miércoles, 5 de agosto de 2026

Ateísmo cristiano de Zizek

INTRODUCCIÓN

Me estoy leyendo "Ateísmo cristiano" de Zizek (2024) y he alucinado al comprobar los paralelismos evidentes que presenta con mi peregrina tesis del "cristianismo hegeliano",  desarrollada en este mismo blog en julio de 2023.

Si bien es cierto que la nueva tesis de Zizek, pasando del "ateísmo religioso" a un ateísmo más específicamente cristiano, ya estaba más o menos implícita, pero sin desarrollarse profundamente, en "Menos que nada" (también comentada en este blog), me ha maravillado comprobar cómo, a través de vías diferentes, llegué a esbozar una tesis muy parecida a la de Zizek, por supuesto con argumentos mucho más intuitivos y peor fundamentados que los del brillante filósofo esloveno.

HEGEL COMO NEXO COMÚN 

Resulta evidente que yo elaboré mi tesis a partir de la lectura de "Menos que nada", apoyándome indudablemente también en Hegel, pero valiéndome de postulados del Materialismo Filosófico de Gustavo Bueno, y prescindiendo completamente de Lacan, clave en las tesis de Slavoj Zizek.

LACAN

Hablemos primero muy resumidamente de Lacan, del que no comparto en absoluto su "galimatías" dialéctico para distinguir tres conceptos claves: el Uno, el Gran Otro y el no-Uno.

El Uno, según Lacan, sería la marca singular que se repite en un sujeto; un rasgo o significante del individuo que no constituiría un rasgo de personalidad.

Lacan, al considerar que el Yo es una unidad imaginaria (no real), que construye el individuo sobre sí mismo, para definirse y/o identificarse, recurre al Uno para identificar una singularidad del sujeto que se repite pero no constituye su Yo real.

El Gran Otro estaría constituido por el lenguaje simbólico; sería la condición simbólica de posibilidad que permite crear relatos, significados y cosmovisiones.

El no-Uno sería la imposibilidad de que exista una unidad completa o fundamento absoluto. 

MI INTERPRETACIÓN 

Al no existir un Yo real, sino imaginario, tampoco puede haber una definición de unidad identitaria del individuo, sólo rasgos y marcas singulares que se repiten.

El Gran Otro sería un campo de posibilidad o realidad posibilitante, constituido por el lenguaje simbólico, normas y valores, que permitirá a individuos y colectivos humanos crear relatos y cosmovisiones.

En mi opinión, el Gran Otro lacaniano sería el análogo a la realidad abierta de Zubiri, en cuanto ambos son condiciones posibilitantes previas al sujeto; sólo que Zubiri habla de apertura a la realidad, mientras Lacan habla de apertura al orden simbólico del sentido.

Lacan, a través de su idea del no-Uno niega la posibilidad de un fundamento último absoluto. Por eso el no-Uno es imposibilidad más que negación.

Para entender mejor a Lacan creo necesario introducir la idea del Gran Uno (no desarrollada por Lacan) y, así , poder comprender más fácilmente qué es el no-Uno.

Si consideramos la posibilidad de ser de un Gran Uno o fundamento último absoluto, como hace Zubiri al considerar la posibilidad de la existencia de Dios, se entiende mejor qué es el no-Uno.

Lacan, desde su ateísmo, ni siquiera considera la posibilidad de un fundamento absoluto (llamémosle Dios). Zubiri tampoco afirma la existencia de Dios, pero sí considera la posibilidad de que Dios pueda existir. La diferencia entre ambos es que Lacan, ateo dogmático, parte de una petición de principio: Dios no existe, mientras que Zubiri sí contempla la posibilidad de que pudiera existir, pero sin llegar a afirmar dogmáticamente su existencia.

SLAVOJ ZIZEK 

Igual que Lacan, el filósofo esloveno también es ateo y no cree en la posibilidad de un Gran Uno, Dios o fundamento último absoluto. Por tanto, Zizek tampoco cree en la idea de Espíritu absoluto de Hegel.

Sin embargo, en "Ateísmo cristiano", Zizek desarrolla un magnífico malabarismo dialéctico y filosófico para "salvar la muerte" de Dios y su posicionamiento puramente ateo, a partir de las ideas de "Espíritu" de Hegel y del Gran Otro de Lacan.

Zizek, como Gustavo Bueno, a quien comentaré más adelante, llegó a la conclusión de que era necesario fundamentar la verdad del relato que se pretendiese universal para construir cosmovisiones civilizatorias y para dotar de sentido las vidas de individuos y colectivos humanos.

¿Pero cómo fundamentar y legitimar la universalidad de un relato sin considerar, a priori, la posibilidad de un Dios o fundamento último absoluto?

EL ESPÍRITU SANTO 

La tesis que defiende Zizek en su "Ateísmo cristiano" es muy sugerente y, en mi opinión, está muy bien fundamentada, ya que su comprensión ayuda a explicar la perdurabilidad histórica de una ideología como el comunismo, un banco de odio plagado de "buenos criminales" (ver Sloterdijk) que, a pesar de sus crímenes contra la humanidad, consigue mantener viva la fe de millones de fieles adeptos, entre ellos el propio Zizek.

Nos dice Zizek, resumidamente, que la muerte de Jesucristo en la cruz supuso, en realidad, la muerte de Dios. No fue el hijo de Dios quien murió en la cruz, sino el propio Dios hecho carne.

En la cruz, por tanto, murió el ente supremo, pero en su lugar quedó el Espíritu Santo, es decir, quedó el vínculo simbólico (espiritual) entre Dios y la comunidad cristiana.

Y, en el parecer de Zizek, es ese vínculo simbólico, espiritual y religioso, el que sigue manteniendo viva la universalidad del mensaje cristiano, es decir, es la comunidad de creyentes la que sigue manteniendo viva la fe y la esperanza en un futuro donde la emancipación de todos los seres humanos sea una realidad. Un sueño y un deseo cristianos que, en el parecer de Zizek, son los mismo que los del comunismo.

Así pues, es la comunidad de creyentes, a través de su fe, ceremonias y actos litúrgicos, la que garantiza la perdurabilidad de la idea o misión de universalidad del cristianismo. Y también el comunismo, de manera parecida, logra mantener vivo su ideario universalista y emancipador a través de sus propios rituales litúrgicos: manifestaciones, homenajes reivindicativos, performances psicopolíticas, entramados y asociaciones culturales...

Cada asociación cultural de izquierdas funciona como una Iglesia cristiana que reune a sus fieles para adoctrinarlos y mantener viva la fe. Cada manifestación y/o reivindicación pública de la izquierda es un ritual litúrgico para mantener en estrecha comunión a sus creyentes y fortalecer los vínculos espirituales (léase ideológicos) entre ellos.

Véanse, como ejemplos, las liturgias socialistas de "El día de la Rosa" y la comunista de "El día del trabajador ".

LA COMUNIDAD vs EL PADRE (DIOS)

El Padre (Dios) no importa, porque murió en la cruz, precisamente, para permitir que los seres humanos fuesen realmente libres (sin dioses, reyes ni tribunos) a través de los vínculos espirituales y simbólicos del Espíritu Santo, que sería el análogo del Gran Otro lacaniano.

Zizek sostiene desde su ateísmo, siguiendo a Lacan, que no hay Dios o Gran Uno absoluto que pudiera ser fundamento último del mundo y la realidad, sino un Gran Otro, espacio simbólico o comunidad espiritual,  vinculado universalmente a la humanidad. 

Este espacio simbólico y/o espiritual sería una posibilidad de apertura que permitiría a la humanidad consumar el ideal universal y emancipador del comunismo, que, según Zizek, es muy parecido, si no el mismo, que el del cristianismo.

Esta tesis de Zizek permite comprender muy bien, por ejemplo, una frase que solía repetir mi abuelo (socialista) para definir su posicionamiento político: 

"Yo no soy de Dios, sino de Jesucristo".

Mi abuelo no creía en Dios, pero sí en Jesucristo, porque el Mesías representaba la lucha de la clase obrera, de los parias y desposeídos, mientras que Dios era el jerarca, el cacique en el imaginario de mi abuelo, que exigía sumisión y obediencia.

ATEÍSMO CRISTIANO, ATEÍSMO RELIGIOSO Y ATEÍSMO CATÓLICO

El propio Zizek reconoce que la tesis de "ateísmo cristiano" es mucho más potente que la de ateísmo meramente religioso, porque si bien es cierto que ya señaló en "Menos que nada" que el comunismo se fundamentaba en una suerte de vínculo espiritual entre una comunidad de creyentes y una ideología que se pretendía universal y emancipadora, el calificativo de "cristiano " no sólo refuerza el carácter espiritual (religioso) de su ateísmo, sino que también  fundamenta su universalidad a través de Dios, más concretamente a partir de la muerte de Dios.

Zizek se nos muestra, así, mucho más pragmático y menos "escrupuloso" que Engels, que decidió rebautizar su primigenio "Catecismo comunista" como "Manifiesto comunista" para, precisamente, evitar las connotaciones religiosas de la palabra "catecismo'.

Zizek, al contrario que Engels, no sólo reivindica el carácter religioso del comunismo, sino que, además, lo fundamenta a través del potente relato cristiano: una estructura dialéctica que permite la transformación social y la emancipación del ser humano.  

Gracias al sacrificio voluntario del propio Dios, del mismísimo Padre que se autoinmola en un generoso acto de amor, los hombres pueden ser libres y dueños de sus destinos.

La superioridad dialéctica (también espiritual) de la tesis de Zizek es mucho más potente que la de Gustavo Bueno, ya que se fundamenta en una comunidad de verdaderos creyentes, mientras que Bueno fundamenta su propuesta atea y católica en una objetividad histórica que no precisa creyentes, sino sujetos racionales.

Gustavo Bueno sostiene que el catolicismo es una realidad objetiva que, al contener  elementos racionales históricos universales y toda la herencia y tradición cultural europea, constituye el fundamento de la civilización occidental.

La validez del relato católico de Gustavo Bueno no se justifica, por tanto, en las creencias subjetivas de una comunidad, como el de Zizek, sino por estar inserto en un proceso dialéctico material (conflictos y relaciones sociales de poder) que operan históricamente en la realidad objetiva.

CONCLUSIÓN 

La mayor potencia y superioriad del relato "ateo cristiano" de Zizek se debe, principalmente, a su carácter irracional o místico-espiritual, que convierte a su comunidad de creyentes en fervientes seguidores y defensores de la fe comunista.

Para el verdadero creyente no importa el dato, la realidad histórica objetiva de Gustavo Bueno, sino el relato que fundamenta su modo de ser "bueno y justo".

Tanto peor para la realidad si esta no se ajusta al relato, porque al contrario de lo que pensaba Gustavo Bueno y siguen pensando muchos liberales despistados (racionales), el dato no mata al relato. De hecho, los "buenos criminales", como define Sloterdijk a los comunistas, se sienten legitimados para vulnerar la legalidad y cometer los actos más atroces porque ellos son, realmente, los elegidos por Dios.

