INTRODUCCIÓN
Ortega y Unamuno, ya antes del franquismo, reflexionaron largo y tendido sobre el "problema de España".
Todos sabemos que la generación del 98 se caracterizó por una crítica constante y apasionada a la razón de ser española. Dicha crítica, sin duda metafísica, u ontológica en palabras de Félix Ovejero, estuvo presente en la obra de importantes pensadores españoles que, insisto, ya mostraron su preocupación por el ser de España antes de la existencia del franquismo.
Julián Marías, por ejemplo, desarrolló toda una tesis raciovitalista, muy deudora de la obra de Ortega, explicándonos la diferencia entre trayectoria histórica real vs trayectoria histórica posible (lo que fue versus lo que pudo haber sido, pero no fue).
Nuestros pensadores patrios actuales, sin embargo, suelen obviar el legado de nuestros filósofos del pasado. Craso error, porque, justamente por ello, las izquierdas ilustradas actuales dominan el relato y exponen "su parecer", respecto al tema que nos ocupa, sin resistencia alguna, pervirtiendo la verdad histórica gracias a la Transición y a la traidora Constitución de 1978, caballos de Troya que legitimaron la entrada de comunistas y tontilocos provincianos en la política nacional.
No se ha podido dar una necesaria batalla cultural entre los defensores de la razón de ser española y la generalidad de la antiEspaña, porque el modo de ser liberal-conservador fue arrinconado por la ideología socialdemócrata de PP y PSOE, así como por los diferentes particularismos regionalistas.
Tan sólo la izquierda ilustrada (leídos marxistas, como los definió García Domínguez) ha intentado dar cuenta de la deriva reaccionaria y particularista del resto de izquierdas indefinidas. Pero, claro, sin poder evitar los sesgos ideológicos inherentes a todas las "izquierdas" que se arrogan una superioridad moral e, incluso, intelectual.
Félix, en su línea más habermasiana, pareciera hacer suya aquella peregrina recomendación de Mikel Arteta: Debemos ser patriotas, pero sin mostrarnos excesivamente orgullosos de nuestro patriotismo (parafraseo).
Nuestra "izquierda Ilustrada" sigue obcecada en sorber y soplar al mismo tiempo: patriotas sí, pero con contención, para, así, evitar llegar a convertirnos en malvados nacionalistas.
Debido a dicha fobia nacionalista (que no diferencia entre los diferentes modos de ser nacionalista), nuestra "izquierda Ilustrada" se niega a aceptar políticas "a favor de España"; y por eso rechaza, con mayor o menor disimulo, las propuestas de VOX.
Vale, sí, las izquierdas reaccionarias creen que cualquier política contraria a España sería buena, y creen que articular dichas políticas corresponde a buenos antifranquistas.
Pero nuestras izquierdas ilustradas también creen algo muy parecido: articular políticas a favor de España también es propio de "fachas" como VOX.
Y esto no lo digo yo, sino dos ilustrados de izquierdas como Savater y Gregorio Morán.
A Savater "España se la sopla" porque lo único que le importa es que ésta sea constitucionalista. Por su parte, Gregorio Morán consideró que VOX era un retoño del franquismo. ¡Cómo no!
Todas nuestras izquierdas, ya sean reaccionarias o ilustradas, siguen necesitando a Franco, bien para proclamarse ellas mismas "antifranquistas" o para acusar a los defensores de España (VOX) de ser franquistas.
¡Menudo panorama!
Tenemos a las izquierdas reaccionarias abiertamente contra España, pero también tenemos a las izquierdas ilustradas disimuladamente contra quienes están a favor de España.
No hay ninguna izquierda, ninguna, que le dé la importancia que se merece al hecho serio de ser español.
Por lo visto hay que ser español, ma non troppo... Voilà l' equidistance!
Félix Ovejero (izquierda ilustrada) nos dice lo siguiente respecto a la fragmentación y desunión de la nación española:
En nuestro caso, explica Ovejero, el problema es el resultado de una ontología política –de un relato—asentado en dos tesis erradas:
a) La izquierda cree que existe una continuidad moral entre el franquismo y el llamado régimen del 78.
b) La izquierda cree que el franquismo y España son dos conceptos indisociables.
De a y b se sigue que:
a) Cualquier política contraria a España es una política antifranquista y progresista.
b) El nacionalismo es progresivo.
c) El Estado, concreción del “régimen del 78”, está viciado de origen y cualquier política centralizadora –que en cualquier otro país se valora por su eficacia y su contribución a la igualdad entre los ciudadanos—es reaccionaria y represora.
Nuestra izquierda ha asumido las dos tesis.
CRÍTICA
Totalmente de acuerdo con Félix, las dos tesis erradas (enfatizo) que nuestra izquierda reaccionaria ha hecho suyas, constituyen dos pilares argumentales sobre los que la antiEspaña, en general, edifica sus falsos relatos.
