martes, 27 de agosto de 2019

LA PRE-VERDAD Y LA VERDAD

INTRODUCCIÓN

Decía Navarro Crego, un discípulo de Bueno, o en cualquier caso un filósofo que hace suyos los postulados del MF, que "la verdad se construye" (cito literal) y que no existe la pre-verdad.
En mi opinión, efectivamente, la verdad ontológica siempre se construye, ya sea legitimándose a través de revelaciones (religión), desvelaciones (metafísica) o consenso ideológico (marxismo y estructuralismo). Pero la verdad sobre el ser no puede tener certeza científica, por más que los más taimados hayan tirado de “materialismo científico” para justificarla a ella y sus fines últimos.
Sin embargo, la pre-verdad, entendida como manifestación o modo de ser de una idea en la conciencia, antes de ser-ahí en la existencia, sí es REAL, aunque no exista. Y esta condición de ser-anterior a la existencia es necesaria e inevitable, pues para CREAR primero hay que idear (imaginar, concebir, pre-sentir, intuir…) un pre-ser POSIBLE que todavía NO ES.


PRE-SER PARA PODER SER

Podríamos decir, para entendernos, que la pre-verdad existe en la conciencia, aunque toddavía no exista en el ser-ahí, en el mundo.
En no pocas ocasiones, la única diferencia entre la idea (pre-sentida) por un loco y la de un ideólogo radica, tan solo, en el hecho de que estos puedan conseguir o no que “los otros” también la hagan suya.
A un sujeto excepcional (visionario) que tuviera una idea “original”, pero que no lograse un eco y/o reconocimiento social suficiente, se le recluiría en un psiquiátrico. Pero si, por los motivos que fueren (el sentir y dolor de una época determinada, intereses políticos…), dicho “creador” encontrara el apoyo de colectivos político-ideológicos con poder suficiente, su idea se INSTITUCIONALIZARÍA y alcanzaría el estatus de VERDAD.
Ahí tenemos, por ejemplo, al tontiloco Arana (genial Unamuno) logrando que su pre-verdad sentida consiguiera, merced a unas circunstancias socio-políticas favorables, ser institucionalizada, otorgándosele, así, rango de verdad a la ficticia nación vasca.
Pero también tenemos a los locos creadores de la ideología de género, una pre-verdad que poco a poco está consiguiendo institucionalizarse (legitimarse) ante los aplausos de hordas de fervientes seguidores y la estupefacción de quienes asistimos, atónitos, a la destrucción de los últimos restos del naufragio de Occidente.

2 comentarios:

  1. Yo no leo a ninguna mujer que lleve la etiqueta de feminista como núcleo ideológico de su obra. No leo a las que escriben con el coño como tampoco a los que escriben con la polla. Puedo entender -¡cómo no!- a muchas mujeres que han luchado en primera línea por tener voz en una sociedad que era de hombres, y que lo que han dicho era interesante en sí y no por el hecho de ser mujeres. Me gustan las mujeres que no han hecho carrera con esa etiqueta y admiro a muchas. Hay un discurso de Ayn Rand en que se mofa brutalmente del feminismo. Detesto que se llegue a algún sitio solo por el hecho de ser mujer igual que lo detestaría si se llegara solo por el hecho de ser hombre.

    En cuanto a Arana, ¿qué decir? Los vascos eran los españoles más puros, sin contaminación -decían- judía ni musulmana. Y de pronto, esos archiespañoles se convirtieron en antiespañoles. Es algo tan interesante como sorprendente.

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  2. Hola Joselu. Suscribo la generalidad de lo que escribes. Tocas muchos temas en pocas líneas (feminismo, Ayn Rand, Arana...). Hace tiempo que vengo sosteniendo la tesis de que el problema de España es que su "esencia" es "roja". Y por "roja" entiendo las izquierdas definidas (Gustavo Bueno)que surgieron tras la primeras izquierdas jacobinas y liberales. En España, salvo alguna excepción, no caló la izquierda liberal; siempre hemos preferido "las caenas", primero atados a las teorías de la liberación católica y más tarde a las marxistas. Tras el marxismo llegó la posmodernidad, y con ésta el pensamiento sensible y estético (Adorno), y la necesidad de victimizar el dolor epocal para legitimar nuevas conciencias (de género, nacionalistas, ecologistas, animalistas...). En éstas estamos, asistiendo a una planificada proliferación y promoción de nuevas "verdades" que, más pronto que tarde, erosionarán los derechos y libertades ganados por las democracias liberales a lo largo de siglos. Un saludo.

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