Los comunistas serían los auténticos creyentes que entendieron que la muerte de Dios no sumía a los seres humanos en un nihilismo desesperanzador, sino que, al contrario, les permitía ser realmente libres y dueños de sus destinos, pero, eso sí, vinculados a una comunidad o razón de ser superior a ellos mismos; una comunidad espiritual (Espíritu Santo) heredada de un Dios generoso que, en sublime acto de amor, se sacrificó y murió por todos ellos.

¿Qué dato objetivo racional, científico o histórico, podría ya no sólo matar, sino dañar mínimamente a un relato tan poderoso y sugestivo?



jueves, 16 de julio de 2026

El absentismo y el Partido Popular (tonto pa siempre)

INTRODUCCIÓN

La mayor desgracia de España no ha sido tanto sufrir al autócrata Sánchez, que también, como padecer una oposición timorata, acomplejada y tonta, muy tonta.

DESESPERANZA APRENDIDA 

Sí, la desesperanza se "aprende", se asume y se asimila poco a poco, imparable y de forma progresiva, cuando los individuos encadenan frustración tras frustración y desilusión tras desilusión, hasta llegar a un estado de desesperación y claudicación vital que les empuja a la inacción, el pasotismo y la dejación de responsabilidades.

Por supuesto que cada vez más individuos "pasan" de trabajar, esforzarse y sacrificarse. Por supuesto que aumenta el absentismo y, obviamente, el fraude en las bajas por enfermedad. Obvio.

Pero detrás de esta obviedad fáctica e irrebatible subyacen causas psicológicas e incluso existenciales que no ha entendido, o no quiere ver, el siempre errado y desorientado Partido Popular.

PENALIZAR VS ILUSIONAR 

Todo el mundo sabía que el absentismo laboral llevaba años aumentando y lastrando la competitividad de las empresas españolas en general, pero perjudicando y dañando principalmente a pequeños autónomos y PYMES. Lo sabía hasta el Tato.

Antes de que Feijoo (sin acentuar porque no me sale de los cojones) ejerciera de "bocachanclas" y sacara a la palestra pública el problema del absentismo, el gobierno de Sánchez llevaba años destinando importantes partidas presupuestarias para perseguir el fraude de las bajas médicas.

La única diferencia entre el PSOE y el PP (ambos socialdemócratas), es que el primero tiene mucha calle y el segundo es un tonto a las tres y pa siempre.

Feijoo abrió su bocaza mientras Sánchez, artero y sibilino como siempre, permanecía callado cual putilla ante el problema del absentismo, pero actuando operativamente para perseguir las bajas fraudulentas.

Sánchez sabía (sabe) que no es conveniente airear el problema del absentismo, porque detrás de cada baja médica hay un trabajador quemado, harto y sumido en la desesperanza vital. Sánchez sabe, en definitiva, que detrás de cada trabajador cansado de trabajar hay un potencial votante.

Pero hete aquí que aparece Feijoo abriendo su bocaza sobre el absentismo y la caga, para variar, pegándose un tiro en el propio pie y sin entender que no se trata de penalizar el absentismo, sino de motivar, ilusionar y volver a crear condiciones sociopolíticas favorables para poder emprender, crear empresa y ofrecerles a los trabajadores oportunidades para alcanzar logros y metas personales y profesionales.

¿Pero qué se puede esperar de un PP socialdemócrata que siempre hace suyas las políticas socialistas?

MI TESIS 

Quizás, y sólo digo quizás, el absentismo laboral se reduciría si se combatiera, primero, la desesperanza en la que está sumida la generalidad de la ciudadanía.

El PP no ha entendido, igual que las izquierdas progresistas, que si la gente no quiere trabajar es porque está desilusionada, harta de ser expoliada fiscalmente, harta de sacrificarse sin expectativas de futuro (los jóvenes encabezan los porcentajes de absentismo).

¿Para qué va a querer trabajar y sacrificarse un joven que sabe que no tendrá la opción de comprarse una vivienda ni de costearse un alquiler desorbitado?

La juventud ha optado por vivir al día (carpe diem), viajar, salir de fiesta y destinar sus sueldos mileuristas a actividades de ocio. ¿Para qué trabajar sin expectativas de futuro?

Pero otro tanto les sucede a los pequeños autónomos: ¿para qué sacrificarse si el Estado les expolia el fruto de su trabajo, y además para costear políticas ideológicas (inmigración subsidiada, permisividad con la okupación, leyes femimarxistas como la Ley VioGen, agenda globalista 2030...)?

Mientras las condiciones sociopolíticas favorezcan al okupa, al inmigrante ilegal, al delincuente reincidente y a los parásitos de diferentes pelajes (ONGs, entramados políticos clientelares...), a costa del trabajo y sacrificio de los sufridos trabajadores, seguirá aumentando el absentismo. Sin duda cada vez más trabajadores llegarán a una desesperanzadora conclusión: para seguir igual o peor, que trabaje Rita.

viernes, 27 de febrero de 2026

Desesperanza aprendida (¿para qué trabajar?)

En mis últimas reflexiones sobre el filósofo Byung-Chul Han señalé mi disconformidad con una de sus tesis más fuertes y potentes:

"La sociedad está cansada".

Al contrario que Han en su "La sociedad  del cansancio", yo sostengo que lo que predomina en Occidente, y sobre todo en la actual España socialcomunista, es la sociedad de la desesperanza.

No es tanto el cansancio, que también, como la frustración y el hartazgo, lo que ha llevado a la ciudadanía a una suerte de desesperanza vital que le empuja a la claudicación y/o resignación existencial.

Byung-Chul Han yerra al considerar el modo  de ser capitalista como la causa primera que genera ansiedad y cansancio en los individuos. Sin embargo, Han acierta al describir los síntomas que aquejan cada vez a más ciudadanos occidentales: el estrés y la ansiedad.

¿Pero es realmente el Capitalismo el responsable directo de provocar estrés y ansiedad, exigiendo a los ciudadanos altos rendimientos en el trabajo y generando lo que Han denomina "auto-explotación" voluntaria?

Yo creo que, hasta hace unos años (décadas quizás), el ciudadano medio  occidental (también español) vivía estresado y pre-ocupado por responder y salvar circunstancias adversas, tales como garantizarse el sustento, adquirir una vivienda y formar una familia.

Dichas preocupaciones vitales instaban a los individuos, efectivamente, a trabajar duro y sacrificarse (autoexigencia) para alcanzar metas profesionales y familiares. Por supuesto, esta lucha constante por salvar circunstancias adversas generaba, inevitablemente, cansancio y estrés. Pero era un cansancio asumido como un coste necesario para poder vivir "desahogadamente". El ciudadano sabía que obtendría algo a cambio de su esfuerzo.

Sin embargo, desde hace unos años, la percepción del ciudadano medio occidental, sobre su realidad vital y existencial, ha cambiado. Cada vez más individuos tienen la certeza de que trabajar y sacrificarse ya no sirve para nada o, en todo caso, sirve para muy poco.

Sí, se han perdido las ganas de trabajar pero, sobre todo, se han perdido la motivación y la ilusión por alcanzar metas y logros profesionales. 

Yo sostengo que la pérdida de interés y motivación por trabajar, emprender y sacrificarse, es consecuencia directa de la desesperanza aprendida, la pérdida de fe en el futuro.

MI TESIS

Defiendo, al contrario que Han, que han sido las izquierdas antioccidentales, en su actual versión socialdemócrata, las que han despojado a los individuos de las ganas de luchar, trabajar, hacer y emprender. Y no por cansancio, sino por hartazgo, porque el ciudadano medio ya no cree posible poder prosperar a través de su esfuerzo.

ARGUMENTOS A FAVOR DE MI TESIS 

Desde que Sánchez alcanzó el poder, a través de su artero golpe-moción, han sucedido varios hechos relevantes:

1) Desprotección de la propiedad privada, permitiendo y legitimando la ocupación y la inquiocupación.

2) Obligatoriedad de convertir todos los contratos de trabajo en indefinidos, además de constantes subidas del SMI.

3) Reforma del sistema de autónomos, penalizando y gravando duramente (una vez más ) el trabajo por cuenta propia.

4) Subida generalizada de impuestos que, al cabo, deja sin efectos reales las subidas anteriores del SMI. El trabajador mantiene el mismo poder adquisitivo o incluso pierde algo del mismo, ya que el Estado recauda más en concepto de IRPF.

Consecuencias:

Los pequeños propietarios se sienten indefensos jurídicamente ante las ocupaciones de sus viviendas. No se atreven a alquilar por miedo a la inquiocupación y temen ser víctimas de okupas.

Los trabajadores, que se sienten más protegidos que nunca (más prestaciones y contratos indefinidos) se relajan y el absentismo laboral aumenta un 53% desde 2019.

El 80% de los gestores administrativos considera que la situación de los autónomos ha empeorado en los últimos 5 años. Cada vez resulta más costoso y menos motivador emprender, sacrificarse y trabajar duro para, al final, ser expoliado fiscalmente por el Estado.

Pequeños autónomos, Pymes y la generalidad de los trabajadores, han visto reducidas sus expectativas de futuro. Se sienten expoliados fiscalmente y estafados vitalmente.

¿Para qué trabajar si el Estado expolia el fruto de mi trabajo y, además, me deja desprotegido frente a okupas y delincuentes?

¿Para qué trabajar si los servicios de educación y sanidad son cada vez peores?

¿Para qué trabajar si puedo obtener una "paguita", prestación o ayuda social, sin dar palo al agua?

En Cataluña está sucediendo algo muy grave que no trasciende en los medios de comunicación:

Las bajas por "enfermedad" (entrecomillado malicioso) de los profesores en la ESO son tan numerosas que, en ocasiones, la administración debe contratar a sustitutos para que sustituyan a los sustitutos de los profesores titulares, muchos de los cuales no dan clase prácticamente durante todo el curso. Se pagan hasta tres nóminas por un mismo puesto de profesor titular.

En la sanidad más de lo mismo: falta de médicos especialistas que obligan a rebajar las exigencias de los MIR para poder cubrir plazas.

¿La gente está cansada de trabajar?

No, la gente está harta de trabajar para nada, sin expectativas de futuro y sin seguridad jurídica. Está harta de ver cómo mientras unos se sacrifican y son exprimidos fiscalmente, otros se tocan los huevos a dos manos, recibiendo paguitas, ayudas o abusando de interminables bajas laborales.

Todo muy desesperanzador.


lunes, 8 de diciembre de 2025

Parte II, Byung-Chul Han

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO 

¿Qué nos propone realmente Byung-Chul Han en su obra "La sociedad del cansancio? 

Resumidamente, Han nos dice que frente al estrés y las insatisfacciones vitales generadas por las sociedades capitalistas, deberíamos recuperar una existencia serena, contemplativa y reflexiva que nos permitiera ser felices y reencontrarnos con el sentido del ser.