En nuestro caso, explica Ovejero, el problema es el resultado de una ontología política –de un relato—asentado en dos tesis erradas:
a) La izquierda cree que existe una continuidad moral entre el franquismo y el llamado régimen del 78.
b) La izquierda cree que el franquismo y España son dos conceptos indisociables.
De a y b se sigue que:
a) Cualquier política contraria a España es una política antifranquista y progresista.
b) El nacionalismo es progresivo.
c) El Estado, concreción del “régimen del 78”, está viciado de origen y cualquier política centralizadora –que en cualquier otro país se valora por su eficacia y su contribución a la igualdad entre los ciudadanos—es reaccionaria y represora.
Nuestra izquierda ha asumido las dos tesis.
CRÍTICA
Totalmente de acuerdo con Félix, las dos tesis erradas (enfatizo) que nuestra izquierda reaccionaria ha hecho suyas, constituyen dos pilares argumentales sobre los que la antiEspaña, en general, edifica sus falsos relatos.
Las tres conclusiones que se siguen, del hecho de asumir estas tesis, también son acertadas. Sin duda, Félix Ovejero hila fino.
Pero yo, desde mi perspectiva liberal, no pude evitar apreciar un descuido involuntario (o no) al exponer dichas conclusiones. A saber:
Félix concluye que para las izquierdas reaccionarias cualquier política contraria a España es una política antifranquista y progresista (cita textual).
Pero yo, desde mi perspectiva liberal, no pude evitar apreciar un descuido involuntario (o no) al exponer dichas conclusiones. A saber:
Félix concluye que para las izquierdas reaccionarias cualquier política contraria a España es una política antifranquista y progresista (cita textual).
Pero a esta conclusión le falta "perspectiva orteguiana"; necesita del otro punto de vista (liberal-conservador) que complemente esta "verdad parcial" evitando, así, la hemiplejía moral e ideológica.
Ovejero obvió incluir la siguiente verdad inherente y siempre presente en las izquierdas ilustradas:
Cualquier política a favor de España se considera franquista y facha.
Al obviar esta "parte de verdad" (no sé si por descuido o con astuta intencionalidad) Félix Ovejero deja caer todo el peso de su crítica en "las izquierdas reaccionarias", pero, al tiempo, salva (libera de culpa) a las "izquierdas ilustradas".
Sí, Félix explica que lo común y característico de "la izquierda reaccionaria" es articular políticas contrarias a España (cierto), pero calla ladinamente otra verdad:
Ovejero obvió incluir la siguiente verdad inherente y siempre presente en las izquierdas ilustradas:
Cualquier política a favor de España se considera franquista y facha.
Al obviar esta "parte de verdad" (no sé si por descuido o con astuta intencionalidad) Félix Ovejero deja caer todo el peso de su crítica en "las izquierdas reaccionarias", pero, al tiempo, salva (libera de culpa) a las "izquierdas ilustradas".
Sí, Félix explica que lo común y característico de "la izquierda reaccionaria" es articular políticas contrarias a España (cierto), pero calla ladinamente otra verdad:
Las "izquierdas ilustradas", a las que él pertenece, siempre se han caracterizado por sospechar y recelar de las políticas "a favor de España".
Félix, en su línea más habermasiana, pareciera hacer suya aquella peregrina recomendación de Mikel Arteta: Debemos ser patriotas, pero sin mostrarnos excesivamente orgullosos de nuestro patriotismo (parafraseo).
Nuestra "izquierda Ilustrada" sigue obcecada en sorber y soplar al mismo tiempo: patriotas sí, pero con contención, para, así, evitar llegar a convertirnos en malvados nacionalistas.
Debido a dicha fobia nacionalista (que no diferencia entre los diferentes modos de ser nacionalista), nuestra "izquierda Ilustrada" se niega a aceptar políticas "a favor de España"; y por eso rechaza, con mayor o menor disimulo, las propuestas de VOX.
Vale, sí, las izquierdas reaccionarias creen que cualquier política contraria a España sería buena, y creen que articular dichas políticas corresponde a buenos antifranquistas.
Pero nuestras izquierdas ilustradas también creen algo muy parecido: articular políticas a favor de España también es propio de "fachas" como VOX.
Y esto no lo digo yo, sino dos ilustrados de izquierdas como Savater y Gregorio Morán.
A Savater "España se la sopla" porque lo único que le importa es que ésta sea constitucionalista. Por su parte, Gregorio Morán consideró que VOX era un retoño del franquismo. ¡Cómo no!
Todas nuestras izquierdas, ya sean reaccionarias o ilustradas, siguen necesitando a Franco, bien para proclamarse ellas mismas "antifranquistas" o para acusar a los defensores de España (VOX) de ser franquistas.
¡Menudo panorama!
Tenemos a las izquierdas reaccionarias abiertamente contra España, pero también tenemos a las izquierdas ilustradas disimuladamente contra quienes están a favor de España.
No hay ninguna izquierda, ninguna, que le dé la importancia que se merece al hecho serio de ser español.
Por lo visto hay que ser español, ma non troppo... Voilà l' equidistance!
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