.

¿La gente está cansada de trabajar?

No, la gente está harta de trabajar para nada, sin expectativas de futuro y sin seguridad jurídica. Está harta de ver cómo mientras unos se sacrifican y son exprimidos fiscalmente, otros se tocan los huevos a dos manos, recibiendo paguitas, ayudas o abusando de interminables bajas laborales.

Todo muy desesperanzador.