No cabe duda de que hay mucho del "último Heidegger", y mucho budismo, en las tesis de Byung-Chul Han. De hecho, el Heidegger que caminaba reflexivo y solitario por la Selva Negra ya había interiorizado y asimilado muchos de sus propios postulados criptobudistas (místicos al cabo) para afrontar su fracaso vital y existencial.

Desde luego, ni el postrero Heidegger reflexivo ni el místico Byung-Chul Han tienen nada que ver con otras propuestas de vida más materialistas y activas.

Podría decirse que Byung-Chul Han sería la antítesis actual del operativo y activo Slavoj Zizek, comunista irredento siempre elucubrando teorías y propuestas para transformar las sociedades y librar a los hombres de las cadenas del malvado Capitalismo.

Tanto Zizek como Han señalan al Capitalismo como un sistema alienante que oprime (Zizek) y deprime (Han) a los seres humanos. Ambos filósofos coinciden en el reconocimiento de un enemigo común al que hay que enfrentar, pero difieren significativamente en las maneras de llevar a cabo dicho enfrentamiento: operatividad externa mediante acciones políticas (Zizek) vs recogimiento interior místico-psicológico (Han). Acción vs contemplación.

¿Pero la vida contemplativa que nos propone Han no sería, de hecho, una suerte de resignación vital?

MODOS DE SER CONTEMPLATIVOS

¿Por qué Siddhartha se preguntó por la cuestión del ser?

Seguramente porque, igual que los primeros filósofos griegos, el joven y privilegiado Siddharta tenía todas sus necesidades vitales suficientemente cubiertas. Todas, menos su sed de inmortalidad.

Cuando Siddharta comprendió que, a pesar de sus riquezas y privilegios, tan sólo era un ser para la muerte, se puso a meditar y reflexionar sobre el sentido de la existencia. Y así, con paciencia y tesón, alcanzó una suerte de iluminación mística y devino El Buda.

Los místicos españoles San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, principalmente, también meditaron y reflexionaron buscando alcanzar un estado de Gracia o comunión con Dios. Y lo hicieron, como más tarde lo haría Hölderlin, a través de la poesía, porque mística y poesía siempre van juntos de la mano.

Lo que hizo Heidegger, tras su fracaso vital en política, fue salvarse de la frustración y la depresión a través de la resignación; refugiándose en el recogimiento interior y la soledad.

Los senderos de La Selva Negra por los que Heidegger transitaba, mientras reflexionaba, tenían la misma función que las celdas de los monasterios y conventos donde los místicos españoles se entregaban a la oración y la poesía. Senderos solitarios y celdas aisladas eran espacios de recogimiento íntimo para la introspección y la meditación.

El filósofo Byung-Chul Han ha recuperado la tradición de la mística católica y el criptobudismo existencialista de Heidegger en un momento histórico en el que la decadente civilización occidental, sumida en el dolor y la desesperanza, se desvanece y muere sin que nadie haga nada por evitarlo.

Cada vez son más los eurábigos que se sienten dolidos y frustrados ante unas circunstancias adversas (guerra, inmigración incontrolada, inseguridad ciudadana...) y la pérdida de sus añoradas sociedades del bienestar.

Zizek y Byung-Chul Han culpan al Capitalismo, pero los responsables últimos, y primeros, del derrumbe de los cimientos de la civilización europea han sido las izquierdas antioccidentales (ver Oriana Fallaci).

España y Eurabia se encuentran una vez más en "el claro del bosque", el lugar donde la verdad se desvela y donde la lucha entre conciencias (léase civilizaciones) decidirá si el futuro ciudadano eurábigo seguirá gozando de derechos y libertades o, por el contrario, aprenderá a recitar versos coránicos dócil y sumiso.

Pero el ser no se desvela por sí mismo en el claro, por más que el Dasein contemplativo y reflexivo, permanezca atento al acontecer (ereignis) de una verdad revelada.

Mientras el Dasein europeo, gracias a las izquierdas antioccidentales, ha permanecido dormido en los laureles, pasivo y claudicante en la defensa de sus tradicionales valores occidentales, otro Dasein (conciencia antagónica) ha estado construyendo, a través de los vientres de sus mujeres, un futuro acontecer que habrá de revelar la definitiva verdad de Eurabia.

El claro es una campo de batalla, no un lugar de pasiva contemplación; es el lugar donde, a través de la lucha entre conciencias, se construirá y manifestará la futura verdad.

La verdad que habrá de revelarse no será la de la conciencia más soñadora e idealista, reflexiva y contemplativa, sino la de la conciencia más segura de sí misma, con más convicción y fuerza operativa.

Y en esta crucial batalla que se está dando entre conciencias (diferentes culturas y civilizaciones) Byung-Chul Han nos invita sutilmente a claudicar; nos recomienda volver a reflexionar y meditar sobre el sexo de los ángeles mientras los bárbaros, hoy como ayer, vuelven a tomar Bizancio.

Insisto, si la claudicación (recogimiento interior) de Heidegger se produjo tras la pérdida de fe y esperanza en el futuro (sólo un dios puede salvarnos), ¿no deberíamos referirnos, hoy, a nuestras sociedades como "sociedades de la desesperanza" en vez de como "sociedades del cansancio"?

Si analizamos meticulosamente lo que está sucediendo en Eurabia, y también en España, podemos observar que el factor común que explica el éxito de determinadas políticas e ideologías estoicas de resignación y sumisión es la desesperanza, no el cansancio.

LA EUROPA DE LA DESESPERANZA

Vivimos en sociedades cansadas, sí, pero cansadas y hartas de trabajar, sacrificarse y pagar más y más impuestos para nada; para que todo siga igual o peor.

La Europa del Estado del bienestar ha mutado en la Eurabia de la desesperanza; una Eurabia multicultural (islamizada) que se cansó de "pagarle la fiesta" a clases sociales improductivas y parasitarias (inmigrantes ilegales, okupas, MENAS, ONGs, asociaciones político-ideológicas...), y que opta (al menos una parte importante de la ciudadanía) por reivindicar un modo de ser fundamentado en el carpe diem; una nueva filosofía que combina el "vivir y aprovechar el momento" (fiestas y espectáculos de ocio) con una suerte de estoicismo que renuncia a luchar  y defender determinadas posibilidades de ser.

Los ciudadanos, trabajadores y pequeños empresarios están sumidos en la desesperanza. Ya ni siquiera pueden creer en el consuelo de que algún dios pueda salvarles. Saben, como el último Heidegger, que no hay salvación.

Los ciudadanos, por tanto, no están cansados. Las gentes todavía tendrían fuerzas y energías para trabajar a cambio de justos incentivos y beneficios, pero están hartas de trabajar y sacrificarse en vano; están hartas de pagar cada vez más impuestos mientras ven, frustradas e indignadas, cómo las élites extractivas les expolian con políticas fiscales cada vez más agresivas, ofreciéndoles, a cambio, peores servicios en educación, sanidad, seguridad ciudadana...

Byung-Chul Han tan sólo realiza un análisis parcial y sesgado de la actual realidad social. El filósofo coreano ve los síntomas de lo que, en su parecer, es la consecuencia patológica de un modo de ser capitalista y neoliberal: cansancio, ansiedad y depresión. Pero obvía todo el daño ocasionado por las políticas erosivas y zapadoras de las izquierdas occidentales; políticas irresponsables e inconscientes que han generado frustración y desesperanza.

El Occidente europeo lleva décadas desarrollando políticas socialdemócratas que generan lo que en psicología social se llama desesperanza aprendida; políticas extractivas que penalizan el esfuerzo, el mérito y la excelencia, ocasionando la frustración y la falta de fe en el futuro.

¿Para qué y por qué tendría que trabajar y sacrificarse un ciudadano si el futuro va dibujándose, cada vez con mayor claridad, como un porvenir desesperanzador y sin expectativas que le impedirá desempeñar sugestivos proyectos de vida personal y profesional?

El ciudadano eurábigo actual está sumido en la desesperanza, que no el cansancio, porque se sabe estafado vitalmente; porque ha visto que estudió, trabajó y se sacrificó para ser "clase media" y disfrutar de beneficios vitales y servicios sociales de calidad. Pero la sociedad mutó, cambió las reglas del juego durante la partida, y legisló e implantó leyes que, poco a poco, destruyeron los fundamentos y la razón de ser de la clase media: familia, trabajo y esperanza en el futuro.

Las clases medias están desapareciendo, se están empobreciendo y, obviamente, han perdido la fe en el futuro. Y no por culpa del Capitalismo.

Los ciudadanos han entendido que sus sacrificios no sirvieron ni servirán para nada; han comprendido que fueron estafados vitalmente y han acabado sumidos en la desesperanza.

El verdadero diagnóstico de nuestras sociedades no es, por tanto, el que expone Byung-Chul Han: cansancio, ansiedad y depresión, sino: frustración, rabia y desesperanza. Insisto: desesperanza aprendida a fuer de sufrir la implantación de políticas ideológicas teleológicas (antioccidentales) contrarias al sentido común y la vida.

Y aquí quería llegar:

¿Qué propone Byung-Chul ante la decadencia de nuestras sociedades y la estafa vital orquestada contra las clases medias trabajadoras y emprendedoras?

Propone resignación y sumisión; propone la aceptación de una nueva realidad o nuevo modo de ser hombre; un hombre que, como promete la Agenda 2030, pueda llegar a ser feliz sin tener nada; un hombre reflexivo, meditativo, contemplativo y sin atisbo de depresión.

Igual que la psicología, que obvia la realidad circunstancial y enfatiza la importancia del Yo individual, Han nos propone que cambiemos desde "dentro" para ser felices, aunque el mundo se desmorone a nuestro alrededor. No merece la pena estresarse ni deprimirse intentando cambiar la realidad (las circunstancias). Según Han, es mejor pasear, meditar, reflexionar y contemplar. Sólo cabe la resignación cuando no hay salvación.

¿Pero la propuesta de Han surge realmente de una meditación reflexiva sobre la realidad o ha sido la realidad misma, construida  y controlada por ideologías teleológicas, la que ha condicionado y fundamentado su propuesta filosófica, también ideológica en tanto que anticapitalista?



viernes, 5 de diciembre de 2025

Byung-Chul Han y la Agenda 2030

INTRODUCCIÓN 

Voy a reflexionar sobre dos obras fundamentales de Byung-Chul Han: "La sociedad  de la transparencia" y "La sociedad del cansancio", para intentar mostrar la relación existente entre el globalismo y la totalitaria Agenda 2030 con los postulados y tesis de la obra del filósofo coreano.

Byung-Chul Han es, como todos los filósofos, hijo de una época y de unas circunstancias históricas concretas; y pocos como él han sabido desarrollar y fundamentar las aspiraciones teleológicas de nuestra era globalizadora y de la Eurabia actual: llegar a ser felices sin tener nada.

¿El premio Princesa de Asturias, concedido recientemente a Han, no supone, de hecho, su reconocimiento como filósofo del régimen actual? O, por decirlo en términos heideggerianos:

¿Sería Byung-Chul Han el pastor elegido para propagar la verdad de un nuevo Dasein histórico?

LA SOCIEDAD DE LA TRANSPARENCIA 

Decía Heidegger que "las verdades" eran el fruto del devenir de cada época histórica. Foucault afinó más y nos explicó que la verdad surgía del consenso político que institucionaliza y legitima verdades a partir de los intereses y motivaciones de grupos de poder.

La verdad ontológica, por tanto, siempre se corresponde con un modo de ser hombre, con una determinada cosmovisión (interpretación del mundo y de la vida) y, en última instancia, dicha verdad es el fundamento de las aspiraciones teleológicas de un concreto Dasein histórico.

La verdad que hace suya e institucionaliza un determinado período histórico legitimara, por tanto, las normas y reglas que se impartirán en las granjas-escuela para regir las vidas de los hombres o, en palabras  de Sloterdijk, para criar y domesticar al ganado humano; para formar y moldear un determinado modo de ser hombre en el mundo y con los demás.

Reconocida esta relación dinámica e interactiva entre historia y verdad, deberíamos hacernos la siguiente pregunta:

¿El filósofo descubre y/o revela la verdad de una época? ¿O son los condicionantes históricos, sus aspiraciones, esperanzas y dolores, los que determinan unos concretos modos de pensar y ser (filosofar)?

EL CLARO DEL BOSQUE (lichtung)

Según Byung-Chul Han "la sociedad de la transparencia" ha eliminado el claro donde se desvela la verdad ontológica, sustituyéndola por una verdad positiva, ebria de excesiva información, que le impide al ser humano acceder a la apertura o desocultación del ser (sentido de su ser-en el mundo).

Según Han, estamos inmersos en una época tecnológica que elimina el lichtung y donde los datos prescinden de las esencias; una época caracterizada por un definitivo olvido por la cuestión del ser.

¿Pero realmente ya no hay un claro donde pueda desvelarse la verdad? ¿O lo que sucede realmente es que las élites globalizadoras nos han ocultado la realidad y la necesidad vital de permanecer atentos y expectantes a la religación (Zubiri) y/o encuentro con el ser?

El claro sigue estando entre nosotros, en nuestro ser-en y con el mundo, por supuesto. Lo que sucede es que nos han privado de la ereignis (Heidegger), es decir, nos niegan determinadas posibilidades de ser; nos ocultan otros posibles modos de ser que no interesan a nuestros pastores.

LA NEGACIÓN DE LA EREIGNIS.           

Está sucediendo en la actual Europa globalista y, por supuesto, también en España. Toda la superestructura (sistema educativo, medios de información, organismos e instituciones políticas...) está al servicio de unas determinadas verdades. Pero para legitimar una verdad concreta, es decir, para justificar sus bondades (o su necesidad de ser) resulta inevitable, al tiempo, negar y estigmatizar otras verdades o posibilidades de ser (ereignis) antagónicas.

Así, por ejemplo, la Europa habermasiana, socialdemócrata y multicultural, no se limita, tan sólo, a construir un proyecto europeo supranacional y transnacional, sino que también penaliza (coacciones institucionales mediante) las posibilidades de ser de las diferentes soberanías nacionales de los países que la integran.

En España, por ejemplo, se han legislado y aprobado leyes sectarias, como son la ley de memoria histórica y la ley de memoria democrática, cuyo único objetivo no es sólo reescribir la historia, que también, sino que pretenden, más grave en mi opinión, negar posibilidades de ser alternativas al relato y las verdades oficiales.

No se admite la pluralidad de conciencias. Dentro de poco también  se castigará y perseguirá la libertad de expresión. Ya está sucediendo de hecho.

Y ante la negación de otras posibilidades de ser, quizás la nuestra, ¿qué deberíamos hacer?

¿Nos rebelamos o nos resignamos?

El lichtung no es sólo un "acontecer" donde se desvela la verdad ontológica sin la intervención del Dasein (ver Heidegger), sino que es un campo de batalla donde se desarrolla, a lo largo del tiempo, la lucha entre conciencias (tesis de Sloterdijk).

Si coincidimos con Sloterdijk, estaremos de acuerdo, por tanto, en que el claro no ha sido eliminado, sino que le ha sido conscientemente ocultado a una ciudadanía que, también, intencionadamente, ha sido convertida en "animales de lujo", o animales de granja privilegiados, como se prefiera.

Byung-Chul Han nos dice que ya no hay claro. Pero lo que sucede realmente es que al ciudadano medio le han sido negadas determinadas posibilidades de ser.

En muchas partes de España, por ejemplo, a los ciudadanos se les ha negado la posibilidad de ser español; se penaliza el sentimiento de pertenecer a España y se ridiculiza y estigmatiza la españolidad. Hemos olvidado que ser español es una de las pocas cosas serias que se pueden ser en el mundo.

Lo que pretende la élite actual, tanto  en Eurabia como en España, a través del exceso de información en RRSS y la vorágine tecnológica en la que estamos inmersos, es lo mismo que, antaño, pretendieron las élites sirviéndose de otras antropotécnicas domesticadoras como la mitología, las religiones y las ideologías: 

Siempre se trata de imponer una verdad ontológica, un nuevo modo de ser humano, negando, al tiempo, otras posibilidades o modos de ser alternativos. El claro, por tanto, podrá ocultarse entre ingentes cantidades de datos y distracciones (espectáculos de masas, internet, actividades de ocio...), pero jamás desaparece, porque la lucha entre conciencias constituye un imperativo vital inevitable e ineludible.


Continuaré con la parte II y "La sociedad del cansancio".



martes, 16 de septiembre de 2025

Eurabia y el olvido del Ser

INTRODUCCIÓN

A colación de la invasión de Ucrania, Occidente se está volviendo a retratar... una vez más. Y ya no sé cuántas veces van.

Un importante general de la OTAN, cuyo nombre ahora no recuerdo, reconoció estupefacto, ante los medios de comunicación, que no comprendía cómo había podido llegarse a la situación actual. También en España, hace unos años, nuestros políticos se quedaron sorprendidos, y muy contrariados, cuando se produjo el golpe de Estado en Cataluña. 

Sin embargo, el golpe en Cataluña se produjo y sigue permanentemente activo, vulnerando la legalidad constitucional, en un constante e incansable pulso contra un estado español que, de facto, ni está ni se le espera en Cataluña.  

La Europa habermasiana, de manera  parecida, también anda como pollo sin cabeza sin saber cómo enfrentar la superioridad militar y vital de Rusia. Sí, superioridad vital, que acaso sea tanto o más importante que la fuerza militar y tecnológica. Sin convicciones profundas (nacionales y espirituales), de nada le servirá a la Eurabia globalista endeudarse y empobrecer a sus ciudadanos en una guerra perdida de antemano.

Pero, tranquilos, que Borrell ya dijo que la Europa posmoderna, cuna del femimarxismo, ideologías LGTBIQ,  animalistas y otros muchos "istas", golpearía a Rusia donde más le dolería, con duras sanciones económicas y vetándola en Eurovisión y en eventos deportivos.

Rusia, por supuesto, está más fuerte que nunca, mientras que Europa agoniza inmersa en imparables crisis económicas (inflación y endeudamiento) y conflictos sociales producidos por una inmigración islámica descontrolada y generadora de inseguridad y delincuencia.

Estos son hechos reales, nudos, tercos y testarudos, que sólo los cínicos corruptos como Von der Brujen, Borrell y el payaso Zelenski se niegan a reconocer.

Mientras Gran Bretaña se manifiesta masivamente contra la islamización de su nación y Europa ya se ha convertido, de hecho, en Eurabia, los cínicos globalistas de Bruselas siguen intentando hacernos creer que nuestro mayor problema es Rusia.

Lo sucedido en España durante los últimos años, y lo que está sucediendo en Ucrania, esa aparente incapacidad para comprender la realidad, tiene una explicación muy sencilla: Occidente, Europa entera y España, se olvidaron del Ser, lo cual es tan grave como olvidarse de la realidad fáctica material y de "carne y hueso".

Y dicho olvido imperdonable (enfatizo) no ha sido inconsciente ni fruto del error, como a los "ingenuos humanistas" les gustaría hacernos creer, pues estos habermasianos ilustrados, "licenciaos", que diría José Mota, tienen de "ingenuos" lo que mis cojones de bolchevique: nada.

LA FILOSOFÍA ESPAÑOLA OLVIDADA

No voy a volver a referirme a las advertencias de Spengler ni de Heidegger, tampoco a las más recientes alertas de la valiente Oriana Fallaci, profetizando la realidad de una futura Eurabia. Estaba claro, por mucho que Fukuyama cacareara sus "predictivas ensoñaciones" sobre el final de la historia, que el mundo se dirigía, imparable, hacia un inevitable "choque de civilizaciones" (bien visto, Huntington).

Este choque de civilizaciones, o entre CONCIENCIAS en el claro del bosque, como yo prefiero llamarlo, también supo verlo mi admirado Peter Sloterdijk en su magnífica "Crítica de la razón cínica". Y con claridad meridiana lo vio Gustavo Bueno.

Todo el que quiso VER ya sabía que nuestro decadente Occidente llevaba décadas (desde el final de la II GM) caminando sobre la cuerda floja. Lo de Ucrania en Europa y lo de Cataluña y el socialcomunismo en España eran crónicas de muertes anunciadas. Sí, todos sabíamos que el futuro pintaba negro, pero resultaba más cómodo vivir en los mundos de Yupi.

Ante la ceguera voluntaria de muchos, quiero reivindicar a tres filósofos españoles que fueron especialmente "visionarios" sobre el tema que nos ocupa; pensadores que, de diferentes maneras, nos señalaron qué hacer para preservar la razón de ser española, al cabo también occidental: 

Ortega y Gasset: insistió en la necesidad de tener altura de miras y de pensar en grande. Nos enseñó que el drama de vivir era un constante quehacer que nos exigía elaborar proyectos vitales, colectivos y personales, eligiendo siempre entre diferentes alternativas o posibilidades de ser. Nos señaló la importancia de la "pre-ocupación", es decir, de la exigencia vital de ocuparnos con antelación de posibles problemas y conflictos futuros.

Si algo caracteriza a nuestras izquierdas es, precisamente, su modo de ser aristofóbico, profundamente antiorteguiano. Porque nuestras izquierdas nunca han tenido alturas de miras, sino, al contrario, siempre han alimentado los particularismos desvertebradores; siempre han negado la razón de ser de España y han rehuido del imperativo vital de preocuparse por el hecho serio de ser español. Nuestras izquierdas siempre se han mostrado permisivas, cuando no cómplices, con todas las ideologías beligerantes contra España y lo español.

Julián Marías: nos enseñó la diferencia entre España, una nación con trayectoria histórica real, y Cataluña, una región que pudo tener una trayectoria histórica posible como nación, pero que nunca llegó a serlo. Por eso nos alertó del grave error que suponía "contentar a los eternos descontentos"; a aquellos que defendían naciones ficticias que nunca llegaron a ser, pero que, a través de las cesiones de competencias del Estado (educación, sanidad, policía...) aumentaban progresivamente la posibilidad de ser de sus ficciones delirantes. 

Gustavo Bueno: tenía muy claro que solo la fuerza podía enfrentar a otra fuerza antagónica. Y sabía que si no nos asíamos a los restos del naufragio, ya fuere de nuestra nación española o de la civilización occidental, otra nación o civilización ocuparían sus respectivos lugares. Y así está sucediendo en España, donde Cataluña ya es independiente de facto. Y está ocurriendo en Europa, donde Rusia, ante la ausencia de una fuerza equivalente a la suya, está dispuesta a poner en jaque a la decadente civilización occidental.

Ni España ni Europa consideraron las advertencias de Spengler, Heidegger y otros muchos pensadores. Pero, peor aún, en España se silenciaron a nuestros filósofos más insignes, tildándolos de fachas y relegándolos al olvido y censurándolos en los libros de texto de los niños españoles. ¿Por qué? Pues porque los filósofos que he citado, considerados "fachas malosos", eran y siguen siendo contrarios al modo de ser idealista de las izquierdas marxistas, ahora habermasianas, que llevan décadas conduciendo a Europa hacia la autoinmolación de su histórica razón de ser.

El Ser siempre es "posibilidad", como explicó Ortega siguiendo a Heidegger; posibilidad de ser en la realidad abierta (Zubiri) que se consuma a través de trayectorias históricas reales (Julián Marías). Sólo los necios creen que todo lo que ya "es" seguirá "siendo", con tan solo desearlo y esperando, desde los más bellos sentimientos de sus también bellas almas, que los conflictos, la sempiterna lucha dialéctica entre conciencias, se resuelvan con "abrazos y sonrisas", de buen rollo.

Pero la terca y dura realidad no entiende de "buenos rollos", ni de mundos de Yupi ni de inconscientes e imposibles "Alianzas entre civilizaciones". La realidad sólo entiende de fuerzas y voluntades; entiende que el Ser, para poder seguir siendo, debe tener voluntad y fuerza para luchar, para perdurar en el tiempo (ser es perdurar). Pero hay que saber muy bien quién es el verdadero enemigo contra el que hay que luchar, que no es Rusia, sino lo que Oriana Fallaci denominó izquierdas antioccidentales.

Bien dijo Gustavo Bueno que una Constitución (ley de leyes), sin una fuerza operativa que la defendiera, era tan sólo "papel mojado". Y eso es también la Europa habermasiana: "papel mojado" con el que Putin, para sonrojo de femimarxistas y aliades castrados, juega a su antojo y se limpia su orgulloso culo.

Putin y Rusia sí han sabido leer los susurros del ser en el claro del bosque. Ellos saben que la política debe ser realista y materialista, sin permitirse la inconsciencia de soñar con imposibles idealismos.

CONCLUSIÓN

La Europa habermasiana no quiere creer que Europa ya es Eurabia; sigue creyendo que vencerá a la malvada Rusia. Eso, al menos, le hacen creer cínicamente a sus ciudadanos. Ciudadanos a los que están empobreciendo y crujiendo a impuestos (para pagar la guerra ruso-ucraniana) mientras sus barrios se llenan de delincuencia (robos, agresiones sexuales y violaciones...).

Cuando la realidad nos golpea con toda su dureza en los cojones no es porque no hayamos podido "comprender" cómo llegó a ser posible tan duro golpe, sino porque no quisimos ver ni comprender que dicho golpe era una posibilidad más en la realidad abierta.

miércoles, 19 de febrero de 2025

LA EUROPA TOTALITARIA y "España y el fascismo" de Gonzalo Fernández de la Mora

INTRODUCCIÓN

Me había prometido a mí mismo que las entradas referentes a la mutación de la vieja Europa en la nueva Eurabia serían las últimas. No tenía sentido seguir reflexionando sobre la decadencia de Occidente y su autoinmolación a través del sometimiento voluntario e inconsciente al Islam. La suerte ya está echada. Sin embargo, hace unos días no pude evitar leer un interesante ensayo de Fernández de la Mora (filósofo español) titulado "España y el fascismo". En dicho ensayo, Fernández de la Mora demostraba, con argumentos bien fundamentados e incontestables, que la España de Franco, en tanto que católica, nunca fue fascista.

Yo ya había leído argumentos parecidos, en la obra de Gustavo Bueno, que también desmontaban la idiosincrasia "fascista" del regimen franquista. De hecho, me sorprendió comprobar que Fernández de la Mora triturara las falacias de la conciencia adversaria (filosofar, decía Gustavo Bueno, siempre es pensar contra otra filosofía antagónica) valiéndose de un análisis sistémico categorial, riguroso y minucioso, que seguía el modelo aristotélico. Igual que Gustavo Bueno.

EL FASCISMO SEGÚN MARX 

Según el marxismo, el fascismo es la forma que reviste la sociedad capitalista en su última fase. Cuando el Capitalismo, siguiendo el camino de su progresiva descomposición, no puede sobrevivir con la democracia burguesa recurre a la dictadura, es decir, al fascismo.

Sin embargo, el pensador Palme Datt señaló que, tras el inevitable proceso de autodestrucción del Capitalismo ya no habría más salida que fascismo o comunismo. A Fernández de la Mora le interesaba recuperar esta tesis de Palme Datt porque, como explicó el filósofo español en "España y el fascismo", desde la izquierda se había construido una falaz definición de totalitarismo que lo vinculaba exclusivamente con el modo de ser fascista, nunca con el modo de ser comunista.

Según Fernández de la Mora, la definición categorial que igualaba totalitarismo exclusivamente con fascismo, era falaz porque no contemplaba los modos de ser totalitarios del nacionalsocialismo y el comunismo. De hecho, Fernández de la Mora apuntaba que ya entonces existían otros modos de ser totalitarios, como por ejemplo el maoísmo, el castrismo... Ahora también deberíamos añadir el totalitarismo islamista, el chavismo, el socialcomunismo existente en España y, aquí quería llegar, el totalitarismo de la Europa habermasiana.

EL TOTALITARISMO EUROPEO

Hace unos días, en un discurso memorable dirigido a los líderes europeos, el actual vicepresidente de Donald Trump se atrevió a señalar, por fin, que "el rey estaba desnudo".

JD Vance señaló, enérgicamente y sin titubeos, el totalitarismo que practica la Europa de la corrupta Von der Leyen y sus secuaces (Macron, Sánchez...); un modo de ser totalitario, ya indisimulado, que se atrevió incluso a anular las elecciones en Rumanía porque había ganado un partido que defendía la soberanía nacional de su país frente a las leyes globalistas (y socialdemócratas) impuestas desde Bruselas.

Desde este humilde blog ya se habían denunciando las políticas de la corrupta Europa habermasiana; políticas totalitarias que silencian, coaccionan y penalizan el pensamiento disidente; políticas que castigan a Polonia y Hungría por defender sus fronteras de la inmigración ilegal; politicas que destrozan la agricultura y ganadería comunitarias en aras de cumplir con idealistas protocolos ecologistas y para evitar "supuestos" cambios climáticos. 

La actual Europa totalitaria se ha cuidado mucho de calificar como modos de ser ultraderechistas, fascistas al cabo, a todos aquellos partidos que defienden las soberanías nacionales de sus respectivos países.

Resulta increible y asombroso comprobar cómo todas y cada una de las falacias referentes al fascismo, trituradas por Fernández de la Mora y Gustavo Bueno, siguen todavía hoy vigentes, manipulando y adoctrinando a una ciudadanía ignorante, cuando no sumisa y claudicante, que acepta resignada su sumisión al Islam y la llegada masiva de inmigrantes ilegales.

La ciudadanía europea no quiere ser tildada de fascista, ni de racista, xenófoba o transfoba. Pero no importa no ser fascista, la ciudadanía disidente también debe demostrar (inversión de la carga) su inocencia y estar libre de cualquier pecado por el que puedan acusarla los muchos comisarios políticos que, desde medios informativos y Redes Sociales, señalan a fascistas y ultraderechistas para que sean cancelados y linchados mediáticamente.

Y en la Europa de hoy cualquiera puede ser fascista, desde el científico que cuestiona el cambio climático o sostiene que sólo hay dos géneros (masculino y femenino) hasta el humilde ciudadano que se queja de que le ocupen la vivienda o no está de acuerdo con la llegada masiva y descontrolada de inmigrantes ilegales. Todos fascistas.

¿No deberíamos preguntarnos, siguiendo a Palme Datt, si no estamos ya, de facto, bajo el yugo de un totalitarismo de corte comunista disfrazado de "democratismo" (Gonzalo Fernández de la Mora) o "fundamentalismo democrático" (Gustavo Bueno)?

Si fuese cierta la tesis de Palme Datt, que postula que tras la caída del Capitalismo habrían de llegar modos de ser totalitarios fascistas o comunistas, deberíamos preocuparnos.

Sí, deberíamos preocuparnos, porque la progresiva desaparición de las clases medias en Europa, el empobreciento imparable de la burguesía demócrata, parece que esté anunciando el final de una era; el final del derecho a la propiedad privada y el final de las libertades individuales. 

Seremos felices sin tener nada.

Continuaré con una segunda parte.

 

 

jueves, 19 de octubre de 2023

EUROPA YA ES EURABIA

INTRODUCCIÓN

Mis últimas entradas: "La agonía del cristianismo" y "Eurabia o cristianismo hegeliano" han resultado ser "premonitorias", aunque tampoco había que ser muy inteligente para intuir que, más temprano que tarde, las irresponsables políticas migratorias de la UE nos acabarían pasando factura.

Primero Francia y Suecia, ahora también Bélgica, pero mucho me temo que, en breve, también España y la generalidad de Europa sufrirán las consecuencias de las inconscientes políticas de los "buenos y justos" (léase políticas de las izquierdas antioccidentales).

La realidad de una Eurabia,  amenazadora y contraria a los tradicionales valores occidentales, ya se ha materializado y se nos muestra cruenta y desnuda ante nuestros  ojos.

Cada vez más gente comienza a verbalizar, sin miedo, que "el rey está desnudo".



miércoles, 26 de julio de 2023

EURABIA O CRISTIANISMO HEGELIANO PARTE II

INTRODUCCIÓN

Le explicaba al amigo José, en anteriores comentarios de la parte I de esta reflexión:

Un cristiano hegeliano puede ser, perfectamente, también un ateo; porque lo que importa no es creer en un ente supremo (Dios) sino en un espíritu colectivo que aglutine y permita la perdurabilidad de la cosmovisión y razón de ser occidental.

Ahora quisiera matizar y añadir que ni siquiera sería necesario creer verdaderamente en ningún espíritu o razón de ser colectiva. Tan sólo tendríamos que desear creer, como señalara el psicólogo William James, en la verdad sentida que quisiéramos hacer nuestra. Se trataría, en realidad, de obligarnos a querer creer; obligarnos a autoengañarnos o autohipnotizarnos, como se prefiera, para huir de la náusea ante la nada y el sinsentido de la existencia.

Hace ya muchos años le pregunté a un buen amigo, comunista convencido, si había leído a Marx. Me respondió que no, que no había leído a Marx. Sin embargo, él creía en Marx y, por supuesto, en las bondades del comunismo. De manera parecida, cientos de miles de individuos se dicen cristianos sin haber leído la Biblia.

Para creer en algo no es necesario leer ni conocer, sino tan sólo sentir, es decir, tan sólo necesitamos descubrir qué clase de persona somos, y será nuestro modo de ser el que elija aquella filosofía y/o ideología más acorde con nuestro Yo (Fichte).

Mi tesis postula, por lo tanto, que en tiempos de la razón cínica (Peter Sloterdijk) sólo puede imperar el relativismo cultural y epistemológico (¿qué es la verdad?, preguntó cínicamente Poncio Pilatos), porque una vez desenmascaradas todas las prepotencias inherentes a los grandes metarrelatos del pasado (cristianismo, marxismo, capitalismo...) nadie puede creer realmente de corazón y con verdadera fe en los mismos. 

Ahora, la razón, que antaño fuese ilustrada, ya sólo puede ser cínica e hipócrita, sólo puede obligarse a creer en nuevos microrrelatos (femimarxismo, ecologismo, animalismo, ideologías LGTBI y queer...).

La intelligentsia humanista, los nuevos pastores del ser, no pudiendo defender ya los viejos y obsoletos metarrelatos del pasado lo han apostado todo a un nuevo poshumanismo multicultural que defiende la pluralidad de conciencias.

La apuesta, desde luego, es atrevida, pero también generosa: que cada cual se autorrealice o se identifique con la verdad sentida que desee. Nada que objetar.

Sin embargo, este nuevo poshumanismo, emancipador y sin duda con aspiración universalista, choca con el único gran metarrelato que todavía no ha limado suficientemente su celo dogmático: el Islam.

Incluso a los musulmanes más moderados y tolerantes les cuesta aceptar, por ejemplo, la realidad de la homosexualidad, un modo de ser que ya se ha visibilizado y aceptado ampliamente en Occidente.

¿Qué sucederá en Eurabia de aquí a unas décadas, cuando las sociedades europeas estén fuertemente islamizadas? ¿Perderán los homosexuales y las mujeres, sobre todo, derechos y libertades que costaron siglos conquistar?

Hasta ahora, Europa había apostado por políticas multiculturales de integración, sin duda loables, despreocupándose de la posibilidad de que en el futuro pudiera producirse un choque entre civilizaciones.

La intención era buena, pero lo ocurrido recientemente en Francia ha dejado al desnudo una terrible y dolorosa verdad: la integración multicultural ha fracasado.

Quizá ya sea hora de que Europa recupere al viejo Hegel, pero readaptándolo a la realidad de los nuevos tiempos posmodernos.

LA FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU

Hegel hizo una pertinente distinción entre religión positiva, revelada y heredera de la tradición, y religión natural, producto de la reflexión razonada. El filósofo alemán creía que era necesario buscar una síntesis entre los sentimientos, mitos y razón, para, así, dar forma a una suerte de nueva religión ideológica.

Dicha religion ideológica tendría como objetivo fomentar el sentimiento de pertenencia a un proyecto común, pero, al mismo tiempo, debería permitir el libre desarrollo de una ética individual, sin someter a los ciudadanos a los dictados de una moral colectiva.

Los individuos, siguiendo los dictados de la razón, deberían alcanzar una voluntaria autonomía moral, es decir, deberían hacer suya una concreta cosmovisión (normas y valores), pero voluntariamente y sin coacciones.

Esta propuesta hegeliana, en mi opinión, tiene varios puntos en común con algunas de las tesis de Slavoj Zizek y Gustavo Bueno, ambos marxistas (curioso).

Decía Zizek, en su obra "Menos que nada", que la adhesión a un líder, y a una determinada cosmovisión ideológica, debía producirse libre y conscientemente, sin coacciones por parte de un Estado impositor. Por eso, Zizek definía su modo de ser comunista como el propio de un ateo-religioso, porque el comunismo, según él, era una suerte de religión que no creía en Dios, pero sí creía, al modo hegeliano, en un proyecto común universalista o fin último; es decir, sentía y creía pertenecer a algo más que una moral teologal; sentía que pertenecía a algo parecido a lo que Rousseau denominó religión civil: el sentimiento de pertenencia a una razón de ser y a los símbolos culturales comunes de una civilización.

De manera parecida, Gustavo Bueno se autoproclamó ateo-católico, pero en vez de fundamentar dicho modo de ser a partir de una síntesis hegeliana (sentimientos y razón) lo hizo únicamente a través de los postulados de la razón del materialismo filosófico, prescindiendo de cualquier atisbo de idealismo sentimental.

Gustavo Bueno prescindió de la idea de espíritu hegeliano, es decir, prescindió de la abstracciones de la autoconciencia individual y colectiva, que sí hace suyas Zizek, porque Bueno fue, ante todo, aristotélico.

ARISTÓTELES FRENTE A HEGEL

Hegel consideró que la razón analítica de Kant era, en realidad, una razón del entendimiento, es decir, Hegel creyó que la razón podía construirse  o fundamentarse reflexivamente, porque, al cabo, la razón era el producto de las necesidades específicas de cada época. Así, cada época habría expresado a lo largo de la historia una concreta dialéctica de contrarios, fruto de la escisión entre razón y sentimientos.

La razón analítica de Kant hacía suyos dos principios de la lógica aristotélica que, hasta Hegel, parecían incuestionables:

1) El principio de identidad: A no puede dejar de ser A

2) El principio de no contradicción: A no puede ser al mismo tiempo no A

Sin embargo, Hegel superó los principios de la lógica aristotélica a través del lenguaje de la teología, porque, en su opinión, el filósofo debía poseer tanta fuerza estética como el poeta. Así tenía que ser, porque la filosofía debía crear nuevos mitos, ficciones sugerentes que permitieran crear un relato.

El relato, para Hegel, era el proceso narrativo a través del cual se manifestaba y se mantenía vivo el espíritu en su doble dimensión individual y colectiva para afrontar problemas teóricos y existenciales.

En esta definición de relato se halla la clave para entender no sólo a Hegel, sino a los actuales microrrelatos, tales como la ideología de género, la ideología queer o las crecientes mareas animalistas y ecologistas.

Hegel hizo suyo el lenguaje de la teología porque éste le permitía crear un relato burlando los dos principios ya citados de la lógica aristotélica.

De hecho, el avispado Hegel advirtió que el relato cristiano era tremendamente sugerente y poderoso porque negaba el principio de la lógica que postulaba que A no podía ser al mismo tiempo A y no A. 

La especulación teológica sí afirma que Jesús es al tiempo hombre y Dios, es decir, Jesús, contra toda lógica, sí puede ser A y no A.

Ahora se entiende mejor por qué Judith Butler, la ideóloga de la performatividad del género, se declara hegeliana:

Si Jesús podía ser al mismo tiempo hombre y Dios, ¿por qué un hombre no va a poder ser una mujer? Mejor aún ¿por qué no identificarnos con un género fluido que nos permita, según nuestra verdad sentida, ser A o B, hombre o mujer?

Negando la lógica aristotélica se niega la tradicional razón kantiana a través de la cual se fundamentan la ciencia y la biología. 

Y aquí quería llegar.

El metarrelato del Islam no está por la labor de asumir las nuevas espiritualidades o verdades sentidas que se están imponiendo en Occidente a través de la institucionalización (legal) de  políticas coactivas e impositoras. No puede, porque el Islam todavía está sometido, nunca mejor dicho, a los dictados de una religión revelada que todavía no permite el libre desarrollo de una ética individual; una ética que sí se permite, de momento, en Occidente.

Pero, claro, los seguidores de Gustavo Bueno, todavía fieles a los principios de la lógica aristotélica, también se niegan a construir relatos que pudieran resultar sugerentes y atractivos para dar forma a una espiritualidad cristiana y hegeliana.

CONCLUSIÓN

Yo sospecho que somos millones los occidentales que no comulgamos con el metarrelato, supremacista y dogmático del Islam. Tampoco podemos hacer nuestros, al ser contrarios a los principios de la razón lógica, los postulados hegelianos del trasnochado metarrelato comunista (Zizek). Ni podemos asumir las verdades sentidas de los microrrelatos que pretenden imponer las nuevas ideologias LGTBI y queer .

Pero, en mi opinión, sí hay que pensar a Hegel contra Hegel, o, al menos, contra sus hijos díscolos comunistas y demás ideólogos de peregrinas identidades de género.

Las sociedades europeas deberían crear un nuevo metarrelato cristiano y hegeliano a través del cual se manifestara y perviviera la espiritualidad occidental; deberían construir una serie de abstracciones (mitos y rituales litúrgicos) individuales y colectivos, que les permitieran salvar sus legados histórico-culturales.

Pero dicho relato debería difundirse, a la manera que proponía Hegel, a través de una razón sugerente que seduzca a los ciudadanos. Jamás debería imponerse, craso error que están cometiendo el femimarxismo y la Europa habermasiana, a través de políticas coactivas y/o penalizadoras, sino a través de una activa pedagogía social en toda la superestructura (educación, medios de comunicación y órganos e instituciones culturales).

Está claro que, en la actual época que nos ha tocado vivir, de nada sirve el razonamiento lógico. Es falso, como ha demostrado el reciente fracaso de VOX, que el dato (la realidad objetiva) mate al relato (el sentir subjetivo). Sólo un relato más poderoso y sugerente puede vencer a otro relato.

Ganará la conciencia que con más fuerza desee creer en su verdad sentida, y no la conciencia que todavía siga apegada a racionales lógicas aristotélicas.




viernes, 21 de julio de 2023

EURABIA O CRISTIANISMO HEGELIANO (salvar a Occidente) PARTE I

INTRODUCCIÓN

Unamuno creyó que la única manera de salvar al cristianismo pasaba, inevitablemente, por salvar a Occidente de su decadencia moral. Así nos lo explicó Don Miguel en su obra "La agonía del cristianismo". El insigne filósofo pensaba que Occidente agonizaba porque también agonizaba el cristianismo, y viceversa. La agonía de Occidente y la del cristianismo eran una misma agonía provocada por la perdida de valores tradicionales y, sobre todo, debida a la perdida de fe espiritual.

Sin embargo, Unamuno no realizó ninguna propuesta fundamentada filosóficamente para salvar al occidente cristiano. No pudo hacerla, porque su preocupación, como él mismo insistía en señalar, era espiritual y, por tanto, individual. Para Unamuno la agonía del auténtico cristiano era una cuestión íntima y muy personal, un asunto entre su alma y Dios. Por eso Unamuno se mostró muy beligerante con lo que denominó cristianismo social, un cristianismo politizado que aspiraba no tanto a salvar almas como a generar transformaciones sociales.

Ortega y Gasset sí propuso la unificación de Europa, en la forma de un novedoso proyecto supranacional confederado, que pudiera salvaguardarla de posibles amenazas externas.

Pero ni Unamuno ni Ortega, entonces, pensaron que el Islam pudiera ser una importante amenaza para Occidente, porque a principios del SXX, y cuando Ortega publicó "La rebelión de las masas" en 1930, sólo el comunismo y la China maoísta se consideraban potenciales enemigos de la civilización occidental. No obstante, Ortega sí que apuntó, en la ya mencionada "Rebelión de las masas", que el gran magma islámico podría devenir una amenaza futura:

"La probabilidad de un Estado europeo se impone necesariamente, La ocasión que lo impulse puede ser cualquiera: por ejemplo, la coleta de un chino que asome por los Urales,  o bien una sacudida del gran magma islámico".

Ya en 1930 Ortega apostaba por una Europa fuerte y unida que pudiera hacer frente a futuras amenazas (chinas o islámicas) susceptibles de provocar posibles choques entre civilizaciones.

Yo había pensado titular esta reflexión "Occidente frente al Islam", pero los recientes acontecimientos ocurridos en Francia, país inmerso literalmente en una guerra civil entre franceses autóctonos y masas de inmigrantes musulmanes, me han hecho ver que el occidente allende los mares, integrado sobre todo por países como EEUU, Australia o Nueva Zelanda, todavía se encuentra lejos y a salvo de las sacudidas del gran magma islámico.

Sin embargo, la vieja y decadente Europa sí está dramáticamente enfrentada al Islam, hasta el punto de haberse convertido, de hecho, en Eurabia, tal y como anunció que sucedería la pensadora Oriana Fallaci.

La escritora Oriana Fallaci (1929-2006) acusó al Islam de ser el enemigo que se había instalado en Europa, en nuestras casas y sin querer dialogar (cita literal). Acusó al Islam de no querer integrarse en la sociedades occidentales, pero también acusó a la izquierda europea de ser antioccidental, entre otros motivos, por permitir y alentar la inmigración ilegal musulmana.

Curiosamente, Fallaci, que desde muy joven había sido profundamente anticlerical, sintió una gran admiración por el Papa Benedicto XVI, y ya en su madurez se definió como una atea-cristiana. Más adelante recuperaré está peculiar autodefinición para relacionarla con la de ateo-religioso de Slavoj Zizek y la de ateo-católico de Gustavo Bueno.

Quizá fue Spengler, autor de "La decadencia de Occidente" (publicada en dos volúmenes en 1918 y 1922) el primero en refererirse a la desaparición de la civilización occidental. Enríquez de Aguilar escribió lo siguiente en las páginas de El Español Digital (2021) a colación de la profética obra de Spengler:

"De acuerdo con su teoría, Spengler anunciaba ya en 1922 la decadencia de Occidente, cuya etapa final consideró que coincidiría con el inicio del S XXI.

Hoy, la lectura de "La decadencia de Occidente" nos parece esencial, porque parece que nos toca vivir esa etapa de decadencia, de absoluta degeneración, previa a su final; lo que venga después no sabemos qué será, pero no será lo mismo."

¿Qué ha sucedido en Europa durante las últimas décadas para que, a pesar de las advertencias de pensadores como Spengler, Ortega, Oriana Fallaci..., el Islam haya podido dar forma a Eurabia, delante de nuestras narices y sin que nadie le chistara?

Han sucedido muchas cosas, sin duda, pero una de las más relevantes ya fue señalada por Oriana Fallaci: la izquierda europea, profundamente antioccidental, ha favorecido la implantación de irresponsables políticas de inmigración (políticas de puertas abiertas) que han facilitado la desintegración de la razón de ser occidental de la vieja Europa.


LA IZQUIERDA EUROPEA ANTIOCCIDENTAL

La civilización europea comenzó a constituirse a partir del primer proyecto humanista universal llevado a cabo por Roma (Heidegger en "Cartas sobre el humanismo") y más tarde por el cristianismo, también un proyecto humanista universal.

Como bien señaló Unamuno en "La agonía del cristianismo", el destino de la civilización occidental estuvo, desde el principio, ligado a la razón de ser cristiana. Pero el carácter cristiano de occidente comenzó a debilitarse y/o diluirse a partir del SXVIII, con el triunfo de las ideas ilustradas y la Revolución Francesa (1789). La razón y la ciencia moderna acabaron por desterrar la "espiritualidad cristiana" a un rincón olvidado de la historia, ya que la fe espiritual fue despreciada al ser considerada una creencia suprasensible, esencialista o metafísica.

Todas las izquierdas a lo largo de la historia, desde la primera izquierda definida jacobina hasta la maoísta, se autoproclamaron racionalistas y/o materialistas, es decir, se definieron como ideologías carentes de fundamentos religiosos y metafísicos.

Esta primigenia obsesión de las izquierdas por desprenderse de esencialismos sigue muy viva en los actuales dirigentes europeos. De hecho, la Europa globalista de hoy, que sueña con implantar la Agenda 2030, se autoproclama racional y constitucionalista y, por supuesto, laica.

La Europa habermasiana (socialdemócrata) desprecia profundadamente tanto al cristianismo como a las identidades nacionales, por considerarlas ebrias de esencialismos metafísicos, y por eso apuesta por las entidades políticas (democracia deliberativa, leyes constitucionales, diálogo comunicativo...) para articular una Europa supranacional que pueda despojar de soberanía nacional a los países que la integran.

Sin embargo, las políticas que lleva a cabo la Unión Europea pecan de no pocas incongruencias que dejan al desnudo su cínico e hipócrita doble rasero moral. Resulta curioso, cuanto menos, que en Europa siga despreciándose abiertamente la religión cristiana, al tiempo que se condesciende y se articulan políticas harto permisivas con la religión islámica. La intelligentzia europea (socialdemócrata, insisto) coacciona y penaliza a los países miembros de la UE que defienden sus respectivas soberanías nacionales, ya sea porque no permiten la entrada de inmigrantes musulmanes, caso de Polonia, o por negarse a suscribir determinados postulados de la globalista Agenda 2030.

En España, por ejemplo, las izquierdas siguen en su empeño de desterrar la religión católica de la enseñanza pública, mientras alientan y permiten que se den clases del Corán en las escuelas. Otro tanto sucede con la lengua común española, que en Cataluña, sin ir mas lejos, se persigue y es ninguneada, mientras en muchos colegios catalanes se comienzan a dar clases de lengua árabe.

La UE, que se vanagloria de despreciar cualquier esencialismo metafísico y/o religioso, ha devenido un fallido proyecto supranacional que no duda en subyugar a sus ciudadanos llevándolos a la ruina económica y social, por mor de satisfacer sus idealistas aspiraciones; ensoñaciones teleológicas ebrias de diversos esencialismos metafísicos que están presentes en los nuevos metadiscursos ecologistas y de género.

Si nos fijamos, la Europa habermasiada, no olvidemos que una Europa de izquierdas, dice despreciar las identidades nacionales y la religión cristiana por considerarlas impregnadas de fundamentaciones metafísicas, pero esta misma Europa socialdemócrata y constitucionalista se muestra harto permisiva con el Islam, una religión que, en el parecer del filósofo Peter Sloterdijk, todavía no ha limado suficientemente su celo dogmático.

¿Por qué las izquierdas europeas desprecian la religión cristiana pero, al tiempo, condescienden con la religión islámica?

La respuesta la dio Oriana Fallaci cuando señaló que la izquierda europea era/es profundamente antioccidental. Porque ser antioccidental implica, necesariamente, ser anticristiano y enemigo de las naciones soberanas.

Cuando Oriana Fallaci comprendió que la desintegración de Europa llegaría de la mano del Islam, y que éste era el medio a través del cual las izquierdas europeas pretendían dinamitar los dos pilares de la civilización occidental: nacionalismo y cristianismo, decidió que no tenía por qué estar reñido ser atea y cristiana; es más, Fallaci comprendió que soló una conciencia o razón de ser cristiana podría hacer frente a su conciencia antagónica islámica.

Oriana Fallaci, al proclamarse atea-cristiana,  fue la primera pensadora en deshacer la tramposa ilusión de alternativas de la que se servían las izquierdas para imponer su laicismo. El nudo gordiano que nos legó el perverso marxismo no podía desatarse utilizando la lógica y la razón, porque la lógica racional exigía justificaciones coherentes que no permitían incongruencias como, por ejemplo, la de ser ateo y, al tiempo, cristiano.

Oriana Fallaci, militante de izquierdas y anticlerical durante toda su rebelde juventud, decidió defender a Occidente de la amenaza del Islam. Y lo hizo cortando de un certero y valiente tajo la trampa que durante décadas construyó el marxismo para generar sentimientos de culpa y complejos en los escrupulosos liberales. Por supuesto que podemos ser ateos y cristianos, porque el ateo no cree en entes suprasensibles (dioses) pero puede creer perfectamente en una razón de ser o cosmovisión cristiana que dé sentido a su existencia. 

Se trataba, sencillamente, de anteponer el metarrelato cristiano al marxista, por una mera cuestión de supervivencia, por imperativo vital y existencial. Se trataba de articular una nueva propuesta liberal-conservadora que no sólo se preocupara por las necesidades materiales de la nación, sino también por las espirituales.

METARRELATOS

Decía que hoy, más que nunca, es necesario recuperar una liturgia espiritual, occidental y cristiana, que pueda salvar a Europa del gran magma islámico, porque sólo la fuerza espiritual (ojo, no necesariamente religiosa) nos permitirá sortear las tramposas ilusiones de alternativas con las que las izquierdas antioccidentales anulan la vitalidad y la voluntad de ser de las naciones europeas.

Es falso, como insisten en señalar las mentes más racionales, que el dato mata al relato. Por supuesto, para una mente racional y lógica, los datos, es decir, los hechos objetivos, deberían anteponerse a los relatos fantasiosos y subjetivos. Pero en tiempos posmodernos, donde impera la razón cínica, profundamente emocional y sentimental, solo un relato bien construido y fundamentado podrá vencer a su antagonista.

El metarrelato marxista castró y secuestró al tradicional liberalismo occidental convirtiéndolo en un permisivo liberalismo social, haciéndole caer en al trampa de una falsa ilusión de alternativas: si era conservador, entonces también era fascista. De esta manera, el liberalismo se enfrentó a una aporía que conducía a un callejón sin salida: si los liberales defendían a sus respectivas naciones, mostrándose dispuestos a salvaguardar la razón de ser de las mismas y su legado histórico-cultural, entonces eran tildados de fascistas. Pero si el liberalismo condescendía y permitía que sus sociedades coexistieran con conciencias antagónicas y contrarias a los valores de la civilización occidental, entonces el liberalismo claudicaba y se entregaba sumiso a una lenta y progresiva invasión, ya fuere comunista o islámica.

Cuando el liberalismo primigenio, republicano y nacional, mutó en liberalismo social, quedó rendido al metarrelato marxista. El liberalismo, lleno de complejos y carente de fuerza espiritual, se autoinmoló, renegando de sí mismo para no parecer un bárbaro irracional o un vulgar fascista. 

Así, el liberalismo social, convertido en liberalismo permisivo (Zizek), no tuvo más remedio que condescender y permitir que el comunismo y el Islam camparan alegremente por Europa, porque prohibir o ponerle límites al multiculturalismo o pluralidad de conciencias hubiese sido propio de fachas.


DEL AUTOENGAÑO A LA AUTOHIPNOSIS CÍNICA

Pensaba Unamuno, y con él supongo que la generalidad de los viejos liberales, que recurrir a autoengaños era deshonesto e inmoral.

Unamuno no pudo aceptar autoengaños cínicos que le permitieran creer en Dios cuando, en realidad, él era agónicamente consciente de haber perdido la fe (ver "La agonía del cristianismo"). Y es que Unamuno, como el resto de liberales de la vieja escuela, se obligó, ante la duda y la falta de fe, a ser permisivo y tolerante aceptando la pluralidad de conciencias en el claro del bosque.

Por eso Unamuno se mostró contradictorio en los albores de 1936, primero apoyando el Alzamiento Nacional para salvar a la España cristiana y occidental, pero más tarde arrepintiéndose, para, así, alejarse de la vehemencia de los bárbaros nacionalcatólicos y volver al redil de los buenos y talanteros liberales.

No, Unamuno no pudo traicionar a la diosa razón, pero la posmodernidad sí descubrió cómo burlar la razón, la lógica y el sentido común, a través de una serie de autoengaños cínicos que le permitirían legitimar e imponer nuevos microrrelatos o verdades sentidas.

Para Unamuno ser cristiano consistía en mantener viva la fe espiritual, pero de verdad, reconociéndose uno mismo como un verdadero creyente. Por este motivo, Unamuno, tanto en "Del sentimiento trágico de la vida" como en "La agonía del cristianismo", criticó duramente la apuesta de Pascal, considerándola un razonamiento utilitarista o pragmático que nada tenía que ver con la verdadera fe.

Vino a decir Pascal que "creer en Dios" era una apuesta segura, pues si Dios no existía nada se habría perdio por haber creído en él. Pero si Dios existiese, creer en él salvaría nuestras almas.

Unamuno, por supuesto, no creía que la falsa impostura de Pascal pudiera salvar el alma de quienes se autoengañaban pensando que la verdadera fe espiritual podía sustituirse por una artera y utilitarista apuesta. 

También el psicólogo William James recurrió a un autoengaño más sofisticado para poder creer en Dios ante la falta de auténtica fe.

Argumentó James que era posible llegar a creer en Dios si nos obligábamos a ello, apelando a una voluntad de creer que, a fuer de ser deseada, nos autoconvenciese de su existencia. Por supuesto, Unamuno tampoco aceptó este ardid psicológico, refinado autoengaño, por considerar que la verdadera fe espiritual nacía espontáneamente en y desde el individuo, y no como consecuencia de construir una creencia cognitiva fundamentada en los deseos y voliciones del sujeto.

Sin embargo, en mi humilde opinión, debemos reconocerle a William James haber sido el primero en descubrir los principios de la estrategia psicológica que Peter Sloterdijk denominaría autohipnosis cínica, al cabo un autoengaño psicológico consistente en construir y legitimar creencias en función de los intereses de los metarrelatos o metadiscursos de la ideología de turno.

LA REINVENCIÓN DE LA METAFÍSICA EN LA POSMODERNIDAD

Decía Ortega que "la vida es drama y exigencia programática, por lo que toda acción vital es acción posible que provoca titubeos metafísicos".

Ortega nos habló de titubeos metafísicos, porque entendió que si la vida era constante pre-ocupación (ocuparse con antelacion) por cuestiones futuras, era obvio que ese anticiparse a lo que todavía no era, se manifestaba y actualizaba en la conciencia del sujeto como un pre-ser o idea hegeliana que aspiraba a consumarse como futuro-ser-en-el mundo.

La metafísica hegeliana, por tanto, ha estado presente en todos los metarrelatos que pretendieron dar sentido a la marcha de la historia o ansíaban la consecución de un fin último absoluto. Pero en el parecer de Lyotard, los grandes metarrelatos (cristianismo, ilustración, marxismo y capitalismo) ya habían sido superados por la posmodernidad, es decir, ya no seducían ni concienciaban a las masas. Por esta razón, Lyotard, hijo de la posmodernidad y del marxismo cultural, abogó por la defensa e implantación de microrrelatos resultantes de la pluralidad cultural y la diversidad de conciencias. Se comenzó a legitimar, así, el multiculturalismo que actualmente imponen las élites globalistas en la decadente Europa.

La cultura posmoderna, heredera de la Escuela de Frankfurt, y como bien observó Peter Sloterdijk en su "Crítica de la razón cínica", recelaba de cualquier conciencia prepotente que se erigiese en autoridad indiscutible. Ya no tenían vigencia los grandes metadiscursos de otrora, pues ninguno de ellos había conducido realmente a la liberación y emancipacion de los individuos. Por ello Theodor Adorno, desconfiando de los metarrelatos tradicionales, que consideraba prepotencias señoriales autoritarias, defendió la articulación de un nuevo pensamiento sensible, emocional y sentimental, que respetara, como ya indicara Lyotard, la diversidad y pluralidad de conciencias.

Ciertamente, el recelo y desconfianza en los grandes metarrelatos ocasionó que las sociedades occidentales se tornaran incrédulas (Lyotard). Pero esa primera incredulidad, en el parecer de Sloterdijk, dio paso a la configuración de un nuevo modo de ser occidental, fundamentado en lo que el filósofo alemán llamó razón cínica.

Los nuevos microrrelatos, en realidad nuevas conciencias posmodernas, se desprendieron de cualquier atisbo de fundamentación racional y lógica, apelando a sus respectivos derecho-a-ser en base a justificaciones sentimentales y/o victimistas. Dichos microrrelatos se sirvieron de una nueva razón cínica donde el sofisma, el engaño, la manipulación y tergiversación de la verdad, en el parecer de Sloterdijk, se convirtieron en los argumentos por excelencia.

Según Sloterdijk, estas nuevas conciencias (microrrelatos) se legitiman gracias a una estrategia psicológica que él denomina autohipnosis cínica, un autoengaño, como ya hemos visto, que es heredero de la voluntad de creer de William James.

A través de la autohipnosis cínica los indidividuos salvan las disonancias cognitivas (disincronías entre la realidad y los deseos del yo), obligándose a creer en aquello que mejor sirve a sus intereses emocionales y sentimentales.

Esta nueva razón cínica posmoderna salva a la izquierda, permitiéndole superar el trasnochado materialismo dialéctico marxista, reinventándose éste en la forma de un nuevo marxismo cultural.

Este nuevo marxismo cultural ha adelantado al liberalismo social por la izquierda, erigiéndose en una propuesta todavía más tolerante y permisiva ante la pluralidad de conciencias, hasta el punto de imponer, legislación institucional mediante, lo que yo llamo una multiplicidad de verdades sentidas.

LA IMPOSICIÓN DE LAS VERDADES SENTIDAS

No, no me he desviado del tema de esta refexión: "Eurabia". No lo he hecho, porque, como intentaré demostrar a continuación, si el Islam está consiguiendo configurar una nueva realidad histórica llamada Eurabia, ha sido, principalmente, porque la actual Europa socialdemócrata es profundamente antioccidental, es decir, es una convencida antinacionalista y anticristiana.

La verdad, la cruda verdad, es que el marxismo no ha fracasado en su empeño de articular su soñado proyecto internacionalista.

El marxismo ha sabido mutar, o metamorfosear, como señaló López Laso, reinventándose y adaptándose al sentir de la posmodernidad; ha sabido utilizar el multiculturalismo y la pluralidad de conciencias en su propio beneficio, para, así, ensayar un nuevo proyecto internacionalista, ahora globalista, que sigue los postulados hegelianos para conducir a la humanidad a un último fin absoluto o final de la historia.

Hoy, un hombre cualquiera, con un par de cojones de toro, puede autodefinirse como una mujer, y toda la sociedad, en su conjunto, deberá aceptar su verdad sentida, ¿por qué no aceptar la verdad sentida del Islam?

Toda verdad sentida es una verdad subjetiva que experimenta el sujeto en su conciencia (Hegel), a pesar de que dicha verdad o modo de pre-ser no pudiera tener su correspondencia con la realidad. Ya no importa la verdad aristotélica sujeta a la lógica racional, pues si lo que sentimos no se corresponde con la realidad, pues tanto peor para la realidad.

Un hombre que se autoperciba como mujer se podrá autoengañar, autohipnosis cínica mediante, diciéndose a sí mismo que la verdad es lo que él desea fervientemente que sea verdad, y no lo que dicte la realidad, la ciencia o la biología. De esta manera, la propuesta psicológica de Willian James ha encontrado, a pesar de las reticencias de Unamuno en el pasado, un tardío reconocimiento posmoderno.

Ahora resulta más fácil que nunca burlar las disonancias cognitivas, las discrepancias entre los deseos del yo y la realidad. Por eso, también triunfa la verdad sentida de los nacionalismo fraccionarios, porque no importa, por ejemplo, que Cataluña nunca haya sido históricamente ni un reino ni una nación. Basta con que la conciencia colectiva o espíritu hegeliano de todo un pueblo crea que Cataluña es una nación.

Las izquierdas antioccidentales nos dicen que las violaciones y abusos sexuales que muchos musulmanes cometen en Europa no son fruto de la maldad, sino de sus creencias culturales, es decir, son fruto de sus verdades sentidas; porque muchos de estos delincuentes creen, realmente, que la mujer es un ser inferior que debe someterse al varón.

¿Cómo hacer frente a esta multitud de verdades sentidas que están destrozando  la civilización occidental?

VOLVER A HEGEL

Mi tesis es osada, lo sé, pero se fundamenta en la necesidad, imperativo vital y existencial, de crear un nuevo cristianismo hegeliano que pueda salvar a Occidente del gran magma islámico. 

En la segunda parte de esta reflexión relacionaré "la fenomenología del espirítu" de Hegel con las tesis de Judith Butler (la performatividad del genéro) y las del comunista Zizek, ateo-religioso, confrontándolas con la propuesta de la razón histórica cristiana de Gustavo Bueno, que también postuló un nuevo modo de ser ateo-católico.